[Presente Relativo - Entrenamiento] Marshal & Commander
#2


Kisuke estaba tirado en la cama con un cigarrillo colgando del labio, descansando tras una copiosa comida posterior al entrenamiento matutino de los nuevos cachorros de los Toros Negros. Le gustaba la actitud y como parecían ansiosos por absorber todo lo que les decía, aunque sus personalidades excéntricas no dejaban tampoco de sorprender al antiguo pescador y le hacían reír bastante a menudo. El entrenamiento de estos nuevos brotes revolucionarios estaba yendo viento en popa, y él, a nivel personal, estaba consiguiendo mejorar su poder como usuario de akuma no mi, lo cual era algo en lo que se había centrado desde aquel entrenamiento en solitario en el Valle del Silencio en Báltigo. Seguía progresando paso a paso pero aún parecía lejos de llegar al punto que deseaban su katanas. No sabía que pretendían, pero estaba seguro que lo que Yamigiri tenía planeado iba a suponer un salto importante en su capacidad bélica.

"Veremos a ver a que nos lleva.... será interesante..."

No obstante, a pesar de que era un honor entrenar a nuevos revolucionarios y mejorar uno mismo también desde la introspección y conocerse a uno mismo, lo cierto es que la experiencia en combate se adquiere enfrentando a enemigos o adversarios reales por lo que Panda le había pedido, básicamente, que se dieran de tortas entre ellos. Parecía que tenía curiosidad por saber que andaba tramando el Comandante, aunque de momento tampoco podía enseñarle mucho, pero sería un buen test para ver hasta donde llegaba realmente la mejora de sus capacidades como usuario; no en vano, el mink era un guerrero temible y experimentado, Kisuke lo sabía perfectamente, por lo que entrenar con él era una buena prueba para saber hasta que punto lo que había ido mejorando era real. Con una sonrisa, se levantó de un salto de su catre y se ajustó las katanas en las caderas, como siempre, Yamigiri en la izquierda y Sode no Shirayuki y Onikiba en la derecha. Como siempre llevaba los log atados en las muñecas y los den den mushi guardados en su bolsillo. No creía que fuese a necesitar nada más, por lo que se lavó la cara con agua fría y se mojó el entrecano pelo para despejarse del todo de la modorra post-almuerzo y se puso en camino al lugar que le había indicado Panda.

"Tengo ganas de ver que tanto a mejorado el peluchito también... kuhahaha..."

Echó a andar con tranquilidad, puesto que iba con tiempo de sobra, bajo la fría brisa invernal de Mogaro, fumando tranquilamente y pensando mentalmente en como enfrentar a ese peludo monstruo que era su mano derecha; sin lugar a dudas una ardua tarea. A pesar de ser un luchador muy físico y cuerpo a cuerpo, el mink contaba con un ingenio bélico y una capacidad de improvisación que dejaban al antiguo pescador muchas veces con el culo torcido; él era muy ortodoxo y simple en su manera de combatir, aunque, en ocasiones, si había tenido cierta flexibilidad a la hora salir de situaciones desesperadas en combate. Y además de todo eso, el Mariscal era un maestro del haki, superando en ese campo por bastante al Comandante Kageyama, y contando además con ese temible haki que atemorizaba al más temerario de los guerreros. Sonrió al pensar en la suerte que tuvieron cuando se encontraron con él en Báltigo, en su primera estancia, por mera casualidad y consiguieron convencerle de que se uniera a los Toros Negros. De no ser por él, sobrevivir desde aquel punto se habría convertido en una utopía.

"Si no hubiera estado en Chisi, es probable que hubiésemos muerto allí... si logramos librarnos fue porque Sohem se centró en él y nos dejó a nosotros para Viktor..."

Realmente era así, puesto que a pesar de parecer una persona gélida y calculadora, el ahora Shichibukai Viktor Evans, parecía al menos una persona razonable. Sohem, sin embargo era muy irascible, beligerante, y por lo que recordaba de su encuentro en aquella isla terriblemente poderoso. Pocas veces en su vida había sentido miedo Kisuke, pero en aquel encuentro, se engañaría a si mismo si no reconocía que estaba aterrorizado ante el abrumador y sofocante poder del enmascarado. Con todo lo poderoso y buen luchador que era Panda, no había tenido demasiada dificultad en dejarle fuera de combate, lo que hablaba por si solo de lo terriblemente poderoso que era aquel sujeto. Después se habían llevado a Zorak, que había estado totalmente impotente ante el abrumador poder de ambos cazadores, para cobrar su recompensa y Panda y él tuvieron que asaltar un barco de guerra de la Marina para liberar a su compañero antes de que se lo llevasen a prisión. Pero aquello era historia para otro momento.

"Tendremos que contarles a los "cachorros" sobre nuestras (des)venturas durante nuestro viaje... Kuhahahahaha...

Kisuke estaba llegando a la playa que había elegido el úrsido mink para que se dieran de guantazos. Realmente era un buen lugar para que entrenasen, puesto que no había obstáculos, el terreno era llano y amplio, con varios kilómetros de longitud y unos doscientos metros desde el inicio de la playa hasta la línea de mareas que cubría la arena con el agua salina al romper las olas. A lo lejos, con su aguda vista, podía ver a unos 100 metros la silueta enorme de Panda que le aguardaba. Siempre tan puntual y tan estricto con el protocolo. Ni siquiera apretó el paso, puesto que estaba seguro de que ya le había visto así que se acercó con calma hasta llegar a unos diez metros de él. Sonrió torvamente como solía hacer antes de entrar en combate, pero estaba tenso, hacía mucho que no se medía con el mink y eso era siempre algo emocionante. Podía notar la tensión en los músculos de sus mejillas al sonreír mientras agarraba la empuñadura de Yamigiri con su mano derecha.

-Bueno, Peluchito, ya estamos aquí... Lo que tú querías... y yo también... Kuhahaha... ¿Te parece bien, para hacerlo más interesante, si el que pierda invita a cenar a todo el escuadrón?

Sin llegar a desenvainar, todavía no, agarró con fuerza la empuñadura de su preciada katana y aflojó la hoja presionando ligeramente la guarda con el pulgar de su mano izquierda, dejando asomar los primeros milímetros de la afilada hoja de la meito. Lo que si hizo fue activar el Kenbunshoku más poderoso que conocía en un radio de 10 metros; no quería sorpresas, y el cabrón peludo era condenadamente rápido con sus capacidades de mink, más allá de su poder natural como guerrero. Podía percibir que las ganas de empezar con aquel combate de entrenamiento por parte del mink eran tan altas o incluso más que las suyas propias, por lo que sonrió aún más y no pudo evitar decirle:

-¡Que comience la hora de las tortas...!

Información
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 11735 + 0 = 11735
Energia: 8481 + 0 = 8481
Espiritu: 3359 - 70 = 3289


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RE: [Presente Relativo - Entrenamiento] Marshal & Commander - por Kisuke Kageyama - 27-06-2026, 12:39 PM

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