Yo me encargo del encargo que me encargaron, Nakamas :: PR :: Privado
#1
Narrador / María Merlot

MUSIQUITA



Día 81 de Invierno, año 17.
7:37 p.m.
Habitación de las chicas, Costas de Arabasta, Paradise.

Paisaje arenoso.
Clima caluroso.
Poca ropa.
Cuerpos bronceados.

Aquella isla tan curiosa despertaba mucha intriga en la joven mestiza, quien no perdió la oportunidad de hacerse con todo un guarda ropa nuevo, después de todo, la ropa del Reino de Drum aquí no le iba a servir de nada. El día que llegaron fue a explorar, lo que es sinónimo de perderse pero siempre se volvía a encontrar a si misma, a sus nakamas y al barco. Salió con Cara Melo, quien se encargo de cargar todas las compras que había realizado con parte del dinero que le dio Hyakinthos durante el viaje.

En la habitación estuvo probándose todos los modelos, le gustaba que la tela fuera suave y liviana. Por un momento recordó un lejano, bueno no tan lejano, pasado, donde uno de sus amos: Gabriel Lucadense, la hacia vestirse de esa forma… ¡Eureka! De aquí provenía aquella obsesión del asqueroso hombre. Claro, ahora si le gustaban sus atuendos, porque los había escogido ella, y no un cerdo que quería ver su piel y manosearla de manera mas accesible. El atuendo que escogió fue uno sencillo, con aberturas por aquí y por allá y accesorios de oro. Se miro al espejo y quedo satisfecha.

Salió a la cubierta, dejando los libros de navegación por un momento. Ahora mismo, tenían una misión especial. Por eso ensillo a Cara Melo, no sin antes apapacharlo y darle todo el cariño que su preciosa montura merecía, coloco todas sus armas… ya no le servían, curiosamente, el entrenamiento que estuvo haciendo con su Unnie rindió frutos, se sentía un poco menos inútil… ahora necesitaba armas de su nivel.



Día 82 de Invierno, año 17.
10:19 a.m.
Nanohana, Arabasta, Paradise.

Por dónde pasaba las personas la miraban: con admiración, envidia, lascividad, el punto es que la miraban, como la hermosa mujer que era. Lo mejor de dos mundos: el terrestre y el acuático. Se detuvieron a tomar algo, el local muy… exótico, donde las sillas eran cojines en el suelo, y el café se hacia entre arena. Eso fue muy llamativo, así que pidió tres más… aunque ella no bebíera café.

— … el chico de antes, quien me comento varias cosas, me dijo que es ese local — señalo un establecimiento con fachada sencilla que se podía ver de dónde estaban sentados —… me encargó… del encargo — pronuncio riendo con encanto como si una travesura pasará por su mente, y quizás fue así. Después de todo, iba a usar su talento del regateo y la belleza de su cuerpo para obtener un par de ofertas en un intercambio justo y necesario para Valar — … denme veinte minutos, en menos de ese tiempo puedo convencer a quien sea de venderme o comprarme lo que sea. Puede que ser navegante se me de fatal pero comerciar es mi talento natural... — con un movimiento delicado de la diestra llevo su cabello rosado hacia atrás, y procedió a levantarse para emprender el camino al sitio que antes señalo.

Las miradas de los propios y extraños la siguieron, su andar cautivador y la seguridad en si misma con aquella aura divina, actuaban como la gravedad para cualquier persona con una buena vista. La mestiza podría ser parlanchina pero no le quitaba lo hermosa y seductora que era en cada poro de su cuerpo, en cada hebra de su larga cabellera rosada.

Plin plin

Fue el sonido al entrar a la tienda, aquel que marcaría una excelente transacción y un nuevo aliado en el planeta azul.



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Karma Fanático: Hyakinthos. 
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Yo me encargo del encargo que me encargaron, Nakamas :: PR :: Privado - por Maria Merlot - 28-06-2026, 08:41 PM

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