29-06-2026, 08:12 AM
(Última modificación: 29-06-2026, 08:16 AM por Hasegawa Shin.)
El sonrojo de Miyori llegó a llamarle la atención, y no había nada negativo en ello, únicamente fue un detalle del cual aprendió un poco, comprendiendo que detrás de una reacción tan pura y natural existían ciertos retazos de humildad que sí, la mantenían vinculada a la música, pero quizás por motivos muy diferentes a los típicos. El reconocimiento por el arte es algo que puede manchar el propio concepto en sí, dato que Hasegawa sabe y ha experimentado al conocer a pintores o músicos ligados a su elitista familia.
Y sí, el arte puede refinarse, perfeccionarse y aprenderse desde la técnica. Pero si existe, es gracias al tipo de reacciones que observaba en aquella chica, gestos tan pequeños y espontáneos que exhiben el alma detrás de las intenciones superficiales. Shin no pudo evitar sonreír mientras le permitía pensar, observándola con una intriga genuina que se iba desarrollando a medida que interactuaban, recuperándose del enorme bache que fue caer casi inconsciente bajo un sol abrasador.
Tras un rato, lo sorprendió con una palabra que incluía los sonidos de su nombre, y al mismo tiempo parecía representar algo distinto. Como los típicos apodos que le suele poner a las personas que se va topando a lo largo de su camino en la vida, y eso consiguió agarrarlo con la guardia baja, ladeando la cabeza hacia un lateral, curioso por el objetivo tras aquel título. La explicación que le siguió fue llenando ese vacío que sentía inicialmente, y completó el significado detrás de la primera idea que se le cruzó, claramente errónea.
Fue graciosísimo darse cuenta de que añadiéndole esas letras a su propio nombre, en otras lenguas se formaba la palabra "brillante", porque de alguna manera eso se alineaba con lo que pretendía hacer frente al mundo, y claro, la voluntad que le otorgaba su fruta del diablo, regalándole extraños poderes de carácter elemental basados en la luz. Es como si el mundo lo tuviese todo predestinado, o la base de esas extrañas habilidades eligiera a sus portadores, siendo sincero nunca lo entendería.
La sorpresa lo dejó mudo durante breves instantes, y en esos segundos ella retomó la palabra. Mala suerte, tendría que postergar la demostración que planificó en cero coma tras escucharla.
Y que bueno, porque lo siguiente que le dijo comenzó a llenar su pecho de una calidez que muy pocas veces experimentó en su vida. Si debía hacer memoria, podía adjudicar la emoción a la primera vez que Himari, su ex pareja fallecida, le habló sobre sus verdaderos sueños, el modo en que hablaba sobre la belleza del mundo y lo hermosa que sería una sociedad más justa y sin esclavitud.
La sonrisa del albino se hizo presente, tan cálida como tenue, pues le salió de manera natural. Quedó hipnotizado por la forma en que hablaba de los instrumentos, el deseo puro de conocer el motivo tras la existencia de los mismos, los sonidos que podían producir y la fantasía de qué canciones ella podría escribir gracias a ese universo de melodías.
Permitió que se acercara, envuelta en los rayos del sol, dándole una imagen radiante que ayudó a transmitirle de mejor manera la filosofía por la cual vivía, entonces la curva en labios del marine comenzó a borrarse, abriendo la boca con claros retazos de sorpresa. No entendía por qué su esencia brillaba tanto, ni cómo conseguía llegar hasta él con semejante facilidad, enmarcándose en los pasos que recortaban la distancia entre ambos, pero Hoshino parecía entender el tempo de la vida, escurriéndose entre esos mismos compases con tanta dulzura que parecía pertenecer a ese sonido angelical.
Suspiró, cerrando los ojos e imaginando las certezas tras esa frase. Al final, esa influencia permitía inspirar a quienes escuchasen, y lo que movía a Miyori era algo tan altruista como el ver a los demás felices, muy a pesar de que entre la brisa marina y su magnetismo natural pronunciase algo con lo que en realidad, no estaba de acuerdo.
Pero para eso habría tiempo. Por ahora, su conexión con la mujer iba más allá de sólo caerle bien, prueba de ello es la forma en que rebaja sus niveles de payasería —Estoy empezando a creer que sí eres un ángel, ¿cómo lo haces? —se encoge de hombros, suspirando nuevamente. Rarísimo.
Pero de forma abrupta, recorta las distancias con Hoshino, y prácticamente se pone cara a cara con ella, invadiendo su espacio personal y observando a sus ojos azules con la intensidad de los cerúleos propios.
Su afirmación dejó unos pocos segundos de silencio, donde el silbido del viento hizo eco entre ambos. Por supuesto, y fiel a su estilo, Hasegawa volvería a su posición original como si no hubiese hecho ese halago, cambiando de tema desde la mismísima nada, o mejor dicho, pasando a responder sobre algo de lo cual la propia Hoshino ya había hablado, con una naturalidad que en algunos incluso podría rayar lo molesto. —Mi objetivo en la vida es proteger a personas como tú, que piensan que el amor todo lo puede. ¡Definitivamente no debes cambiar nunca! Sólo ten cuidado... —al decir esas palabras, la señaló sin vergüenza alguna.
—Porque no es suficiente. Y no quiero parecer que me hago el arisco, pero ese sentimiento jamás detendrá el ataque de alguien que decidió abandonar sus emociones, lejos de cualquier rastro de humanidad. —a ese punto su mano ya había bajado, volviendo a su posición original, con una expresión un tanto más sombría, pues la seriedad había invadido su semblante.
Llovían los gritos en sus pensamientos, se manchaba de sangre ante cada recuerdo. La forma en que no pudo proteger a su amada, asesinada frente a sus ojos.
—Quiero un mundo donde no existan los esclavos, y dentro de leyes que ayuden a fortalecer la paz mundial, cada persona pueda decidir su destino. El problema es que siempre existirá el mal, Miyori, y si personas como tú confían demasiado en la bondad oculta de gente así, pueden terminar muertos. —entonces se encoge de hombros, volviendo a sonreír con el característico tono egocéntrico que siempre lo delata.
Con esa pose, comenzó a brillar. Era diferente al juego de luces solares reflejándose en el vestido blanco de la mujer, Hasegawa estaba emitiendo luces de manera literal, transformando gran parte de su cuerpo en aquel elemento, envuelto en un dorado único e irrepetible, como si la mismísima luz hubiese tomado forma humana.
—Pero no te preocupes, con este poder iluminaré el mundo, y protegeré a los pequeños angelitos como tú, es una promesa. —entonces se señaló con el pulgar, guiñándole el ojo —¡Sólo no debes alejarte demasiado! Sería una pena perderme alguna de las tantas melodías que vas a crear. —por dentro, inclusive a pesar de las palabras bonitas, sopesaba la idea de morir en el intento.
Sin embargo, confiaba en que sus ideales pudiesen llegar a más personas.
Y en el peor de los casos, sobrevivir a través de una voluntad transferida.
Compartiendo su luz.
Y sí, el arte puede refinarse, perfeccionarse y aprenderse desde la técnica. Pero si existe, es gracias al tipo de reacciones que observaba en aquella chica, gestos tan pequeños y espontáneos que exhiben el alma detrás de las intenciones superficiales. Shin no pudo evitar sonreír mientras le permitía pensar, observándola con una intriga genuina que se iba desarrollando a medida que interactuaban, recuperándose del enorme bache que fue caer casi inconsciente bajo un sol abrasador.
Tras un rato, lo sorprendió con una palabra que incluía los sonidos de su nombre, y al mismo tiempo parecía representar algo distinto. Como los típicos apodos que le suele poner a las personas que se va topando a lo largo de su camino en la vida, y eso consiguió agarrarlo con la guardia baja, ladeando la cabeza hacia un lateral, curioso por el objetivo tras aquel título. La explicación que le siguió fue llenando ese vacío que sentía inicialmente, y completó el significado detrás de la primera idea que se le cruzó, claramente errónea.
Fue graciosísimo darse cuenta de que añadiéndole esas letras a su propio nombre, en otras lenguas se formaba la palabra "brillante", porque de alguna manera eso se alineaba con lo que pretendía hacer frente al mundo, y claro, la voluntad que le otorgaba su fruta del diablo, regalándole extraños poderes de carácter elemental basados en la luz. Es como si el mundo lo tuviese todo predestinado, o la base de esas extrañas habilidades eligiera a sus portadores, siendo sincero nunca lo entendería.
La sorpresa lo dejó mudo durante breves instantes, y en esos segundos ella retomó la palabra. Mala suerte, tendría que postergar la demostración que planificó en cero coma tras escucharla.
Y que bueno, porque lo siguiente que le dijo comenzó a llenar su pecho de una calidez que muy pocas veces experimentó en su vida. Si debía hacer memoria, podía adjudicar la emoción a la primera vez que Himari, su ex pareja fallecida, le habló sobre sus verdaderos sueños, el modo en que hablaba sobre la belleza del mundo y lo hermosa que sería una sociedad más justa y sin esclavitud.
Si debía elegir una palabra...
Definitivamente era admiración.
La sonrisa del albino se hizo presente, tan cálida como tenue, pues le salió de manera natural. Quedó hipnotizado por la forma en que hablaba de los instrumentos, el deseo puro de conocer el motivo tras la existencia de los mismos, los sonidos que podían producir y la fantasía de qué canciones ella podría escribir gracias a ese universo de melodías.
Permitió que se acercara, envuelta en los rayos del sol, dándole una imagen radiante que ayudó a transmitirle de mejor manera la filosofía por la cual vivía, entonces la curva en labios del marine comenzó a borrarse, abriendo la boca con claros retazos de sorpresa. No entendía por qué su esencia brillaba tanto, ni cómo conseguía llegar hasta él con semejante facilidad, enmarcándose en los pasos que recortaban la distancia entre ambos, pero Hoshino parecía entender el tempo de la vida, escurriéndose entre esos mismos compases con tanta dulzura que parecía pertenecer a ese sonido angelical.
'La música tiene el poder de sanar corazones, Shiny'
Suspiró, cerrando los ojos e imaginando las certezas tras esa frase. Al final, esa influencia permitía inspirar a quienes escuchasen, y lo que movía a Miyori era algo tan altruista como el ver a los demás felices, muy a pesar de que entre la brisa marina y su magnetismo natural pronunciase algo con lo que en realidad, no estaba de acuerdo.
Pero para eso habría tiempo. Por ahora, su conexión con la mujer iba más allá de sólo caerle bien, prueba de ello es la forma en que rebaja sus niveles de payasería —Estoy empezando a creer que sí eres un ángel, ¿cómo lo haces? —se encoge de hombros, suspirando nuevamente. Rarísimo.
Pero de forma abrupta, recorta las distancias con Hoshino, y prácticamente se pone cara a cara con ella, invadiendo su espacio personal y observando a sus ojos azules con la intensidad de los cerúleos propios.
—Eres demasiado tierna, MiyoMiyo.
Su afirmación dejó unos pocos segundos de silencio, donde el silbido del viento hizo eco entre ambos. Por supuesto, y fiel a su estilo, Hasegawa volvería a su posición original como si no hubiese hecho ese halago, cambiando de tema desde la mismísima nada, o mejor dicho, pasando a responder sobre algo de lo cual la propia Hoshino ya había hablado, con una naturalidad que en algunos incluso podría rayar lo molesto. —Mi objetivo en la vida es proteger a personas como tú, que piensan que el amor todo lo puede. ¡Definitivamente no debes cambiar nunca! Sólo ten cuidado... —al decir esas palabras, la señaló sin vergüenza alguna.
—Porque no es suficiente. Y no quiero parecer que me hago el arisco, pero ese sentimiento jamás detendrá el ataque de alguien que decidió abandonar sus emociones, lejos de cualquier rastro de humanidad. —a ese punto su mano ya había bajado, volviendo a su posición original, con una expresión un tanto más sombría, pues la seriedad había invadido su semblante.
Llovían los gritos en sus pensamientos, se manchaba de sangre ante cada recuerdo. La forma en que no pudo proteger a su amada, asesinada frente a sus ojos.
—Quiero un mundo donde no existan los esclavos, y dentro de leyes que ayuden a fortalecer la paz mundial, cada persona pueda decidir su destino. El problema es que siempre existirá el mal, Miyori, y si personas como tú confían demasiado en la bondad oculta de gente así, pueden terminar muertos. —entonces se encoge de hombros, volviendo a sonreír con el característico tono egocéntrico que siempre lo delata.
Con esa pose, comenzó a brillar. Era diferente al juego de luces solares reflejándose en el vestido blanco de la mujer, Hasegawa estaba emitiendo luces de manera literal, transformando gran parte de su cuerpo en aquel elemento, envuelto en un dorado único e irrepetible, como si la mismísima luz hubiese tomado forma humana.
—Pero no te preocupes, con este poder iluminaré el mundo, y protegeré a los pequeños angelitos como tú, es una promesa. —entonces se señaló con el pulgar, guiñándole el ojo —¡Sólo no debes alejarte demasiado! Sería una pena perderme alguna de las tantas melodías que vas a crear. —por dentro, inclusive a pesar de las palabras bonitas, sopesaba la idea de morir en el intento.
Sin embargo, confiaba en que sus ideales pudiesen llegar a más personas.
Y en el peor de los casos, sobrevivir a través de una voluntad transferida.
Compartiendo su luz.
Let there be light
![[Imagen: vEBNZb3.png]](https://i.imgur.com/vEBNZb3.png)
