30-06-2026, 08:22 PM
(Última modificación: 30-06-2026, 08:24 PM por Kisuke Kageyama.)
Lo que más temía Kisuke, a final ocurrió. En un duelo de velocidades, el antiguo pescador estaba frito, ante la superioridad de Panda. E, inevitablemente, cuando el antiguo pescador estaba dispuesto a darle un tremendo ataque a su compañero, este hizo uso de su tremenda agilidad para golpear primero. El que golpea primero, si golpea bastante fuerte, puede ser que no tenga que volver a golpear más. Eso era una regla básica de cualquier estilo de combate, y, por eso, el Comandante revolucionario, salió escaldado de aquel enfrentamiento, donde el más rápido iba a salir victorioso. El golpe fue tremendo, dejando la mente en blanco por unos instantes de Kisuke mientras lo derribaba en el suelo, cayendo de bruces sin ningún tipo posible de defensa. El primer pensamiento de Kisuke, no obstante, fue un reproche a si mismo.
"Le he subestimado... no me jodas, Kisuke, ¿en serio pensabas que se iba a quedar quieto recibiendo simplemente tu ataque...?"
Estaba muy aturdido, podía sentir el frío de la arena de la playa, en su mejilla izquierda, en su pecho, en la parte delantera de sus muslos. Había perdido incluso el agarre de sus espadas aunque sabía que las tenía al lado de sus manos. Escuchó como si le hablase a través de cuatro paredes de distancia, la voz del mink increpándole, no estaba seguro de que decía, y buscó con su mano derecha la empuñadura de Yamigiri, y recordó aquello que le dijo tanto tiempo atrás:
"El enemigo no te supera en número... ¿acaso hay algo que debas temer? Yo soy esa parte de ti que existe tan solo para luchar, así que... ¡levántate y vence, Kisuke!
Con esas palabras en la mente, la rabia y las ganas de pelear se reactivaron, así que dio un puñetazo al suelo con frustración con su mano izquierda, salpicando arena, y agarró también a Onikiba, tratando de levantarse, plantando un pie en el suelo, el derecho y con izquierda apoyada en la arena aún, tratando de recuperar la compostura, con los brazos semiabiertos sujetando ya con fuerza a Onikiba y a Yamigiri.
-Quiero... vencer... luchar por luchar... es un sinsentido... el hecho de sobrevivir... ahora ya no es suficiente... ¡¡QUIERO VENCER!!
Aquella declaración, que era un poco mitad en respuesta a Panda, mitad un juramento a sí mismo, terminó de aclarar su mente y terminó de incorporarse, con el la mitad del rostro cubierta de sangre causada por el impacto recibido en la cabeza. Pudo ver claramente a su compañero, y la distancia que les separaba, de unos cuatro metros, por lo que una vez más activo su percepción a nivel medio en un radio de cinco metros, e imbuyó sus katanas con su haki de armamento.
-¡VOY A SUPERAR MIS LÍMITES... AQUI Y AHORA!
Cruzando sus katanas enfrente de su cara, tensó sus músculos y se lanzó directamente hacia el mink, con toda la capacidad de la que disponía y más, aquel golpe recibido le había herido en su orgullo como guerrero, como Comandante del Ejército Revolucionario, y como amigo; no quería defraudar a Panda que tenía una fe absoluta en él, por lo que desató todo su poder en el ataque.
-¡Nitoryuu... Arashi no nami...!
Y realizó un corte en forma de equis a la altura del abdomen del mink buscando derribar aquella enorme mole peluda. Tras el ataque retrocedió de nuevo cuatro metros con las espadas aún alzadas y en guardia esperando la respuesta del mink.
"Le he subestimado... no me jodas, Kisuke, ¿en serio pensabas que se iba a quedar quieto recibiendo simplemente tu ataque...?"
Estaba muy aturdido, podía sentir el frío de la arena de la playa, en su mejilla izquierda, en su pecho, en la parte delantera de sus muslos. Había perdido incluso el agarre de sus espadas aunque sabía que las tenía al lado de sus manos. Escuchó como si le hablase a través de cuatro paredes de distancia, la voz del mink increpándole, no estaba seguro de que decía, y buscó con su mano derecha la empuñadura de Yamigiri, y recordó aquello que le dijo tanto tiempo atrás:
"El enemigo no te supera en número... ¿acaso hay algo que debas temer? Yo soy esa parte de ti que existe tan solo para luchar, así que... ¡levántate y vence, Kisuke!
Con esas palabras en la mente, la rabia y las ganas de pelear se reactivaron, así que dio un puñetazo al suelo con frustración con su mano izquierda, salpicando arena, y agarró también a Onikiba, tratando de levantarse, plantando un pie en el suelo, el derecho y con izquierda apoyada en la arena aún, tratando de recuperar la compostura, con los brazos semiabiertos sujetando ya con fuerza a Onikiba y a Yamigiri.
-Quiero... vencer... luchar por luchar... es un sinsentido... el hecho de sobrevivir... ahora ya no es suficiente... ¡¡QUIERO VENCER!!
Aquella declaración, que era un poco mitad en respuesta a Panda, mitad un juramento a sí mismo, terminó de aclarar su mente y terminó de incorporarse, con el la mitad del rostro cubierta de sangre causada por el impacto recibido en la cabeza. Pudo ver claramente a su compañero, y la distancia que les separaba, de unos cuatro metros, por lo que una vez más activo su percepción a nivel medio en un radio de cinco metros, e imbuyó sus katanas con su haki de armamento.
-¡VOY A SUPERAR MIS LÍMITES... AQUI Y AHORA!
Cruzando sus katanas enfrente de su cara, tensó sus músculos y se lanzó directamente hacia el mink, con toda la capacidad de la que disponía y más, aquel golpe recibido le había herido en su orgullo como guerrero, como Comandante del Ejército Revolucionario, y como amigo; no quería defraudar a Panda que tenía una fe absoluta en él, por lo que desató todo su poder en el ataque.
-¡Nitoryuu... Arashi no nami...!
Y realizó un corte en forma de equis a la altura del abdomen del mink buscando derribar aquella enorme mole peluda. Tras el ataque retrocedió de nuevo cuatro metros con las espadas aún alzadas y en guardia esperando la respuesta del mink.
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