[P.R] | Just a Little Talk | [Priv. Sohem]
#4
— No puedo volver porque ese hijo de puta de Emperador, o Rey o lo que sea me quiere muerto — respondí quitándole peso al asunto — Cuando yo estuve en Skypiea fui el ganador de los juegos. Participé en los juegos, mi equipo ganó, y después en los combates marciales de exhibición vencí a un imbécil en la pelea principal y... — me encogí de hombros y sonreí un poco — ... me dejé llevar y me olvidé de la norma de no matar. Cuando iba a rematarlo el Shichibukai intervino y me dio un tiempo máximo de cortesía allí para recoger nuestras cosas y marcharnos, amablemente — terminé, haciéndole un resumen de por qué no podía volver a Skypiea. No me interesaba enfrentarme a un Shichibukai yo sólo en su territorio a más de diez mil metros de altura, y no se me había perdido nada más que su oro ahí arriba.

Comí otro pedazo de carne y dejé los cubiertos en la mesa, señalándole el silencio sin mirarle mientras masticaba aquel pedazo, y cuando lo hube tragado, le miré a los ojos y le puse la caja delante, entre su plato y el mío — Imagino que ya habrás visto a más personas como los niños o yo, con poderes de frutas del diablo. En este mundo esos poderes son una lotería, y puedes conseguir un poder devastador, algo que apañar, o comerte una puta mierda — me recliné hacia atrás en la silla dejando ahí la caja — El tema es que cuando te comes una fruta normalmente no sabes lo que es, y te toca cargar con eso toda la vida PERO — e hice una pequeña parada con énfasis — No sé cómo, esa gente de Skypiea ha ideado un modo, con el poder de otra fruta del diablo, de sacar los poderes de las personas que no los quieran, y ahí hay negocio. Eso vale dinero, y no todo el mundo tiene dinero — reflexioné, apoyando las dos manos en la mesa y echándome hacia delante — Y la basura de un hombre es el tesoro de otro. Cuando alguien se quita el poder de una fruta del diablo, paga por ello, y ese poder reencarna en otra fruta que esa gente de Skypiea pone a la venta entre los presentes, haciendo que alguien pueda verse interesado en querer tenerla... y ahí hay más negocio — entonces llevé la mano al saco que llevaba atado a la cintura. Era grande, más que mi cabeza, un saco de cuero marrón oscuro gastado y con mucho trote pero que cumplía a la perfección su cometido de llevar dinero consigo. Aun así y pese a lo abultado del saco, este no hizo ruido al ser apoyado en la mesa ni se abrió.

— Yo no puedo ir a Skypiea ni puedo montar una sede del Goldreich ahí, pero en esto es donde entras tú. Vas a subir a Skypiea, vas a participar en los juegos, y voy a darte dinero para que hagas contratos de préstamo con quien necesite de nuestra ayuda económica... pero con más intereses que en tierra firme, claro. Así quien necesite dinero para desprenderse de su fruta del diablo o para comprar alguna de su gusto, tendrá que recurrir a ti, y por tanto a mi, y por tanto será más dinero — expliqué, volviendo a reclinarme hacia atrás en la silla haciendo un gesto con la cabeza para que tomase el saco — Ahí hay quinientos millones de berries, todo en los billetes más grandes posibles para que ocupe menos, y a partir de ahora son tu responsabilidad. Úsalos para cubrir todos tus gastos y necesidades pero apunta todo lo que gastes — agarré mi bebida y di un largo trago para refrescar el gaznate tras eso, y con cuidado volví a depositarlo en la mesa — Pero no soy tan imbécil como para mandarte sólo a un páramo en las nubes con medio billón en el bolsillo sin asegurarme un poco de tu protección — señalé la caja indicándole que la tomase o la abriese — He tenido que tirar de contactos pero he comprado esto para ti. Es una fruta de las mas raras que existen, una del tipo logia, concretamente la Numa Numa no mi, la logia del pantano. Según la subasta y mis fuentes, es una fruta que te permite convertirte total o parcialmente en un elemento fangoso y líquido, como el barro — volví a tomar los cubiertos y a disponerme a partir un pedazo más de carne — No es precisamente glamuroso, pero es práctico. Podrás infiltrarte en sitios y ser inmune a bastantes golpes por defecto, pero no la he comprado por eso — metí el pedazo de carne en mi boca, era pequeño así que lo tragué rápido — La he comprado porque al comerla te convierte como te he dicho en un hombre pantano. Y como pantano, no tienes fondo. Podrás guardar dentro de ti ese dinero y todo lo que te haga falta, haciendo mucho más difícil que te roben o sepan lo que llevas contigo, incluso pudiendo guardarte a personas de ser necesario — comí otro pedazo y me quedé mirándole.

Era una inversión arriesgada, pero ningún negocio crece sin riesgos. Tanto la fruta como ese préstamo monetario suponía una suma de más de mil millones de berries, que se dice pronto, y eso no se le regala a cualquiera de buenas a primeras. Pero con esa fruta del diablo y ese dinero, Jin podría convertirse en un buen broker y representante, y poder hacerme ganar más dinero en el futuro. Siempre corría el riesgo de que me traicionase y se fugase, pero siempre podía matar algo de tiempo libre en buscarlo si fuera el caso y hacer que se arrepintiese de esa decisión, pero esperaba que mis instintos no me fallasen y que este tipo no me saliera rana. Aun recordaba a Chloe, o a estos dos críos... pero si Viktor y Shoto seguían a mi lado eso significaba que sólo necesitaba a las personas correctas — Guárdala y cómetela después, cuando salgamos de aquí — dije, y seguí comiendo esperando a que hiciera lo que le estaba pidiendo, guardar esa fruta en su cajita y ese dinero. Cuando me aseguré de que así lo hacía, continué hablando.

— Tu poder te ayudará a pasar desapercibido, a colarte en sitios, escuchar conversaciones, conseguir información, objetos, transportar personas en secreto, secuestrar individuos buscados... además de todas las utilidades básicas y avanzadas que podrás sacarle en el combate y... oh, claro — me agaché de lado en la silla para agarrar aquel paquete rectangular que iba conmigo y lo puse sobre la mesa — No he olvidado que te gustan las armas de filo. Lo de antes son herramientas de trabajo, pero esto es un regalo de mi parte como bienvenida formal a los Ejecutivos del Goldreich — tiré de la cuerda y el paquete se deshizo, revelando una katana envainada muy peculiar — Es tuya. A partir de hoy eres mi protegido y puedes usar mi nombre para evitar conflictos, intimidar a quien quieras o conseguir cosas, pero con un precio y una norma. El precio es que eres mi chico de los recados hasta nuevo aviso, y la norma es que no puedes dejarme en mal lugar, nunca — me incliné un poco hacia delante haciendo especial énfasis en esa última palabra, y tras un segundo de silencio, sonreí volviendo a acomodarme en la silla mirando en derredor con el plato de comida acabado — Venga espabila, acaba y paga esto, tengo que llevarte a un sitio — finalicé, apurándole




Resumen
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[Imagen: mz3XEoL.png]
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RE: [P.R] | Just a Little Talk | [Priv. Sohem] - por Sohem - 01-07-2026, 12:29 AM

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