06-07-2026, 05:34 PM
— ¡¡Con permiso, marichocho!! —anuncié mientras saltaba hacia el coloso semidesnudo, el cual estaba siendo usado por el resto del grupo como escalera de ascenso hacia el nivel superior. Su piel, de textura similar a la roca, desprendía un fuerte olor y su mirada, perdida e irosa, me hacía pensar que no era del todo consciente de lo que estaba ocurriendo; o que no era del todo consciente de nada, en general. Agitaba su colosal cuerpo con rabia, ascendiendo torpemente por el agujero del techo en busca de la libertad.
Yojimbo llevaba la delantera, seguido del viejales pandillero, el simio hippie, el muscucalvo, la cria bipolar y…
—Eh, espera un segundo —agité mi cabeza hacia ambos costados, como si buscase algo que se me hubiese caído, mientras saltaba a lo largo del cuerpo del gigante— ¿dónde está mi fuente de ingresos?¿y el espeluznante ser caracol?
Parecía que aquel tipejo extraño había desaparecido y era incapaz de detectar su aura con el uso de mi haki. Gracias a él Yojimbo había logrado librarse de sus cadenas y, más importante aún, su baba era un elixir hidratante de gran calidad.
—¡No te librarás de mí fácilmente, chico caracol! —grité, con la esperanza de que me oyese allá donde quiera que se escondiese— ¡Me haré con tu valiosa baba rejuvenecedora! UUUUUHUHUHUHUHU.
Tras el ascenso, salté del hombro del gigante hacia el costado derecho para caer sobre las arenas abrasadoras del nivel 3. Tras de mí, cientos de presos que también habían usado a la mole para subir por la prisión se esparcían como pequeñas hormigas en un hormiguero, lanzándose contra las celdas del nivel para liberar al resto de sus “compañeros” apresados; más presos sueltos, más caos. A pesar de encontrarnos bajo tierra, la luz del nivel era cegadora, y podía sentir como mis labios se secaban con avidez.
De pronto, como un relámpago plateado, una silueta cubierta en acero cayó en picado sobre el gigante, haciendo que este volviese a caer a través del agujero a los niveles inferiores. Aquel acto, aquel instante, representaba la enorme escala de poder a la que nos enfrentábamos allí, en el cementerio de piratas. Pero no había tiempo para parar. La lluvia de guardias continuaba, separando al grupo y haciendo que ahora, junto a la cabra y el anciano, corriese hacia una de las salidas del nivel 3. Yojimbo, tras un despliegue aéreo de belleza y capacidad, se aproximó hacia el grupo para encarar la enorme puerta que nos separaba del nivel 2.
—¡Siempre estoy preparado capitán! —respondí al capitán, mientras saltaba grácilmente hacia el portón de acero. Tras girar sobre mí mismo, y aprovechando la inercia de la carrera, me precipité hacia la puerta con ambas piernas juntas, emulando la punta de una flecha. Mis pies, teñidos ahora de un color oscuro como la noche, impactaron sobre la superficie al mismo tiempo que Yojimbo se abalanzaba sobre el portón, generando un poderoso estruendo que se propagó por todo el nivel: los Alas Negras habían vuelto— ¡Keri Pointé!
Yojimbo llevaba la delantera, seguido del viejales pandillero, el simio hippie, el muscucalvo, la cria bipolar y…
—Eh, espera un segundo —agité mi cabeza hacia ambos costados, como si buscase algo que se me hubiese caído, mientras saltaba a lo largo del cuerpo del gigante— ¿dónde está mi fuente de ingresos?¿y el espeluznante ser caracol?
Parecía que aquel tipejo extraño había desaparecido y era incapaz de detectar su aura con el uso de mi haki. Gracias a él Yojimbo había logrado librarse de sus cadenas y, más importante aún, su baba era un elixir hidratante de gran calidad.
—¡No te librarás de mí fácilmente, chico caracol! —grité, con la esperanza de que me oyese allá donde quiera que se escondiese— ¡Me haré con tu valiosa baba rejuvenecedora! UUUUUHUHUHUHUHU.
Tras el ascenso, salté del hombro del gigante hacia el costado derecho para caer sobre las arenas abrasadoras del nivel 3. Tras de mí, cientos de presos que también habían usado a la mole para subir por la prisión se esparcían como pequeñas hormigas en un hormiguero, lanzándose contra las celdas del nivel para liberar al resto de sus “compañeros” apresados; más presos sueltos, más caos. A pesar de encontrarnos bajo tierra, la luz del nivel era cegadora, y podía sentir como mis labios se secaban con avidez.
De pronto, como un relámpago plateado, una silueta cubierta en acero cayó en picado sobre el gigante, haciendo que este volviese a caer a través del agujero a los niveles inferiores. Aquel acto, aquel instante, representaba la enorme escala de poder a la que nos enfrentábamos allí, en el cementerio de piratas. Pero no había tiempo para parar. La lluvia de guardias continuaba, separando al grupo y haciendo que ahora, junto a la cabra y el anciano, corriese hacia una de las salidas del nivel 3. Yojimbo, tras un despliegue aéreo de belleza y capacidad, se aproximó hacia el grupo para encarar la enorme puerta que nos separaba del nivel 2.
—¡Siempre estoy preparado capitán! —respondí al capitán, mientras saltaba grácilmente hacia el portón de acero. Tras girar sobre mí mismo, y aprovechando la inercia de la carrera, me precipité hacia la puerta con ambas piernas juntas, emulando la punta de una flecha. Mis pies, teñidos ahora de un color oscuro como la noche, impactaron sobre la superficie al mismo tiempo que Yojimbo se abalanzaba sobre el portón, generando un poderoso estruendo que se propagó por todo el nivel: los Alas Negras habían vuelto— ¡Keri Pointé!
INFO
![[Imagen: rvCfBMF.png]](https://imgur.com/rvCfBMF.png)
