09-07-2026, 10:34 AM
Rabia. Frustración. Impotencia. Con solo activar su kenbunshoku básico podía detectar como esas emociones en sus aprendices. Esperaba no haber sido demasiado duro con ellos, pero al ver los rostros de determinación de ambos, su mirada llena de deseo de demostrar, de hacerse más fuertes, no pudo evitar que una sonrisa se cruzase en su rostro. Se había contenido todo lo posible con ellos, tampoco era cuestión de lesionarles y que tuviesen que estar semanas sin poder entrenar, pero necesitaban ver donde estaba su techo ahora mismo, y entender que tendrían que trabajar muy duro para aumentar sus capacidades. Era imprescindible para cuando empezasen a moverse en el Nuevo Mundo.
"Sin ninguna duda os haréis más fuertes..."
Se fijó primero en la joven Shirohime y como trataba de recuperar la respiración, que el golpe en el estómago había cortado súbitamente, las dificultades que estaba teniendo la chiquilla para ponerse en pie de nuevo, pero ante todo, Kisuke podía ver y sentir la resolución de ponerse en pie, de no rendirse, de seguir adelante y no quedarse atrás. Aquello conmovió hasta cierto punto a Kisuke, puesto que el era igual en ese sentido. Daba igual cuantas veces se hubiese visto en clara inferioridad que él, tozudo como una mula, había seguido una y otra vez hasta la extenuación. Pudo ver como a duras pudo apoyar una rodilla en el suelo para incorporarse un poco, y sacó un arma, pero no hizo nada, se limitó a apuntarle.
"Estará esperando el momento propicio... supongo..."
Por su parte, mientras esto pasaba, Dean estaba en una situación similar, con el brazo entumecido, y tratando de recuperar el aliento tras haber sido lanzado hacia atrás, había renunciado a recuperar la daga que había salido despedida, pero empuñaba otra en aquel momento con el brazo izquierdo. Parecía que los cachorros de la revolución tenían voluntad y determinación, eso era incuestionable y era un buen primer paso. No serían fáciles de hacer caer. Pudo sentir en la mirada del joven que aquel golpe le había herido en su orgullo, que, posiblemente le había marcado como una meta a superar, y aquello era lo que buscaba el antiguo pescador con el muchacho.
-Parece que ya vas entendiendo un poquito lo que es el camino de la espada...
Entonces para sorpresa de Kisuke trató de lanzarle la daga, no sabía si por desesperación, porque no podía acercarse debido al golpe anterior o por tratar de sorprender al Comandante, pero, lamentablemente, no era algo que supiese hacer adecuadamente, por lo que la daga cayó a apenas metro y medio del chico. No había sido un mal intento, pero desgraciadamente aún carecía de las capacidades para hacer algo como aquello.
-Estáis en vuestro límite... Os doy un intento más para tratar de sorprenderme... Dean, puedes recoger cualquiera de tus dagas, o las dos... Pero quiero ver como superáis vuestros límites ¡AQUI Y AHORA!
Estaba decidido a que aquellos muchachos, que aún estaban muy tiernos, saliesen de aquel entrenamiento con la sensación de que el trabajo duro lleva recompensa, quería que ellos mismos notasen que iban progresando por lo que iba a forzarlos hasta el final. Tratando de intimidarlos, o motivarlos, imbuyó a Yamigiri, que tenía desenvainada, con aquella armadura negra azabache proveniente de su voluntad, su busoshoku, mientras una nube de hollín cubría la hoja de la misma.
-Susu no koromo...
Una vez las espadas estaban envueltas tanto en su haki de armamento como con el manto de hollín, plantó sus pies en la tierra polvorienta del lugar y se puso en guardia, dispuesto a recibir lo que aquellos chiquillos pudiesen ofrecerle. Quería ver su máximo potencial, necesitaba que rompiesen sus límites.
-Solo forzando los límites se consigue superarlos... ¡Vamos, venida a mi!
"Sin ninguna duda os haréis más fuertes..."
Se fijó primero en la joven Shirohime y como trataba de recuperar la respiración, que el golpe en el estómago había cortado súbitamente, las dificultades que estaba teniendo la chiquilla para ponerse en pie de nuevo, pero ante todo, Kisuke podía ver y sentir la resolución de ponerse en pie, de no rendirse, de seguir adelante y no quedarse atrás. Aquello conmovió hasta cierto punto a Kisuke, puesto que el era igual en ese sentido. Daba igual cuantas veces se hubiese visto en clara inferioridad que él, tozudo como una mula, había seguido una y otra vez hasta la extenuación. Pudo ver como a duras pudo apoyar una rodilla en el suelo para incorporarse un poco, y sacó un arma, pero no hizo nada, se limitó a apuntarle.
"Estará esperando el momento propicio... supongo..."
Por su parte, mientras esto pasaba, Dean estaba en una situación similar, con el brazo entumecido, y tratando de recuperar el aliento tras haber sido lanzado hacia atrás, había renunciado a recuperar la daga que había salido despedida, pero empuñaba otra en aquel momento con el brazo izquierdo. Parecía que los cachorros de la revolución tenían voluntad y determinación, eso era incuestionable y era un buen primer paso. No serían fáciles de hacer caer. Pudo sentir en la mirada del joven que aquel golpe le había herido en su orgullo, que, posiblemente le había marcado como una meta a superar, y aquello era lo que buscaba el antiguo pescador con el muchacho.
-Parece que ya vas entendiendo un poquito lo que es el camino de la espada...
Entonces para sorpresa de Kisuke trató de lanzarle la daga, no sabía si por desesperación, porque no podía acercarse debido al golpe anterior o por tratar de sorprender al Comandante, pero, lamentablemente, no era algo que supiese hacer adecuadamente, por lo que la daga cayó a apenas metro y medio del chico. No había sido un mal intento, pero desgraciadamente aún carecía de las capacidades para hacer algo como aquello.
-Estáis en vuestro límite... Os doy un intento más para tratar de sorprenderme... Dean, puedes recoger cualquiera de tus dagas, o las dos... Pero quiero ver como superáis vuestros límites ¡AQUI Y AHORA!
Estaba decidido a que aquellos muchachos, que aún estaban muy tiernos, saliesen de aquel entrenamiento con la sensación de que el trabajo duro lleva recompensa, quería que ellos mismos notasen que iban progresando por lo que iba a forzarlos hasta el final. Tratando de intimidarlos, o motivarlos, imbuyó a Yamigiri, que tenía desenvainada, con aquella armadura negra azabache proveniente de su voluntad, su busoshoku, mientras una nube de hollín cubría la hoja de la misma.
-Susu no koromo...
Una vez las espadas estaban envueltas tanto en su haki de armamento como con el manto de hollín, plantó sus pies en la tierra polvorienta del lugar y se puso en guardia, dispuesto a recibir lo que aquellos chiquillos pudiesen ofrecerle. Quería ver su máximo potencial, necesitaba que rompiesen sus límites.
-Solo forzando los límites se consigue superarlos... ¡Vamos, venida a mi!
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