15-08-2023, 12:43 AM
Era absurdamente incómodo e irritante tener que acudir a todos los tablones de recompensas que había en todos los pueblos que visitaba y ver constantemente caras nuevas, y ninguna de las que hubiera visto anteriormente. Debía de ser verdad que en los grandes gremios cazaban en grupo y muy eficazmente, pues en lo que tardaba en desplazarme de una isla a la siguiente, las caras que veía en los wanteds eran completamente distintas a las que recordaba, por supuesto igual que sus nombres. La frustración se apoderaba de mí y apretando los puños fruncí el ceño tras mi máscara y las venas de mi sien comenzaron a palpitar con furia, la furia típica de un animal frustrado que no está entendiendo lo que sucede.
Agarre varios de aquellos carteles y los miré aún más cerca... No entendía cómo era posible que alguien en cuestión de días consiguiera recompensas de diez o quince millones por su cabeza, ni cuánto poder tenían que tener los gremios importantes para poder acabar con ellos en el mismo lapso de tiempo. Posiblemente era la única cosa que tenía segura: debía unirme a uno de esos gremios para poder contar con su protección, formar parte de algún equipo y realizar algunas cazas aunque fueran menores, para ir cogiendo soltura, práctica y algo de colchón económico...
Me guardé en el bolsillo varios pares de aquellos carteles y le di un pequeño puñetazo suave al tablón, más fruto de la frustración de no poder romperlo en pedazos porque estaba en un sitio público y no quería granjearme problemas, que por el hecho de querer ser comedido por mi mismo.
Suspiré y chasqueé la lengua contra el paladar con aquel tic propio de desaprobación que usualmente se escapaba de mis labios, mientras me daba la vuelta y me sentaba en la silla más próxima, de espaldas al tablero y de frente, a lo lejos, a la puerta. En el lateral de mi siniestra estaba la barra del bar, y en ella un tipo enorme pedia una jarra de su tamaño.
Arqueé la ceja bajo el casco. La verdad es que el mundo estaba plagado de criaturas extrañas y variopintas, pero ¿sería fuerte?. De tener recompensa por su cabeza ¿tendría algo que hacer contra él? O mejor, ¿podría tenderle alguna trampa alguna vez a alguien de semejante envergadura y salir victorioso? No podía saber si estaba preparado para algo así o no pero tampoco me arriesgaría a intentarlo y ver el final de mis días. Comencé con este trabajo con el objetivo de volverme el más poderoso de todos, no para morir en el intento, y aunque mi mirada seguía fija en aquel colosal tipo, no paraba de divagar en mis propios pensamientos, completamente ajeno a que me había quedado clavando mis orbes en su figura.
Agarre varios de aquellos carteles y los miré aún más cerca... No entendía cómo era posible que alguien en cuestión de días consiguiera recompensas de diez o quince millones por su cabeza, ni cuánto poder tenían que tener los gremios importantes para poder acabar con ellos en el mismo lapso de tiempo. Posiblemente era la única cosa que tenía segura: debía unirme a uno de esos gremios para poder contar con su protección, formar parte de algún equipo y realizar algunas cazas aunque fueran menores, para ir cogiendo soltura, práctica y algo de colchón económico...
Me guardé en el bolsillo varios pares de aquellos carteles y le di un pequeño puñetazo suave al tablón, más fruto de la frustración de no poder romperlo en pedazos porque estaba en un sitio público y no quería granjearme problemas, que por el hecho de querer ser comedido por mi mismo.
Suspiré y chasqueé la lengua contra el paladar con aquel tic propio de desaprobación que usualmente se escapaba de mis labios, mientras me daba la vuelta y me sentaba en la silla más próxima, de espaldas al tablero y de frente, a lo lejos, a la puerta. En el lateral de mi siniestra estaba la barra del bar, y en ella un tipo enorme pedia una jarra de su tamaño.
Arqueé la ceja bajo el casco. La verdad es que el mundo estaba plagado de criaturas extrañas y variopintas, pero ¿sería fuerte?. De tener recompensa por su cabeza ¿tendría algo que hacer contra él? O mejor, ¿podría tenderle alguna trampa alguna vez a alguien de semejante envergadura y salir victorioso? No podía saber si estaba preparado para algo así o no pero tampoco me arriesgaría a intentarlo y ver el final de mis días. Comencé con este trabajo con el objetivo de volverme el más poderoso de todos, no para morir en el intento, y aunque mi mirada seguía fija en aquel colosal tipo, no paraba de divagar en mis propios pensamientos, completamente ajeno a que me había quedado clavando mis orbes en su figura.
Aclaraciones

![[Imagen: mz3XEoL.png]](https://i.imgur.com/mz3XEoL.png)