[EVENTO LOCAL - ESPECIAL] Por encima de mi cadáver
#39
Hubo un microsegundo de compresión absoluta, mis nudillos sepultados en el metal me transmitían una sensación de poder absoluto, y luego el desplazamiento de la puerta de una forma tan brusca y violenta terminó de alegrarme el día. La piedra del anclaje no se rompió, cedió. Sentí esa inercia aplastante donde dejas de empujar y simplemente eres arrastrado por la propia masa de la estructura que acabas de arrancar de cuajo, una ola de metal y escombros que nos abría el paso hasta el siguiente nivel. Quizá ceder es una palabra general para lo que ocurrió. El portón absorbió el impacto combinado, se deformó bajo mi puño y, al romperse los pernos de roca, se convirtió en un proyectil.

Aspros y yo aterrizamos con una coordinación casi perfecta juntos a Urutora y Stradh. Suspiré con alivio y cuando me quise dar cuenta las alarmas pararon de sonar, pero los gritos y los golpes de la batalla que estaba ocurriendo a nuestra espalda seguían. Tanto mi gran Maestro Urutora como el otro viejo miraban con determinación la puerta. Stradh comentó que había sido un buen golpe y, al igual que él, sonreí. Ellos comenzaron a caminar pero yo en cambio me giré para ver la pelea, a lo lejos estaba la niña, ahora convertida en una armadura de caramelo, peleando con fiereza, y los guardias de la prisión peleando contra los presos, que intentaban al mismo tiempo liberar a todos los encarcelados posibles. Habíamos liado una buena, les deseaba todo la suerte del mundo. Volví mi mirada de nuevo hacia la puerta, Aspros la cruzó diciendo: “Soy Aspros, entro”, yo le contesté con bastante seriedad:

-Eso dijo ella.

Aún no era capaz de calzar bien la broma, al final lo conseguiría, pero estaba claro que era un arte muy difícil de dominar. Mi padre era un maestro, le salía solo.

Ascendimos hasta el nivel superior y los presos comenzaron a volverse locos al vernos aparecer. Pedían ayuda y nos advertían de los peligros de este nivel, que parecía una prisión más o menos convencional. Una voz resonó por encima de las demás; un preso nos comentó que el guardia quimera se había ido y que ahora debíamos derrotar al resto de monstruos.

-Monstruos, ¿eh? -comenté al aire. Solo esperaba que esos monstruos no fueran como el gigante que nos había acompañado hasta el piso anterior.

Y en cuanto nos quisimos dar cuenta, un grupo de bestias se abalanzó hacia nosotros. Unos parecían unas bolsas de basura mal atadas con hachas y los otros eran como unos leones feos de cojones. Me preparé para lo peor cuando Stradh sacó sus extremidades simiescas y acabó con los rivales de un plumazo. ¿Cómo de poderoso era este tío? Me aparté un par de pasos de él analizando lo que acababa de hacer, el aura de esos monstruos que venían a por nosotros no era para nada algo a lo que no prestarle atención y este viejo había acabado con la vida de esas bestias sin despeinarse, aunque casi no pudiera despeinarse ya. Entonces una enorme baba le cayó encima. Alcé la vista al techo y en él se encontraba el tío abuelo de Jimba. Una gallina tan repugnante la guardiana de nuestro barco pretendía comernos, pero el grandísimo Urutora, sin perder el tiempo, le propinó un golpe tan poderoso que la hizo volar hacia los enemigos que venían a por nosotros, matando dos pájaros de un tiro. Daba seguridad estar con ellos, pero el grupo no duraría demasiado.

Alguien apareció en escena, era alguien con un aura tan grande como la de Stardh y, por primera vez desde que lo vi, éste se mostró tenso. El grupo se separaba por primera vez desde el nivel cuatro, parecía que el viejo tenía asuntos que arreglar. Asentí con la cabeza, guardándole un gran respeto porque yo también entendía la necesidad vital que teníamos los hombres de luchar contra el destino. A mi me ocurrió lo mismo cuando me enfrenté a Joe, y aunque no salió bien la jugada, lo volvería a hacer.

Urutora apoyó su mano sobre mi hombro y nos comentó que debíamos salir por el techo. Como yo tenía alas ofreció su ayuda a Aspros, que se negó en rotundo diciendo que se las apañaba. El navegante original de los Alas Negras se agachó y empezó a dibujar con su pintalabios, y de repente, del dibujo del suelo apareció un enorme pájaro rosa con gafas de sol que hablaba.

-¿Que cojones es eso?


Estaba completamente horripilado mientras estos dos discutían y alzaban en vuelo.

-¿Es un pingüino o qué diablos es?


Era la bestia más extraña que había visto en este nivel. Como fuera, yo también me puse a volar y ascendí junto al grupo por el agujero que daba al nivel 1. Debíamos salir ya de este lugar.

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RE: [EVENTO LOCAL - ESPECIAL] Por encima de mi cadáver - por Yojimbo - 10-07-2026, 07:48 PM

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