Capitulo especial: Crucero hacia Karate... La isla de las ostias
Lugar: Puerto de Baterilla
Fecha: 20 de primavera, Año 18
Hora: 08:00 AM
Lugar: Puerto de Baterilla
Fecha: 20 de primavera, Año 18
Hora: 08:00 AM
En un año pueden suceder varios acontecimientos que son difícil de explicar o de olvidar, recuerdo perfectamente cada tarea, entrenamientos e incluso encuentros con amistades que forzaron lazos inquebrantables, conexiones que empezaron a pintar una ruta que debíamos seguir por nuestro propio bien. El mañana parecía ser inmensamente hermoso, incierto pero hermoso al final. Ahora debíamos levantar la cabeza con honor, con anhelos de cumplir nuestras metas, nuestros objetivos, debemos seguir avanzando sin mirar atrás, puede que los errores pesen e incluso desanimen, pero eso no sería la realidad…no mientras yo sea la cabeza que guíe este nuevo comienzo, reforzando lo viejo por lo nuevo.
Tome todo lo que creí necesario y lo empaque en una mochila militar, dentro llevaba mis uniformes nuevos, mucha ropa interior, utensilios de limpieza, libros, cartas, mapas, técnicamente todo lo que creí que sería de mucha utilidad. Tras salir del cuartel ya tenía en mente hacia dónde debía ir esta mañana, pero antes de llegar a ese punto de partida me desviaria primero a comprar unos cuantos víveres que seguramente mis compañeros amarían saborear, bollos al vapor, unas cuantas golosinas y algunos libros para entretenernos. ¿Cual era el objetivo? ¿Qué era lo que realmente estaba sucediendo?, la respuesta era más simple.
Tras partirme el lomo a base de puños y fuerza, el ascenso finalmente llegó y con ello un nuevo reto a mis manos, mejorar y hacer crecer la división ochenta y uno, por esa misma razón debía conocer mejor a mi equipo, apenas y recuerdo su rostro pero sabía a qué se dedicaban y es ahí donde nos enfocaremos. Por esa misma razón acepte la idea del gigante colosal, quien a base de dibujos, llamadas eternas por el den den mushi en donde el “Ryu” era todo lo que entendía hasta ahora, finalmente entendí su propuesta de hacer una gira por las islas del south blues, propuesta que me pareció bastante atractiva pues al igual que él…deseaba salir de esta isla, por esa misma razón, hable con los altos mandos para que aprobaran la idea, a pesar de las represalias y de los conflictos que conllevaria, el permiso fue concedido con la única condición que el desplazamiento corría por cuenta propia y cada miembro debía solicitar el permiso como era debido.
Las cartas fueron enviadas con una semana previa de antelación, cada miembro de la ochenta y uno serian notificados de este nuevo movimiento, quienes acudieran a este viaje serían oficialmente parte de la división, no obstante, los que estuvieran envueltos en otras actividades serian excusados a esta norma. Tras llegar al puerto me presentaría con el capitán que fue asignado para transportarnos, era un crucero algo exclusivo como era evidente, aun así, estaba siendo advertido sobre la tripulación que guiaría hacia Isla Karate. Cuando Arceo finalmente hacia presencia era evidente que capto la mirada de todos los presentes, era enorme, colosal, imponia miedo para quienes no lo conocian, pero para mi fue como ver a mi mejor amigo, mi mejor recurso, mi mejor aliado.
¡ARCEO! – Grite con todos mis pulmones mientras agitaba el brazo para captar su atención, tan pronto puso sus posaderas sobre el barco cuando este mismo se hundió un poco, inclinándose un poco, elevando la proa mientras el capitán se sujetaba el sombrero tras verle con algo de temor, si, temia por lo peor, me dedique a sonreirle de manera nerviosa –N…no…se preocupe, es inofensivo…y se mantendrá quieto en todo el viaje…– era eso o todos moriremos al ser hundidos por Arceo, mientras esperaba a que los demas llegaran, no dude en ir a encontrarme con el gigante al estar delante de él, evidentemente le salude con emoción para pronto pasar a sentarme sobre su rodilla esperando a los otros.
Tome todo lo que creí necesario y lo empaque en una mochila militar, dentro llevaba mis uniformes nuevos, mucha ropa interior, utensilios de limpieza, libros, cartas, mapas, técnicamente todo lo que creí que sería de mucha utilidad. Tras salir del cuartel ya tenía en mente hacia dónde debía ir esta mañana, pero antes de llegar a ese punto de partida me desviaria primero a comprar unos cuantos víveres que seguramente mis compañeros amarían saborear, bollos al vapor, unas cuantas golosinas y algunos libros para entretenernos. ¿Cual era el objetivo? ¿Qué era lo que realmente estaba sucediendo?, la respuesta era más simple.
Tras partirme el lomo a base de puños y fuerza, el ascenso finalmente llegó y con ello un nuevo reto a mis manos, mejorar y hacer crecer la división ochenta y uno, por esa misma razón debía conocer mejor a mi equipo, apenas y recuerdo su rostro pero sabía a qué se dedicaban y es ahí donde nos enfocaremos. Por esa misma razón acepte la idea del gigante colosal, quien a base de dibujos, llamadas eternas por el den den mushi en donde el “Ryu” era todo lo que entendía hasta ahora, finalmente entendí su propuesta de hacer una gira por las islas del south blues, propuesta que me pareció bastante atractiva pues al igual que él…deseaba salir de esta isla, por esa misma razón, hable con los altos mandos para que aprobaran la idea, a pesar de las represalias y de los conflictos que conllevaria, el permiso fue concedido con la única condición que el desplazamiento corría por cuenta propia y cada miembro debía solicitar el permiso como era debido.
Las cartas fueron enviadas con una semana previa de antelación, cada miembro de la ochenta y uno serian notificados de este nuevo movimiento, quienes acudieran a este viaje serían oficialmente parte de la división, no obstante, los que estuvieran envueltos en otras actividades serian excusados a esta norma. Tras llegar al puerto me presentaría con el capitán que fue asignado para transportarnos, era un crucero algo exclusivo como era evidente, aun así, estaba siendo advertido sobre la tripulación que guiaría hacia Isla Karate. Cuando Arceo finalmente hacia presencia era evidente que capto la mirada de todos los presentes, era enorme, colosal, imponia miedo para quienes no lo conocian, pero para mi fue como ver a mi mejor amigo, mi mejor recurso, mi mejor aliado.
¡ARCEO! – Grite con todos mis pulmones mientras agitaba el brazo para captar su atención, tan pronto puso sus posaderas sobre el barco cuando este mismo se hundió un poco, inclinándose un poco, elevando la proa mientras el capitán se sujetaba el sombrero tras verle con algo de temor, si, temia por lo peor, me dedique a sonreirle de manera nerviosa –N…no…se preocupe, es inofensivo…y se mantendrá quieto en todo el viaje…– era eso o todos moriremos al ser hundidos por Arceo, mientras esperaba a que los demas llegaran, no dude en ir a encontrarme con el gigante al estar delante de él, evidentemente le salude con emoción para pronto pasar a sentarme sobre su rodilla esperando a los otros.
Resumen

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