18-07-2026, 02:54 PM
[personajeinvalido=3941]
Pasó la prueba de fuerza. Y Yuuki miró a Bai ir primera. Puedo observar antes de ella a Eros Focalor y a Rackham Uker. Eran sujetos bastante fuertes; y aunque Uker no pasó la prueba de fuerza como Yuuki pensó que lo haría un sujeto que se veía como él, era claro que todos los que estaban ahí, por más débiles que hubieran parecido en comparación a otros, eran completos monstruos. Ella nunca sería capaz de llegar a una fracción de la fuerza que ellos tenían.
Y mientras todos participaban, escuchó a los demás que hablaban y se mantuvo callada, dejando que sus dedos tamborilearan sobre el borde del cubículo, estresada pero queriendo estar calmada. Se forzó a estarlo. Y era difícil. Especialmente con el Lunarian desgraciado que se atrevió a insultar a Ryota. Estaba claro: Donde lo viera luego de Skypiea, se iba a llevar un par de tiros. En las alas. Para que fuera serio. Nadie se metía con sus adorados amigos y se iba sin una cicatriz permanente. Además, ¿Qué era lo que tenía entre las piernas? Maldito enfermo mental, ni siquiera Onizuka Jin iba haciendo eso en público... y Onizuka Jin era lo más degenerado que había conocido... ahora lo consideraba bastante decente. Y pensar que en los Cabos Gemelos se sintió mal de haberlo elegido para morir. A decir verdad, ojalá se hubiera muerto.
En todo caso, si Ryota estuvo fenomenal, Runin no se quedó atrás. Su ñaña logró quedar en primer lugar y esto volvió a dar luz a la cara de Yuuki, quien vitoreó junto a los demás el nombre de su nakama hasta que El Dirigente, el favorito de la gente, volvió a tomar el micrófono.
La pelirrosa notó cómo aparecía el nuevo sitio para la nueva prueba con aquella explosión de humo. Vaya que el sujeto sabía dar un espectáculo. El Den Den Mushi que aparecía hizo que Yuuki sospechara lo que iba a ser y luego fue confirmado por el mismo Dirigente. Una sonrisa ladina se asomó en su rostro justo luego de que oyera lo que aquél enmascarado estaba promocionando. ¿Una prueba de velocidad? Eso era lo de ella. Absolutamente. Y bueno, sabía que estaba algo quedada en sus entrenamientos, pero estaba confiada en que podía hacerlo mínimamente bien. Era el momento de probarse.
Recordó que Kiyoshi había dicho que no quería participar en nada que requiriera esfuerzo físico. Y por supuesto, no iba a dejar que un marine tomara lo poco que le quedaba a ella para sentirse orgullosa. Así que dejó su mochila en el cubículo y no dijo nada a sus compañeros de equipo y se adelantó. Realmente estaba muy callada. Pensaba bastante y prefería guardarse todos los pensamientos que tenía. No iba a provocar a nadie allí con sus palabras, pero sí con sus movimientos y su propia personalidad.
Cuando se aproximó al lugar de la prueba, suspiró, sonrió y luego levantó su brazo, saludando a todos los espectadores mientras agitaba su mano en lo alto. La sonrisa que tenía en la cara era de oreja a oreja y tenía los ojos llenos de brillo. Daba pequeños saltitos también y agitaba las alas un poco, como si pidiera que la vieran todos allí. Pero pese a lo alegre que se veía, y a que daba la impresión de ser la mujer más dulce y amable del mundo, por la forma en que miraba hacia ciertas personas que podía reconocer en el público, se podía sentir que era una persona más bien atrevida.
Estaba sola frente a miles de miradas y eso le encantaba. Quería que corearan su nombre... ojalá lo conocieran. Por supuesto, lo iban a conocer. Y dejaría que fueran aquellos que ya la conocían quienes se ocuparan de llamarla, o el Dirigente. No le importaba mientras fuera otro el que la llamara. Y cuando estuvo bien de presentarse, se estiró bien e hizo unas pequeñas flexiones allí para asegurarse de que no le diera ningún calambre o tirón mientras corría. Y de paso lo hacía para que aquellos que la vieran pudieran ver ciertas posiciones en las que se podía doblar... no es como que coqueteara con miles de personas a la vez, ¿O si?
Sus alas se prepararon y luego ella se agachó para acumular potencia en sus piernas. Miró hacia la meta y entrecerró los ojos. Para Yuuki fue como si de inmediato todo se volviera un túnel derecho. Un cañón estriado en el que ella era la bala. Lo veía todo absolutamente concentrada. Por su mente pasaban miles de recuerdos. Desde que su abuelo empezó a entrenarla, hasta cuando éste falleció, sus escapadas para aprender a disparar y correr, los problemas en que se metía con su hermano menor, incluso el día en que huyó de su familia. Luego recordó a sus nakamas y cómo los conoció. El cruce por los Cabos Gemelos. Las aventuras que vivieron en Neur. Era un gran recorrido. Un cañón extremadamente largo.
Cuando volvió al presente, ya estaba en la línea de meta. Ya había recorrido el trayecto de la prueba y estaba en el presente luego de haber cruzado frente a aquél Den Den Mushi a toda la velocidad que había podido alcanzar. Sus piernas se habían movido solas, su cuerpo impulsado por un batido potente de sus alas hizo todo el recorrido en piloto automático. Ligera como si fuera una pluma, Yuuki terminó su prueba y miró su resultado. Podía haber sido mejor, pensó para sí misma, pero se mantuvo callada de todas maneras.
Levantó la mano una vez más y saludó al público de nuevo. Esta vez sí que hablaría. No. No hablaría, gritaría.
—¡SOY YUUKI! ¡LA MÁS PEQUEÑA DE LA HANU MAHANA! ¡CIERTAMENTE! ¡RECUÉRDENNOS! ¡PORQUE NOSOTROS A USTEDES NO LOS OLVIDAREMOS NUNCA!
Y a lo mejor parecía que por la forma de hablar amable de Yuuki todo sonab a agradecimiento por participar. Pero ella sabía bien que era una declaración rencorosa. Subliminalmente se declaraba enemiga acérrima de cualquiera que hablara, mirara o hiciera mal a ella y a sus amigos.
Finalmente volvió a su asiento, asintiendo al marine mink -a quien se negaba a tratar por su nombre-, luego al Tontoyoshi y por último, pero no menos importante, a Bai. Se sentó junto a su semejante birkaniana y luego buscó con la mirada a sus amigos entre los otros cubículos. ¿Correrían Tezca -el verdadero, único e irremplazable- y Barald? Seguro que no.
Pasó la prueba de fuerza. Y Yuuki miró a Bai ir primera. Puedo observar antes de ella a Eros Focalor y a Rackham Uker. Eran sujetos bastante fuertes; y aunque Uker no pasó la prueba de fuerza como Yuuki pensó que lo haría un sujeto que se veía como él, era claro que todos los que estaban ahí, por más débiles que hubieran parecido en comparación a otros, eran completos monstruos. Ella nunca sería capaz de llegar a una fracción de la fuerza que ellos tenían.
Y mientras todos participaban, escuchó a los demás que hablaban y se mantuvo callada, dejando que sus dedos tamborilearan sobre el borde del cubículo, estresada pero queriendo estar calmada. Se forzó a estarlo. Y era difícil. Especialmente con el Lunarian desgraciado que se atrevió a insultar a Ryota. Estaba claro: Donde lo viera luego de Skypiea, se iba a llevar un par de tiros. En las alas. Para que fuera serio. Nadie se metía con sus adorados amigos y se iba sin una cicatriz permanente. Además, ¿Qué era lo que tenía entre las piernas? Maldito enfermo mental, ni siquiera Onizuka Jin iba haciendo eso en público... y Onizuka Jin era lo más degenerado que había conocido... ahora lo consideraba bastante decente. Y pensar que en los Cabos Gemelos se sintió mal de haberlo elegido para morir. A decir verdad, ojalá se hubiera muerto.
En todo caso, si Ryota estuvo fenomenal, Runin no se quedó atrás. Su ñaña logró quedar en primer lugar y esto volvió a dar luz a la cara de Yuuki, quien vitoreó junto a los demás el nombre de su nakama hasta que El Dirigente, el favorito de la gente, volvió a tomar el micrófono.
La pelirrosa notó cómo aparecía el nuevo sitio para la nueva prueba con aquella explosión de humo. Vaya que el sujeto sabía dar un espectáculo. El Den Den Mushi que aparecía hizo que Yuuki sospechara lo que iba a ser y luego fue confirmado por el mismo Dirigente. Una sonrisa ladina se asomó en su rostro justo luego de que oyera lo que aquél enmascarado estaba promocionando. ¿Una prueba de velocidad? Eso era lo de ella. Absolutamente. Y bueno, sabía que estaba algo quedada en sus entrenamientos, pero estaba confiada en que podía hacerlo mínimamente bien. Era el momento de probarse.
Recordó que Kiyoshi había dicho que no quería participar en nada que requiriera esfuerzo físico. Y por supuesto, no iba a dejar que un marine tomara lo poco que le quedaba a ella para sentirse orgullosa. Así que dejó su mochila en el cubículo y no dijo nada a sus compañeros de equipo y se adelantó. Realmente estaba muy callada. Pensaba bastante y prefería guardarse todos los pensamientos que tenía. No iba a provocar a nadie allí con sus palabras, pero sí con sus movimientos y su propia personalidad.
Cuando se aproximó al lugar de la prueba, suspiró, sonrió y luego levantó su brazo, saludando a todos los espectadores mientras agitaba su mano en lo alto. La sonrisa que tenía en la cara era de oreja a oreja y tenía los ojos llenos de brillo. Daba pequeños saltitos también y agitaba las alas un poco, como si pidiera que la vieran todos allí. Pero pese a lo alegre que se veía, y a que daba la impresión de ser la mujer más dulce y amable del mundo, por la forma en que miraba hacia ciertas personas que podía reconocer en el público, se podía sentir que era una persona más bien atrevida.
Estaba sola frente a miles de miradas y eso le encantaba. Quería que corearan su nombre... ojalá lo conocieran. Por supuesto, lo iban a conocer. Y dejaría que fueran aquellos que ya la conocían quienes se ocuparan de llamarla, o el Dirigente. No le importaba mientras fuera otro el que la llamara. Y cuando estuvo bien de presentarse, se estiró bien e hizo unas pequeñas flexiones allí para asegurarse de que no le diera ningún calambre o tirón mientras corría. Y de paso lo hacía para que aquellos que la vieran pudieran ver ciertas posiciones en las que se podía doblar... no es como que coqueteara con miles de personas a la vez, ¿O si?
Sus alas se prepararon y luego ella se agachó para acumular potencia en sus piernas. Miró hacia la meta y entrecerró los ojos. Para Yuuki fue como si de inmediato todo se volviera un túnel derecho. Un cañón estriado en el que ella era la bala. Lo veía todo absolutamente concentrada. Por su mente pasaban miles de recuerdos. Desde que su abuelo empezó a entrenarla, hasta cuando éste falleció, sus escapadas para aprender a disparar y correr, los problemas en que se metía con su hermano menor, incluso el día en que huyó de su familia. Luego recordó a sus nakamas y cómo los conoció. El cruce por los Cabos Gemelos. Las aventuras que vivieron en Neur. Era un gran recorrido. Un cañón extremadamente largo.
Cuando volvió al presente, ya estaba en la línea de meta. Ya había recorrido el trayecto de la prueba y estaba en el presente luego de haber cruzado frente a aquél Den Den Mushi a toda la velocidad que había podido alcanzar. Sus piernas se habían movido solas, su cuerpo impulsado por un batido potente de sus alas hizo todo el recorrido en piloto automático. Ligera como si fuera una pluma, Yuuki terminó su prueba y miró su resultado. Podía haber sido mejor, pensó para sí misma, pero se mantuvo callada de todas maneras.
Levantó la mano una vez más y saludó al público de nuevo. Esta vez sí que hablaría. No. No hablaría, gritaría.
—¡SOY YUUKI! ¡LA MÁS PEQUEÑA DE LA HANU MAHANA! ¡CIERTAMENTE! ¡RECUÉRDENNOS! ¡PORQUE NOSOTROS A USTEDES NO LOS OLVIDAREMOS NUNCA!
Y a lo mejor parecía que por la forma de hablar amable de Yuuki todo sonab a agradecimiento por participar. Pero ella sabía bien que era una declaración rencorosa. Subliminalmente se declaraba enemiga acérrima de cualquiera que hablara, mirara o hiciera mal a ella y a sus amigos.
Finalmente volvió a su asiento, asintiendo al marine mink -a quien se negaba a tratar por su nombre-, luego al Tontoyoshi y por último, pero no menos importante, a Bai. Se sentó junto a su semejante birkaniana y luego buscó con la mirada a sus amigos entre los otros cubículos. ¿Correrían Tezca -el verdadero, único e irremplazable- y Barald? Seguro que no.
Combo de pollito frito con papas

![[Imagen: o32YH2T.png]](https://i.imgur.com/o32YH2T.png)