T8-P.A. ¿Adónde van los desaparecidos?
#3


Aún estaba asimilando la noticia sobre lo de Dean. No estaba contento, y encima hacía tiempo que había oído rumores de que algo pasaba en los bosques. Los rumores, normalmente, son solo eso, habladurías, pero cuando los escuchas exactamente igual durante varios meses, puede que sea porque son algo más que cotilleos de señoras en la cola de la pescadería. Estaba pensando en iniciar una investigación, cuando vinieron a su despacho a avisarle de que el Mariscal Bambú le requería. Aquello era algo extraño, puesto que el mink no solía convocar a nadie a su despacho, y menos se atrevería a hacerlo con un superior de rango, por lo que debía de tratarse de algo urgente.

"¿Qué tripa se le habrá roto al Peluchito?"

Cogió las tres katanas que solían acompañarlo, Yamigiri, Sode no Shirayuki y Onikiba y se las ajustó en las caderas; la primera a la izquierda, y las otras dos en la derecha. Sacó un cigarrillo del paquete que llevaba en el bolsillo y se prendió un cigarro, antes de salir de su estancia y se encaminó con paso vivo hacia el cuarto del mink. En circunstancias normales, el Mariscal habría ido al despacho de Kisuke para informarle de lo que fuera. Si requería su presencia en su despacho era porque se había enterado de algo importante y requería acción inmediata, y por eso Kisuke ya se había pertrechado. Eran muchos años conociendo al mink y tenía una buena idea de como actuaba el panda y sus manías y patrones de actuación. Por un instante, pensó que quizá debería avisar a los cachorros, pero quizá era demasiado pronto y él mismo no tenía información para decidir si sería adecuado o no, quizá todavía era demasiado pronto y no quería que pasase con ninguno de ellos lo mismo que pasó con el joven espadachín.

"No están listos aún... En otra ocasión será..."

Indicó a un soldado que había por allí que hiciese llegar el mensaje a los tres nuevos miembros de los Toros Negros que de momento se cancelaban los entrenamientos con Panda y con él mismo, pero que siguiesen entrenando por su cuenta y/o entre ellos. No quería que se perdiesen ni un día de entrenamiento; era crucial que ganasen poder cuanto antes para poder empezar a activarse en los engranajes del Nuevo Mundo, por lo que todo entrenamiento era crucial. Apretó el paso hasta que llegó al despacho del Panda. Un poco a modo de burla, pues le gustaba hacerlo con su viejo amigo, tocó la puerta y se presentó a grito pelado como si fuese un novatillo:

-¡MARISCAL MAX D BAMBÚ, EL COMANDANTE KAGEYAMA SE PRESENTA ANTE USTED, SOLICITO PERMISO PARA ENTRAR!

Y sin esperar respuesta, abrió la puerta y se encontró con su amigo con gesto serio y de preocupación. Empezó a comentarle sobre los rumores aunque en un punto dudó, en referencia a lo que hacía él en el bosque, y titubeó tratando de buscar una excusa convincente. Kisuke contuvo una risotada pero no pudo evitar que se dibujase una sonrisa en su rostro al notar que Panda estaba tratando de ocultarle algo.

"¿Qué estará tramando mi peludo amigo...? kuhahahaha

En el momento que le contó sobre la chica inconsciente, unos golpes en la puerta les interrumpieron y entró un muchacho muy agitado y nervioso, vestido con harapos. Kisuke frunció el ceño; aquello no era algo que esperaba, pero quizá deberían haber prestado más atención a todo el territorio, puesto que seguían habiendo gentes que pasaban dificultades, y aquel muchacho era un ejemplo de ello. Habló atropelladamente de la desaparición de su hermana e imploraba por su ayuda ofreciéndose voluntario para ingresar en la Armada Revolucionaria como compensación. Kisuke negó con la cabeza y salió su vena áspera al hablar.

-Echa el freno mocosillo... No tienes que enlistarte si no quieres ni ofrecernos nada a cambio, somos la Armada Revolucionaria, no ningún grupo de mercenarios... Ahora bien cuéntanos todo lo que sepas del asunto y lo resolveremos...

Panda le miró y Kisuke asintió con un gesto buscando su aprobación. Al final, tanto los rumores que había escuchado como lo que Panda había averiguado estaba relacionado, y ahora aparecía una "víctima" directa de estos sucesos. Las piezas empezaban a encajar y los engranajes del destino comenzaban a ponerse en marcha. Se llevó la mano izquierda a la empuñadura de Yamigiri y dando una calada más a su cigarro, trató de ser más amable con el chico. Le apoyó su enorme mano en la cabeza y se agachó para mirarle directamente a los ojos.

-Escúchame, chico, cuando tengas dieciocho vienes si quieres seguir siendo miembro de la Armada, pero hasta entonces, déjanos a nosotros...

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RE: T8-P.A. ¿Adónde van los desaparecidos? - por Kisuke Kageyama - 18-07-2026, 09:06 PM

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