[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano (Parte II)
#8
[personajeinvalido=3941]

La Prueba del Coloso se desarrolló sin mayores problemas. Después de quedarse flipendo en colores con la transformación de Ubbe, Enji creyó que los demás participantes serían poca cosa en comparación, pero se equivocó. Uno de ellos estuvo por encima en “Espectacularidad”, enseñando protuberancias que no formaban —o no debían formar—, parte de un cuerpo humano común y corriente. Una locura genética, una mutación, el poder de una fruta del diablo, o simplemente una bendición de carácter divino.

Cuando el buccaneer regresó al cubículo de su grupo, Enji levantó la mano para chocar palmas con él y asintió en señal de reconocimiento.

—¡Nada mal para ser escoria pirata! ¡Shihahaha! ¿Te inspiraron los gritos de la señorita? —Señaló a Tezca y movió las cejas—. ¿Qué carajos era esa cosa en la que te transformaste, eh? ¿El padre de todos los lagartos? Tengo un compañero que hace algo parecido —Recordó la forma de tortuga de Juan—. (...)Solo que él es incluso más cool, ¿sabes? Es el hombre, aunque sea un puto cangrejo. ¡Shihahaha!

Los resultados no tardaron en llegar a sus oídos. Desde abajo hacia arriba, los que peor habían quedado clasificados eran El Marcado y Maki, la mujer de la polla ( gallina ) gorda. Después, una mujer alada y un… ¿Hombre? De cabello rosa. Les seguían Stroud, el chico topo ( empezaba a envidiar que todo mundo pudiera transformarse ) y el chico de muchos brazos ( ¿En serio? ). Ubbe había conseguido entrar en el top y proclamarse segundo, justo por debajo de la aberración de la naturaleza.

—No había nada que hacer —reconoció, su cabeza negando con suavidad ante lo evidente—. Esas sandías le dan ventaja aerodinámica.



Dos pequeñas explosiones de humo más tarde, la nueva escenografía yacía montada en el centro de la gran arena de los Juegos del Emperador. La Prueba de Céfiro se llevaría a cabo a continuación. Una prueba de velocidad

—Sí, está es la mía —dijo a sus compañeros, convencido. Se llevó las manos detrás de la cabeza, entrelazó los dedos con sus hebras de cabello blanco y sonrió mientras pasaban los primeros participantes. De fondo escuchaba una melodía particular, entonada por su compañero—. Sí, sí, definitivamente. Diría que… ¡Eh! ¡Yo te conozco! —exclamó cuando KuroVongola, otro compañero del incidente de Kutsukku, apareció en el escenario para tomar la prueba—. ¿Te acuerdas de ese, Come abuelas? —Buscó confirmación en Dharma—. No lo volví a ver después de que salimos de esa prisión. ¡Shihahaha! Quién diría que sigue vivo.

La extraña y surrealista reunión de quienes se enfrentaron a Don Ald y salieron con vida, tendría que esperar. Era su turno. Después de que un gigante de cuatro metros con demasiadas venas en el torso se retirase de la arena convertido en águila, Enji saltó dentro. Tenía que reclamar su lugar antes de que otro decidiera dar el paso al frente.

—¡Shihahaha!

Entró a escena semi desnudo, como de costumbre. Las botas de cuero amortiguaron el paso en su andar hasta el centro del coliseo, donde se plantó de pie, con la espalda recta y las nalgas apretadas. El sensor de velocidad estaba un poco más adelante, a su derecha. La distancia de margen para acelerar era corta, la justa. Se jugaría su lugar en la prueba con un arranque.

Cerró los ojos.

«Huh, suele ser más fácil cuando hay un imbécil delante…»

Y lo imaginó.

Retrasó el pie derecho, movió el peso del cuerpo a esa pierna y se encorvó ligeramente hacia adelante. Flexionó la rodilla izquierda y apretó los puños, elevados uno cerca de su mejilla y otro a la altura del pecho. ¿A quién quería golpear hoy? Muchos rostros, algunos recientes y otros antiguos, se formaron en su mente. Unos propios de la Grand Line y otros que lo retraían a la época del South Blue. Algunos humanos, otros con peculiaridades propias de la cruza de razas. A uno en particular le apeteció golpear ese día. Una cara de facciones humanas pero cuya mandíbula, demasiado grande, y dientes, afilados como la púa de una guitarra, delataban genes gyojin en su sangre. Recordó esa poderosa mandíbula manchada de sangre y su voz, insoportable, resonó en su imaginación amortiguada por el sonido del agua corriendo en sus oídos.

Que mal día fue ese.

El veneno surgió de su antebrazo derecho como una miriada de tentáculos que primero se extendieron hacia afuera y luego, siguiendo la directriz que marcaba el movimiento de su mano izquierda, se plegaron y envolvieron el puño de Enji. La sustancia se aglomeró hasta formar una esfera perfecta de la cual, poco después, brotaron puntas, y sólo entonces los músculos de sus piernas se tensaron en una abrupta explosión.

—¡Espina! —exclamó, pivotando a la derecha para luego cruzar la “ Línea de meta” dando un giro abrupto hacia la izquierda y proyectando su puño contra la imagen residual, propia de su imaginación, de cierto híbrido que alguna vez se había comido a unos reclutas frente a sus narices. El movimiento fue veloz pero corto, dando la impresión, para los menos preparados, de que su cuerpo desaparecía por un instante para luego reaparecer un metro más adelante. El veneno salpicó al suelo y una estela de vapor emanó de la cicatriz venenosa, delatando su alto nivel de acidez.

Al detenerse, tuvo que clavar los pies en la arena para evitar que la inercia lo llevase mucho más allá. Se giró y miró hacia la pantalla numérica, para luego chascar la lengua.

—Ugh, fuck. ¿Esta mierda no está rota? —señaló la máquina, mirando a El Dirigente. Después se encogió de hombros, sacó de sus calzones otro cigarrillo y lo encendió en el camino de regreso al cubículo de su grupo—. ¿Y? ¿Me vieron? —preguntó al grupo mientras sostenía el cigarrillo entre sus dientes—. ¡Shihahaha! Hay tipos muy locos por aquí.

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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano (Parte II) - por Enji - 20-07-2026, 08:10 AM

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