22-07-2026, 01:02 AM
El joven marine seguía tranquilo, observando el entorno, estudiando los árboles, los caminos y cualquier detalle relevante, pues su crianza como cazador, sus instintos y sus costumbres nunca desaparecieron a pesar de unirse a la marina. También le ayudaba a mantener sus ojos avizores y focalizar mejor los objetivos, algo esencial para cualquiera que peleara a distancia, pero sobre todo para los arqueros, pues las armas de fuego daban mejor protección al poseer un alcanza más largo, pero los arcos tenían una ventaja que los tiradores no tenían, y era que en cualquier momento el joven arquero podía recuperar las flechas que estuvieran aún enteras y reutilizarlas, improvisar flechas desde la madera que tuviera alrededor, siendo solamente necesario afilarla un poco para que atravesara la piel del objetivo aunque fuera un poco. Sus ojos rojos captaban todos los detalles, siendo una costumbre aprendida tras varios años yendo días y noches enteras al bosque a estudiar la fauna de la zona y aprender sus costumbres, sus rutinas y mezclarse con la naturaleza, aunque aún tenía que recuperar esa facilidad que tenía para reconocer la flora de cuando vivía como un cazador.
Al pasar tanto tiempo sin vivir como cazador algunas cosas se perdieron, pero las costumbres aprendidas e inherentes permanecieron grabadas a fuego en su mente y su cuerpo, por lo que simplemente las puso a uso al identificar las situaciones que le rodeaba, los caminos por los que podrían ser atacados o escapar y cualquier detalle que pudiera resultar relevante en caso de pasarlo por alto. La joven se quedó tranquila, escuchando las palabras de consejo de Bertram tras esa breve sesión de entrenamiento vespertina, siendo un encuentro inesperado para el joven pelirrojo, pero no fue un encuentro desagradable. La joven parecía ser del tipo de personas que una vez se decidían por una meta no se detenían ante nada, solo le restaba quitarse la costumbre de desnudarse y sería una gran marine, aunque no era algo que el propio pelirrojo cuestionara, para él sus actitudes como persona, su respeto por las leyes y su disposición a ayudar a los demás era lo que importaba.
Bertram se colocó el arco a la espalda y empezó a recoger todo mientras escuchaba las palabras de la joven que acariciaba a su compañero peludo, esbozando una sonrisa ante sus palabras determinadas de avanzar sin dudas por el camino de la justicia antes de decir
-Estaré atento a los periódicos sir, y celebraré tus éxitos. Si algún día nos cruzamos quizás terminemos colaborando. Si nos encontramos más adelante, demuéstrame cuanto has avanzado.-
El joven arquero siguió recogiendo todo con calma y tranquilidad, guardándolo en su sitio, atento al clima, al cielo y demás siendo que debía empezar a recoger pues entrenar de noche es arriesgado, y más si hay gente cerca y es una zona desconocida para el tirador. El joven una vez lo guardó todo en su sitio tomó a la joven del suelo y la colocó sobre Rasmussen diciendo
-Solo resta que me indiques donde dejarte a descansar y te llevamos allí sir. Yo también he de empezar a retirarme, aún me queda camino hacia donde están mis compañeros.-
Al pasar tanto tiempo sin vivir como cazador algunas cosas se perdieron, pero las costumbres aprendidas e inherentes permanecieron grabadas a fuego en su mente y su cuerpo, por lo que simplemente las puso a uso al identificar las situaciones que le rodeaba, los caminos por los que podrían ser atacados o escapar y cualquier detalle que pudiera resultar relevante en caso de pasarlo por alto. La joven se quedó tranquila, escuchando las palabras de consejo de Bertram tras esa breve sesión de entrenamiento vespertina, siendo un encuentro inesperado para el joven pelirrojo, pero no fue un encuentro desagradable. La joven parecía ser del tipo de personas que una vez se decidían por una meta no se detenían ante nada, solo le restaba quitarse la costumbre de desnudarse y sería una gran marine, aunque no era algo que el propio pelirrojo cuestionara, para él sus actitudes como persona, su respeto por las leyes y su disposición a ayudar a los demás era lo que importaba.
Bertram se colocó el arco a la espalda y empezó a recoger todo mientras escuchaba las palabras de la joven que acariciaba a su compañero peludo, esbozando una sonrisa ante sus palabras determinadas de avanzar sin dudas por el camino de la justicia antes de decir
-Estaré atento a los periódicos sir, y celebraré tus éxitos. Si algún día nos cruzamos quizás terminemos colaborando. Si nos encontramos más adelante, demuéstrame cuanto has avanzado.-
El joven arquero siguió recogiendo todo con calma y tranquilidad, guardándolo en su sitio, atento al clima, al cielo y demás siendo que debía empezar a recoger pues entrenar de noche es arriesgado, y más si hay gente cerca y es una zona desconocida para el tirador. El joven una vez lo guardó todo en su sitio tomó a la joven del suelo y la colocó sobre Rasmussen diciendo
-Solo resta que me indiques donde dejarte a descansar y te llevamos allí sir. Yo también he de empezar a retirarme, aún me queda camino hacia donde están mis compañeros.-

