T8-P.A. ¿Adónde van los desaparecidos?
#9


Cuando los soldados se llevaron al muchacho para alimentarle y asearle, Panda y él pudieron hablar más tranquilamente sobre la situación y lo que podría haber detrás. El mink estaba preocupado y, a su parecer con buen criterio, el destino de aquella chiquilla podría ser terrible. Pero no iban a dejar el asunto sin resolver, evidentemente. El antiguo pescador se encendió un cigarro y le tendió el paquete al úrsido mink mientras reflexionaba sobre lo que habían descubierto en aquellas horas. Al parecer, no todo era prosperidad y progreso en la República de Mogaro, había reductos de pobreza y situaciones lamentables como las de aquellos muchachos. Kisuke frunció el ceño, tratando de encontrar en su madeja de pensamientos, algún hilo del que tirar para encontrar la causa subyacente de aquella situación. Tras unos segundos, que parecieron minutos, suspiró echando una bocanada de humo tras una larga calada reflexiva y miró a su amigo.

-Para averiguar el fondo de todo esto, y como solucionarlo, tenemos que seguir de este hilo que se nos ha puesto delante, Pandita... Las causas de que esto esté pasando pueden ser muchas... desde reductos de los hombres del antiguo rey, gente buscando venganza por los caídos en la revuelta o simplemente algún vomitivo tratando de aprovecharse de los desfavorecidos...

El mink comentó la relación entre todos los incidentes y Kisuke asintió con un gesto. Todo parecía estar conectado y era algo innegable en todo lo que había estado averiguando en estas últimas horas referente a los sucesos en la isla tenían un punto en común. El núcleo de los rumores y los sucesos turbios y extraños siempre era en las partes más alejadas del cuartel, lo más lejos posible de la influencia y el radar que tenían los Toros Negros, lo cual denotaba que estaban lidiando con alguien astuto y ladino. Kisuke esbozó una sonrisa algo siniestra al llegar a esa conclusión.

-Saben lo que están haciendo, actuando lejos de nuestra posición. Los cabrones que estén detrás de esto van a probar mi acero y los sacaré de su agujero como las ratas que son, por hacerle esto a esa pobre gente...

Al cabo de un rato, en el que ambos revolucionarios apenas cruzaron dos palabras, regresó el muchacho, con un aspecto totalmente renovado. Lucía un pequeño uniforme y en su rostro se podía ver que tenía el estómago lleno, se le veía energético y con ganas de ponerse en marcha. Kisuke esbozó una sonrisa, sabía que había ganado a un activo para la revolución, pero, por encima de todo, había ayudado, aunque fuese mínimamente a un chiquillo que lo necesitaba. Asintió con un gruñido ante la indicación de Panda de que les llevasen unas antorchas y se pusieron en camino.

-Vamos, chico... Llévanos hasta donde está situada esa dichosa mina...

Tras un rato siguiendo la vereda del camino de la floresta del sur en la que, hacia el oeste se podía apreciar la linde del bosque que había que rodear para llegar a Koma. Tras un rato de paseo, una casa vieja pero bien cuidada apareció tras un recodo y el niño les indicó que era su casa, que trataban de mantenerla limpia porque el carbón ya de por sí era muy sucio. Kisuke le miró y estalló en una carcajada, él sabía eso mejor que nadie, dadas las circunstancias.

-Kuhahahaha... tu hermana tiene razón, chico... Lo sé muy bien... Kuhahaha...

Y le mostró como su mano se convertía en hollín por un instante, para demostrárselo. Tras este breve inciso, el grupo siguió avanzando hacia la oquedad que debía ser al entrada a una mina subterránea, cuya entrada estaba en la base de un crestón calcáreo, que parecía tener signos de alteración hidrotermal. No era raro en minas de este tipo que tuviesen ese tipo de estructuras. El chiquillo les explicó que la cueva se dividía en cinco caminos tras entrar, pero que ellos siempre tomaban el de en medio, y no sabía a donde conducían los otros cuatro. En sintonía con su compañero, y al ser una mina subterránea, le indicó al chico que regresase a su casa, que era demasiado peligroso.

-Tu hermana no querría que te pusieses en peligro de esa manera, vuelve a tu casa... Déjanos el resto a nosotros...

Y entraron en la cueva, Panda y él. Al momento, activó su percepción más ligera en un radio de 50 metros. Aunque estaba oscuro, su aguda vista le permitió diferenciar las diferentes bifurcaciones que les había comentado el chiquillo anteriormente, determinando que los diferentes caminos estaban separados una veintena de metros entre ellos. Con un gesto de la mano, creó un ratón de hollín que se subió en el hombro del úrsido. Aquella era una de las cosas que más le gustaba de su akuma no mi, era realmente muy útil.

-Iremos por diferentes caminos, con la separación que tienen, creo que tendremos comunicación por el ratón de hollín... Cualquier cosa que descubras se lo dices... yo haré lo mismo y te hablaré a través de él...

Y vio como el Panda, se encaminó con paso firme al segundo camino de la derecha, por lo que Kisuke empezó por el camino que más a su derecha quedaba. Era importante mantenerse comunicados el uno con el otro y no perderse, en las entrañas de la tierra, era algo más común de lo que parecía y cualquier despiste puede llevar al desastre.

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RE: T8-P.A. ¿Adónde van los desaparecidos? - por Kisuke Kageyama - 23-07-2026, 11:37 AM

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