[Priv. | Pasado] Bestia
#2
El joven arquero se encontraba en Samba, recién llegado desde Karate donde se paró un momento a recoger a Moja en el camino hacia el punto de partida de la flota de barcos que pondrían rumbo al Grand Line, una decisión que venía desde los superiores del joven pelirrojo que en otras circunstancias hubiera preferido prepararse algo mejor para el evento, cubriendo diversas posibilidades en los sucesos que se desencadenarían en aquel peculiar y a la vez peligroso viaje. El joven había llegado a la isla y no sabía exactamente qué les esperaba en el siguiente viaje, pero antes de aventurarse en un cruce que según las historias destrozaba barcos de los descuidados y provocaba que varios marineros acabaran saliendo despedidos de sus embarcaciones a una muerte terrible y segura, chocándose con las paredes rocosas alrededor de la corriente o ahogándose en la fuerte corriente que avanzaba fuertemente ignorando toda ley de la física. Bertram era de los que prefería despejar la mente antes de viajes así de complicados, para ir totalmente centrado en lo importante, sin ideas preconcebidas ni los nervios tan descontrolados que evitaban que pudiera juzgar la situación con la calma que le caracterizaba como cazador.

El joven ajustó su arco en el hombro, comprobó sus flechas y se ajustó el uniforme para estar totalmente presentable, era un simple sargento que tenía algo de autoridad sobre los reclutas pero seguía siendo un novato y por lo tanto no tenía poder ni potestad para ignorar la uniformidad de la marina y debía vestir con el uniforme en todo momento. Los pasos del joven pelirrojo eran calmados y tranquilos, sus rojizos orbes oculares observando el entorno, comprobando que no hubiera nadie escondido ni sorpresas en su camino. Es una costumbre heredada de cuando caminaba día tras día por bosques, montañas y otras zonas repletas de animales salvajes para estudiar su comportamiento, analizar el entorno y buscar el punto idóneo para cazar, aunque como buen cazador lo hacía de manera controlada y sabiendo que el exceso de caza sería terrible para el entorno y para ellos, por lo que tanto él como los demás miembros de su clan de cazadores mantenía un estricto control sobre lo que se cazaba, sabiendo perfectamente cuando debían detenerse, habiendo severos castigos para aquellos que incumplieran con la limitación de caza.

Desde que el joven se unió a la marina apenas tuvo tiempo de adentrarse en bosques o zonas similares, pero no perdió sus costumbres y manías de cuando vivía de cazar animales, bestias y todo tipo de criaturas en zonas insospechadas por la mayoría de los habitantes regulares de su isla natal. El joven marine ahora se encontraba caminando con pasos calmados, una postura relajada, pero sus sentidos atentos a lo que estaba pasando por la zona, siendo que llevaba un tiempo escuchando rumores de que había gente desapareciendo por culpa de una bestia, algunos mencionaban situaciones que eran claras exageraciones, pues por mucho que quisieran hacerlo creíble, era inviable que lo que dijeran fuera cierto, pero lo más preocupante era que las autoridades locales parecían no estar haciendo nada.

En su caminata el joven se dirigió hacia la zona comercial cerca del puerto, una zona humilde, repleta de gente que se ganaba la vida vendiendo pescado fresco, recuerdos de la isla o utensilios de uso diario a aquellos que recién llegaban a la isla en los barcos, mientras que siempre había algún niño que pensaba estar robando de forma discreta, aunque en realidad era que los comerciantes fingían no darse cuenta al ser un niño que mayormente solo tomaba comida. El joven sargento empezaba a pensar que los soldados de la zona o bien no querían trabajar o estaban completamente seguros de que la gente mentía sobre las desapariciones, fuera como fuera, no veía justificable ignorar posibles desapariciones solo porque no querían trabajar o creían que era una simple invención por aburrimiento de la gente. Algo en todo eso le resultaba terriblemente sospechoso y por ello fuer que decidió empezar a investigar. Con eso en mente fue que se dirigían a la zona comercial, hablar con los habitantes sería la mejor manera de descubrir lo que estaba pasando, pero para cuando llegó allí vio a una marine con el pelo negro hablando con los habitantes, su postura muy parecida a la de Stroud, recta y firme como un marine que seguía las normas al pie de la letra. La joven parecía estar indagando en el mismo problema que el pelirrojo, pero un recluta la llamó y empezaron a caminar, pero lo que más llamó la atención de Bertram fue como los civiles parecían dejar el tema con la llegada de ese marine.

El joven arquero los siguió escuchando lo que decían, con calma y tranquilidad, valorando lo que decían y los datos que tenía, pero cuanto más hablaba el recluta más molesto se empezaba a encontrar el arquero de ojos fuego por lo que no dudó en acercarse a ellos con naturalidad y con un tono de voz firme dijo

-Ya veo porque los ciudadanos son reacios a hablar con nosotros, si la marina los tacha de mentirosos sin molestarse en hacer su trabajo nadie confiará en ella. La joven aquí presente está cierta en lo que dice, en lo que llevo en la isla no escuché mentiras, solo gente preocupada por desapariciones misteriosas. Y antes de que me venga con cuentos de que una bestia no puede hacer eso, soy cazador y te aseguro que hay criaturas capaces de eso, incluso puede ser una manada sir, los lobos suelen cazar en manadas.-

El joven marine mira a la recluta que parecía ser la más seria del lugar y tras rascarse detrás de la cabeza dijo

-Me gustaría que me ayudara a investigar el tema, no te preocupes por el patrullaje sir.- Tras eso miró al otro recluta y dijo -Dígale al sargento que la joven se fue con el sargento Bertram Gaufrid sir.-

aspecto Bertram en esta epoca
berchanpandared



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Mensajes en este tema
[Priv. | Pasado] Bestia - por Nyxara Archeron - 28-06-2026, 08:30 PM
RE: [Priv. | Pasado] Bestia - por Bertram Gaufrid - 24-07-2026, 08:46 PM

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