25-07-2026, 12:08 PM
Na na na C’mon…
Una luz tenue, un silencio sepulcral, dos focos iluminando a las estrellas del momento. Y una canción. No sabía si todo aquello era real o formaba parte de una fantasía, de una ilusión colectiva que nos sumergía a la Tontatta y a mí en una espiral de desenfreno y divineo. Parecía ser que el pequeño engendro profesaba hacia mi una especie de admiración entremezclada con ira y envidia: no me extrañaba, eran sentimientos que mi belleza solía generar en los demás. Pero era precisamente esa envidia la que impulsaba sus pequeños músculos y sus ansias de sangre. Era fuerte, demasiado fuerte.
Na na na na na C’mon…
Muy a mi pesar, toda mi atención estaba puesta ella, en la repulsiva carcelera de Impel Down. Evitaba mirar su rostro, posando la mirada en diferentes partes de su cuerpo para no perderla de vista, concentrando mis sentidos en ella para anticiparme a sus movimientos. Notaba como una gota de sudor recorría mi frente, tensa en un gesto de concentración y desasosiego. Y como si de un pistoletazo de salida se tratase, sus palabras dieron pie al enfrentamiento final.
Na na na C’mon C’mon C’mon na na na na…
La Tontatta inició la ofensiva lanzándome aquel tenedor ennegrecido que empleaba a modo de tridente. Observé cómo su cuerpo se contorsionaba, danzante, grácil. Tensé los músculos de mis piernas y me desplacé lateralmente hacia la izquierda para esquivar el lanzamiento, tras el cual comenzó a correr la Tontatta, extendiendo mis piernas con cada zancada y extendiendo mis brazos por encima de mi cabeza, como si los emplease para volar como el bello cisne que era. Al ritmo de una canción imaginaria, avanzaba en el aire adoptando diversas poses, modelando cada movimiento: palmas de las manos encuadrando mi bello rostro, splits aéreos con los pies extendidos en direcciones opuestas, brazos en garra remarcando mi estrecha cintura, mirada sensual con párpados entornados, labios expuestos lanzando un beso al aire. Cada salto, un momento para deslumbrar.
Cause i'm maybe bad but I'm perfectly good at it…
— ¿Por qué tanto resentimiento hacia mí, marichocho? Yo no fui quien te hizo fea —dije con un tono absurdamente lastimero.
Cuando alcancé una distancia prudente, alrededor de 15 metros de la Tontatta, frené para adoptar una pose defensiva, a la espera de su siguiente movimiento. Por el rabillo del ojo podía discernir, en la distancia, el enorme portón que segundos atrás Yojimbo y yo encaramos con la esperanza de la libertad. Ahora esa esperanza se me antojaba lejana, imposible, pero esperaba que el capitán hubiese podido encontrar la forma de escapar. Más allá del vestíbulo, de la entrada, del mar, mi menté viajó a un momento fugaz.
— ¿Qué si soy capaz de sacrificar mi vida y mi libertad por el capitán? —contesté a Margarita, apostada en la entrada de la suit real. Sus robustos brazos aferraban con fuerza mi maleta. La observaba a través del reflejo del espejo de mi tocador, mientras terminaba de maquillarme—. Ya sabes lo que opino, marichocho, las cosas se hacen o no se hacen, no hay medias tintas.
— Pero mi reina, allí abajo... —inquieta, alternaba su mirada entre mi espalda y el suelo— ¡Es una trampa! ¡Quien baja a Impel Down ya no puede volver a salir!
Tras terminar de pintarme, cerré el pintalabios con un sonoro CLACK y me volteé. Ahora la corpulenta okama se agitaba, con enormes lagrimones formándose en las comisuras de sus característicos ojos verdes. Apoyó la maleta en su pecho, como si ese acto fuese a impedir que me fuese del reino, como si el plan de huida fuese un mal sueño.
— Margarita... —me aproximé a ella, posando mi mano sobre su hombro— entre tú y yo, hay cosas más importantes en la vida que una corona, que un reino, que la propia... belleza —aquella última declaración se atragantó en mi garganta. Apoyé delicadamente la palma de mi mano sobre su mejilla y sequé una de sus lágrimas con el pulgar—. Antes que reina, soy pirata, y antes que pirata soy su nakama. Y por un nakama se baja hasta al mismísimo infierno, aunque...
— No vuelvas a salir nunca más.
...
— ¿Qué si soy capaz de sacrificar mi vida y mi libertad por el capitán? —contesté a Margarita, apostada en la entrada de la suit real. Sus robustos brazos aferraban con fuerza mi maleta. La observaba a través del reflejo del espejo de mi tocador, mientras terminaba de maquillarme—. Ya sabes lo que opino, marichocho, las cosas se hacen o no se hacen, no hay medias tintas.
— Pero mi reina, allí abajo... —inquieta, alternaba su mirada entre mi espalda y el suelo— ¡Es una trampa! ¡Quien baja a Impel Down ya no puede volver a salir!
Tras terminar de pintarme, cerré el pintalabios con un sonoro CLACK y me volteé. Ahora la corpulenta okama se agitaba, con enormes lagrimones formándose en las comisuras de sus característicos ojos verdes. Apoyó la maleta en su pecho, como si ese acto fuese a impedir que me fuese del reino, como si el plan de huida fuese un mal sueño.
— Margarita... —me aproximé a ella, posando mi mano sobre su hombro— entre tú y yo, hay cosas más importantes en la vida que una corona, que un reino, que la propia... belleza —aquella última declaración se atragantó en mi garganta. Apoyé delicadamente la palma de mi mano sobre su mejilla y sequé una de sus lágrimas con el pulgar—. Antes que reina, soy pirata, y antes que pirata soy su nakama. Y por un nakama se baja hasta al mismísimo infierno, aunque...
...
— No vuelvas a salir nunca más.
INFO
![[Imagen: rvCfBMF.png]](https://imgur.com/rvCfBMF.png)
