05-12-2023, 11:09 PM
Poco a poco el fogonazo de la luz se fue disipando, o mejor dicho, vuestra vista se fue acostumbrando a tal intensidad lumínica - que no era tanta, si no que veníais de muchos minutos en una oscuridad casi completa a excepción de una llama tímida en la boca de Hawk - y pudisteis apreciar toda la habitación. La interacción previa había sido breve y sólo había constado de un par de movimientos por parte de vuestro anfitrión en los que os hizo saber por medio del tacto de sus manos que estaba presente frente a vosotros, y no era una simple voz fantasma en el ambiente. Joe, como buen sabueso del gobierno, olfateó el ambiente para ver si podía dilucidar algo en concreto que fuera especial, y así era. El aroma de aquel hombre era una fragancia exquisita, y si el marine estaba puesto en las tendencias de perfumería, descubriría que era ni más ni menos que Platinum Ëgoïste, un perfume de un tal Txanel, muy famoso en lo suyo.
Cuando finalmente vuestros ojos se acostumbraron a la luz, frente a vosotros pudisteis ver a vuestro interlocutor: Era un hombre delgado, arrebatadoramente guapo y pálido. De pelo alborotado de longitud media de color negro azabache con pequeños mechones ligeramente canos. Aún no siendo especialmente alto - podíais advertir que medía aproximadamente un metro setenta - era de complexión equilibrada y algo atlética, como esos pocos que son bendecido por los dioses. Su cuerpo era delgado y ligeramente fibroso.
Su faz perfecta y simétrica, solo se veía perturbada por un lunar situado bajo su ojo izquierdo, casi una maldición que rompía con la perfección enmarcada de su rostro. Dichos ojos de apariencia tranquila e imperturbable, eran de un profundo color rojizo con pequeñas pintitas de tono oscuro, un tono claro de marrón que rompe con lo usual y le hacía tener una mirada relajada pero penetrante.
Dio una palmada suave y seca, simplemente juntando las manos y se incorporó de nuevo, dando dos pasos hacia vosotros. Su complexión a la hora de caminar y moverse, mantenía una pose erguida, elegante y altiva, capaz de empequeñecer con su porte hasta a figuras más altas, solo por mera actitud. Aquel hombre vestía una especie de túnica o hábito oscuro, con alzacuellos y una pashmina de color hueso.
— Maravilloso... ¡una preciosa historia! — dijo achinando los ojos con una sonrisa — Portar con orgullo el nombre que le dio el hombre que le brindó una segunda oportunidad en la vida... — y asintió un par de veces — Eso dice mucho de usted, señor Joe, pero me niego a tratar con usted usando su nombre de pila y dudo que sus superiores acepten esta serie de contestaciones en el cuartel...illo — añadió, dudando un poco y relajando su gesto eliminando su sonrisa — Así que si no tiene un apellido use el de su adoptante o invéntese uno, pero si yo pido algo, usted me lo da — sentenció firmemente, separando sus manos y manteniendo la mirada en Joe durante unos segundos.
Al instante volvió a sonreír y miró esta vez hacia Viktor, tendiendo su mano hacia delante para agarrar sus muñecas y desatarle las cuerdas — Oh por favor esto no es necesario — dijo con un tono solemne — Vamos a negociar entre caballeros — añadió, terminando de desatar a Viktor y mirándole a los ojos sonriendo — Usted será el fiel testigo de la transacción y el trato que vamos a efectuar hoy aquí, ¿de acuerdo? — preguntó, retóricamente y flanqueó al albino para dirigirse hacia Joe de nuevo, para agarrarlo de nuevo de las muñecas y desatarlo de igual manera que al cazador — Vamos a volver a intentarlo, caballeros. Estoy seguro de que esta vez será la definitiva — dijo aun sonriente mirando hacia los ojos del marine, y tras desatarlo volvió a caminar con infinita calma hacia su mesa, y se reclinó en la misma como justo instantes antes, como si hubiera decidido rebobinar la situación hasta el punto en el que la conversación dejó de ser de su agrado, volviendo a dar la ligera palmada que dio con anterioridad encogiéndose un poco de hombros
— Es un placer recibirlos, soy Therens Blackmore... ¿cómo debo dirigirme a ustedes? — dijo, literalmente como si lo anterior no hubiera sucedido y se levantó de la mesa tendiendo la mano hacia delante para que se la estrechaseis, en clásica señal de saludo comercial.
Cuando finalmente vuestros ojos se acostumbraron a la luz, frente a vosotros pudisteis ver a vuestro interlocutor: Era un hombre delgado, arrebatadoramente guapo y pálido. De pelo alborotado de longitud media de color negro azabache con pequeños mechones ligeramente canos. Aún no siendo especialmente alto - podíais advertir que medía aproximadamente un metro setenta - era de complexión equilibrada y algo atlética, como esos pocos que son bendecido por los dioses. Su cuerpo era delgado y ligeramente fibroso.
Su faz perfecta y simétrica, solo se veía perturbada por un lunar situado bajo su ojo izquierdo, casi una maldición que rompía con la perfección enmarcada de su rostro. Dichos ojos de apariencia tranquila e imperturbable, eran de un profundo color rojizo con pequeñas pintitas de tono oscuro, un tono claro de marrón que rompe con lo usual y le hacía tener una mirada relajada pero penetrante.
Dio una palmada suave y seca, simplemente juntando las manos y se incorporó de nuevo, dando dos pasos hacia vosotros. Su complexión a la hora de caminar y moverse, mantenía una pose erguida, elegante y altiva, capaz de empequeñecer con su porte hasta a figuras más altas, solo por mera actitud. Aquel hombre vestía una especie de túnica o hábito oscuro, con alzacuellos y una pashmina de color hueso.
— Maravilloso... ¡una preciosa historia! — dijo achinando los ojos con una sonrisa — Portar con orgullo el nombre que le dio el hombre que le brindó una segunda oportunidad en la vida... — y asintió un par de veces — Eso dice mucho de usted, señor Joe, pero me niego a tratar con usted usando su nombre de pila y dudo que sus superiores acepten esta serie de contestaciones en el cuartel...illo — añadió, dudando un poco y relajando su gesto eliminando su sonrisa — Así que si no tiene un apellido use el de su adoptante o invéntese uno, pero si yo pido algo, usted me lo da — sentenció firmemente, separando sus manos y manteniendo la mirada en Joe durante unos segundos.
Al instante volvió a sonreír y miró esta vez hacia Viktor, tendiendo su mano hacia delante para agarrar sus muñecas y desatarle las cuerdas — Oh por favor esto no es necesario — dijo con un tono solemne — Vamos a negociar entre caballeros — añadió, terminando de desatar a Viktor y mirándole a los ojos sonriendo — Usted será el fiel testigo de la transacción y el trato que vamos a efectuar hoy aquí, ¿de acuerdo? — preguntó, retóricamente y flanqueó al albino para dirigirse hacia Joe de nuevo, para agarrarlo de nuevo de las muñecas y desatarlo de igual manera que al cazador — Vamos a volver a intentarlo, caballeros. Estoy seguro de que esta vez será la definitiva — dijo aun sonriente mirando hacia los ojos del marine, y tras desatarlo volvió a caminar con infinita calma hacia su mesa, y se reclinó en la misma como justo instantes antes, como si hubiera decidido rebobinar la situación hasta el punto en el que la conversación dejó de ser de su agrado, volviendo a dar la ligera palmada que dio con anterioridad encogiéndose un poco de hombros
— Es un placer recibirlos, soy Therens Blackmore... ¿cómo debo dirigirme a ustedes? — dijo, literalmente como si lo anterior no hubiera sucedido y se levantó de la mesa tendiendo la mano hacia delante para que se la estrechaseis, en clásica señal de saludo comercial.
Apariencia de vuestro anfitrión
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