[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas
#19
Mientras los ánimos de Kevin hacia su compañera de equipo no cesaban, el malestar de Kevin no dejaba de aumentar. Con cada latido de su corazón, su pecho y su estómago recibía un pinchazo que se agravaba y acumulaba, que corroía su interior como si de un veneno se tratara. Y no, no se trataba de esta aleatoria enfermedad propiciada de manera espontánea. Se trataban de los remordimientos. Remordimientos que empezaban a carcomer al hijo de Link y Edin. Remordimientos de sólo pensar en que, había mentido a aquellas tres mujeres llenas de bondad y que, en un futuro, quizás debía darles caza si se encontraban en otro tipo de circunstancias. Y ellas, en todo momento… Lo único que le habían dado era atención, afecto, cariño y mensajes de apoyo.- S-si yo sigo a-así yo… - tragó saliva.

La prueba de Certeza siguió avanzando, sin que el oficinista pudiera prestar demasiado atención a los participantes debido a sus problemas internos. En cierto momento de los juegos, una voz familiar sacó de forma abrupta al hombre trajeado de su trance.- S-señorita Chikao… - musitó al presenciar que era ella quién se dirigía al intento fallido de empresario, pasando a preguntar como narices se usaba un arma.- E-encima no sabe ni utilizar un a-arma de fuego… ¿C-cómo alguien así va a ser m-mala persona? - suspiró, temblando como un chihuahua y sintiéndose aún peor si eso era posible.- V-verás tienes que q-quitarle primero el s-seguro y… - comenzó a comentarle en vano pues, en mitad de su explicación, la humink se dio por vencida en el intento de usar la pistola para la prueba pasando en su lugar a agarrar solamente el proyectil de esta, y lanzarlo hacia el cielo.- ¡PE-PE-PERO! - Kevin se llevó las manos a la cabeza, ¿en qué estaba pensando la pirata? No tenía ni idea pero, en cierto momento del ascenso de la bala, ésta cambió por completo de dirección, pasando a ir directa hacia el tocón.- ¿U-una Akuma no Mi? - se preguntó de manera instantánea, no sabiendo por supuesto cuál era al 100%, pero deduciendo que debía ser una del tipo Paramecia.

Para su desgracia, a pesar de su creativa maniobra y uso, la bala no consiguió darle a la mosca, causando que Kevin se revolviera sus pelos aprovechando que aún tenía ambas manos sobre su cabeza.- ¡Q-qué pena! - se lamentó en su interior. Los juegos no le importaban demasiado, pero quería que su equipo lo hiciera lo mejor posible.

Por su parte, la humink no parecía estar triste con el resultado, más bien, parecía que no le importaba lo más mínimo, yendo a celebrarlo incluso con la mestiza, María, quién declaró en que, una vez que todo terminara, deberían ir a buscar el tofú todos juntos. Y otro pinchazo más en la boca del estómago apareció irremediablemente. Para más inri, la mujer con la capacidad de transformarse en una cebra, afirmó que se empezaba a encontrar mal, haciendo alusión en que quizás se debía a las ganas que tenía de tomar tofú con ellos. ¿Por qué el mero pensamiento de compartir un tofú con su equpo le estaba quebrando tanto el alma al oficinista? Comenzó a llamar a lo que imaginó que debían ser sus compañeras de tripulación, contándole a uno de ellos que necesitaba que le curara para que pudiera divertirse con sus nuevos amigos.- ¿A-amigo..? - una bala recorrió de forma imaginaria al propio Kevin, impactando de lleno en él y terminando de fragmentar y romper todo lo que sus remordimientos estaban quebrando poco a poco. Sus ojos, sin terminar de llorar, comenzaron a aguarse, pudiéndose notar algo más resplandecientes de lo normal gracias al líquido de las lágrimas contenidas. No podía dar crédito a las palabras de la mestiza. No podía dar crédito que alguien como ella, que albergaba tanta luz, pudiera reconocer a alguien tan miserable y patético como Kevin. Podía notar como, en su hombro izquierdo, el pequeño Omi le daba palmaditas con su pezuñas a modo de consolación. Debía saber como se encontraba su buen amigo.

Aquellos pensamientos, se desvanecieron de manera fugaz, pero no de manera completa una vez que la prueba dio por finalizada. En ese momento, Kevin observó como fue un tal Kiyoshi Maeda el que salió como vencedor de la prueba. Un miembro de los Piratas de la Sepultura, si no recordaba mal. El resto de participantes también eran algunos notables criminales con recompensas por sus cabezas. Desafortunadamente, de entre todos ellos, la última de todas fue su compañera, al no conseguir darle siquiera a la mosca.-- ¡N-no te preocupes, señorita Chikao! ¡L-lo has hecho g-genial! ¿Q-qué fue eso? ¿E-el poder de una fruta del diablo? - preguntó interesado ante tal habilidad. Estaba convencido de que debía ser una akuma no mi, pero quería tener la confirmación de la humana con rasgos de mink mono.

Con la última prueba finalizada, el dirigente dio por terminada la primera ronda de los juegos, concluyendo con que, su equipo, ostentaba un fantástico segundo puesto.- N-ni tan mal! ¿N-no crees? - preguntó a Runin en especial, debido a su hincapié con que el oficinista debía aspirar a mucho a ser un eterno segundón. Había un fuego en su interior que aspiraba con ser la más fuerte, y eso él lo sabía. Alguien como ella podría ser capaz de lograr algo así. Pero él no.

El maestro de ceremonias prosiguió, explicando que, la segunda ronda, consistiría en combate doble entre los representantes de los equipo que quedaron de segundo a cuarto lugar, siendo la final contra el equipo 6, el equipo que ostentaba ahora mismo el primer puesto.- P-parece que va a estar la contienda d-disputada… - pensó, de sólo pensar en las posibles combinaciones de equipos que podía haber en aquel combate. Añadió también que ahora daría lugar al descanso y, sobre todo, que a mitad de este habría un gran concierto dado por una banda del Mar Azul, The Cupids. Una vez que terminó de hablar el hombre de la máscara, todos debían abandonar sus cubículos y dirigirse hacia las gradas. En ese momento, y antes de mover un solo pie, se paró frente a sus tres compañeras, intentando aunar todo el valor que podía en su interior-


- S-señoritas… P-por favor… N-necesito que me escuchéis un s-segundo… - llamó la atención de sus compañeras, mientras cogía su corbata y se la volvía a anudar alrededor del cuello de su camisa.- M-me lo he p-pasado muy bien con todas v-vosotras, n-no os conozco de nada, pero m-me habéis demostrado que sois las tres p-personas llenas de l-luz y b-bondad. - titubeaba más de lo normal, debido a la carga de sus palabras.- L-la m-mayor prueba de todo esto… E-es que le h-habéis caído g-genial al s-señorito Omi, ¿a-a que sí? - giró su cabeza hacia el pequeño hurón, quién asintió con firmeza y orgullo. Paso entonces, a mirar primero a Runin.- S-señorita Kitay usted, d-desborda una fuerza incomparable, y-y no hablo de s-sus músculos - Negó con la cabeza.- V-va en s-su corazón, e-el c-cual diría que es su mayor c-cualidad… N-no dejes que nadie ni nada s-se lo rompa. - añadió, mientras señalaba con su dedo izquierdo el pecho - manteniendo la mano a una distancia considerablemente alejada para evitar cualquier momento incómodo -, girando levemente sobre sí mismo para encarar a la mestiza a continuación.- S-señorita Merlot, u-usted… U-usted es alguien que brilla con l-luz propia. E-es un Sol que i-ilumina y d-da calor a todo l-lo que hay a su alrededor, y-y no es por su belleza, s-sino por su s-simpatía tan n-natural y g-genuina. - alabó las cualidades que había encontrado en la mujer de pelos rosados. Y finalmente, terminó girándose en dirección a Mahou Chikao.- Y-y en cuanto u-usted s-señorita Chikao… P-probablemente sea la p-persona más llena de o-optimismo, pura y e-entrañable que haya c-conocido en mucho tiempo. N-no deje que nadie corrompa su l-luz. - terminó de hablar con Mahou Chikao, pasando a darse la media vuelta, de forma que el oficinista pasó a darle las espaldas a sus compañeras. Su pecho y estómago seguía doliendo y quemando. Cada palabra que salía de su boca era veneno que corroía su alma.

- H-habéis sido m-muy buenas con un bueno para nada como y-yo, h-hasta el punto que h-he podido r-recordar lo q-que es el afecto y e-el calor de s-sentirse apoyado por a-alguien… - sus ojos volvieron a sentirse salados, a escocerles.- H-hasta el punto de r-recordar lo q-que era tener a u-un amigo y a-amiga… - los pensamientos de su difunto amigo Gideon, seguidos de las palabras de María que detonaron en el corazón y alma de Kevin, hicieron que se le escapara al hombre trajeado una lágrima por su ojos izquierdo, que recorrió todo su rostro hasta fundirse en sus labios, otorgándole un amargo sabor a sal. En ese momento, suspiró.- P-pero l-lamentablemente, d-debo irme… L-lo siento… N-no podré compartir c-con vosotras un plato de tofú… - Se puso cabizbajo, comenzando a morderse su labio inferior, y comenzando a caminar hasta las afueras de la ciudad.- A-alguien como yo no m-merece vuestra compañía. - pensó, mientras la distancia entre el hombrecillo y el resto de integrantes del equipo 9 aumentaba. No obstante, antes de alejarse lo suficiente, se dio la media vuelta, por última vez, inclinando su torso superior hacia sus compañeras.- ¡¡Muchas gracias por todo!! - exclamó, sin titubear por primera vez en mucho tiempo, volviendo a girar 180º sobre sí mismo para salir cuánto antes de Shandora. No quería estar más tiempo allí. No quería participar más en esos juegos. Y no quería pasar más tiempo con sus amigas. Pues, cuanto más tiempo pasaran juntos, más cariño y afecto tendría hacia ellas… Y cuánto más tiempo pasaran juntos, mayor sería el daño que recibirían cuando se enteraran de quién era realmente.- E-espero… Que nunca v-volvamos a vernos… - Y bajo ese pensamiento, mientras se adentraba en uno de los senderos que conectaba con la playa de inicio, Kevin se ahogaba en un mar de lágrimas ante la idea de volver a perder otra amistad. Pero a veces, la acción más óptima, era la que no hacía caso al corazón.

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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - por Kevin Fojobs - 26-07-2026, 07:02 PM

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