[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano - La Arena (Parte V) - SEMIFINAL
#6
[personajeinvalido=3941]
Ubbe terminó de despedirse del dirigente con una amplia sonrisa antes de volver a internarse entre el bullicio de la arena. El enorme bocadillo que sostenía entre las manos había perdido ya buena parte de su tamaño, aunque seguía siendo más que suficiente para saciar el apetito de cualquier persona corriente, aunque no el suyo, por supuesto. Mientras caminaba, daba mordiscos generosos sin prisa alguna, disfrutando del descanso que separaba las pruebas con la misma intensidad con la que había vivido todo lo anterior.
En lugar de regresar junto al Team Five o buscar de nuevo a Sigurd, se limitó a acercarse a la barandilla de las gradas. Encontró un hueco desde el que dominaba prácticamente toda la arena y apoyó los antebrazos sobre la madera, terminando de masticar mientras contemplaba cómo decenas de voluntarios ultimaban los preparativos.
Había visto construir barcos, tabernas improvisadas e incluso pequeños campamentos en cuestión de horas, pero aquello era otra historia. La enorme carpa de tonos dorados, los altos postes de madera, los tronos que necesitaban a varias personas para ser transportados y las mesas repletas de comida daban la sensación de que alguien realmente importante estaba a punto de aparecer.
Un último mordisco y otro trago acompañó a la voz del dirigente que volvía a resonar por todo el estadio. Ubbe levantó ligeramente la cabeza, prestando atención mientras el hombre anunciaba la llegada de un invitado especial. El ambiente cambió de inmediato. No era simplemente expectación; era una emoción compartida por miles de personas al mismo tiempo, como si todos supieran perfectamente quién estaba a punto de hacer acto de presencia. El buccaneer siguió extrañado la dirección que señalaba el presentador hasta alzar la vista hacia el cielo.
Una silueta descendía desde el sol.
Las alas negras se recortaban contra la luz con una elegancia que consiguió arrancarle una sonrisa de admiración. “Heh... entrada con estilo, baby”  Permaneció en silencio mientras el lunarian aterrizaba con suavidad sobre la arena, Ubbe no tenía ni idea de quién era aquel hombre, pero no necesitó preguntarlo. Bastó con escuchar el estruendo de las gradas para comprender que se encontraba ante alguien importante, de hecho muy importante para aquella gente.  Cuando comenzó a hablar, Ubbe siguió apoyado sobre la barandilla, completamente quieto. Nunca había sido especialmente amigo de los discursos; prefería demostrar las cosas con los puños antes que con las palabras, aunque en vista de lo ocurrido en el risco a veces esass cosas se le daban bien, sin embargo, había algo en la forma de expresarse de aquel hombre que hacía difícil dejar de escuchar.
No hablaba como alguien que quisiera impresionar, hablaba como alguien que realmente creía en todo lo que decía. Los aplausos llegaban una y otra vez, creciendo con cada recuerdo, con cada promesa y con cada mensaje de unión que lanzaba al pueblo de Shandora. Ubbe observó durante unos segundos las gradas en lugar del escenario. Personas de todas las edades lo escuchaban con orgullo, algunos incluso con los ojos brillantes.
"Joder..."
Aquello no se conseguía simplemente siendo fuerte, y cuando el lunarian habló de razas distintas, de convivir sin importar el color de la piel, las alas, el tamaño o cualquier otra diferencia, la sonrisa del buccaneer se ensanchó apenas un poco.
- Así se habla...baby… 
Nunca había necesitado que nadie le enseñara algo tan sencillo. Para él, una buena persona siempre había sido una buena persona, midiera un metro o cuatro. Pero ver a miles de individuos aplaudir unas palabras tan simples resultaba... agradable. No habia sido solo una vez en la que le habia discriminado por su tamaño o por su color algo chocolatoso de piel, y aunque realmente no le importaba, agradecía que la gente viera aquello como lo que era, un avance. Los aplausos no dejaban de sucederse, y cada frase parecía despertar una reacción distinta entre los habitantes de Shandora, al final, el buccaneer terminó descubriendo que, más que escuchar el discurso, estaba observando a quienes lo escuchaban. Aquella gente no aplaudía por compromiso, lo hacía con admiración, con gratitud, incluso con orgullo.

Ubbe volvió entonces la vista hacia el lunarian, y por alguna razón... le costaba apartar los ojos de él. No entendía muy bien el motivo, de hecho no recordaba haber visto nunca aquel rostro, ni aquellas alas negras, ni aquella forma pausada de hablar. Estaba completamente seguro de que jamás se habían cruzado, y sin embargo… Había algo. Una sensación extraña, imposible de describir, una familiaridad que no nacía de la memoria, sino de algún lugar mucho más profundo, como si una parte de él insistiera en prestar atención a aquel hombre aun sin comprender el porqué.
Ubbe soltó una pequeña risa por lo bajo, convencido de que seguramente solo se estaba dejando llevar por el ambiente. Después de todo, si miles de personas admiraban a aquel tipo hasta ese punto, era normal que terminara transmitiendo algo incluso a un completo desconocido, asi que cuando el discurso llegó a su fin y toda la arena estalló en una nueva ovación, el buccaneer no dudó en unirse al aplauso con una sonrisa sincera. 
Tras Kuraku, volvió a hablar el Dirigente, la semifinal iba a comenzar.
Ubbe terminó el último trozo de bocadillo casi sin pensar, mientras escuchaba cómo iban presentando a los combatientes, hasta que oyó su nombre, acompañado de el de una persona bastante inesperada. Le tocaba pelear junto a la que le superóp en fuerza, justo habian intercambiado algunas palabras, asi que sería cuanto menos curioso poder medirse codo a codo con aquella despampanante mujer. 

Antes de dirigirse a la arena de combate, le regaló una última mirada a su hermano, a Sigurd. No hicieron falta palabras, bastó aquel breve intercambio para recibir toda la confianza que podía esperar de su capitán, y mientras avanzaba con paso firme, las dos cintas que llevaba atadas a los brazos se mecían suavemente con el movimiento. En una podía leerse el nombre de RAGNAROK, un recordatorio de quién era y del lugar al que pertenecía. La otra había llegado apenas unas horas atrás, de forma tan inesperada como espontánea, y sus dedos rozaron la tela durante un instante.
No pudo evitar pensar en todo lo que aquellos juegos le habían dejado en apenas un día. Personas que habían empezado siendo completos desconocidos y que, de una forma u otra, ya habían conseguido sacarle una sonrisa, arrancarle una carcajada o regalarle un recuerdo que merecía la pena conservar. La chica de la guitarra, el Team Five, su agnel de la guarda, los rivales con los que había compartido bromas... Era curioso cómo un puñado de horas podían cambiar tanto las cosas. Ya habría tiempo para llamadas, para risas y para averiguar qué clase de persona era realmente aquella guitarrista y la gente que la rodeaba, Pero primero… Había un combate que ganar.

Una sonrisa apareció bajo sus gafas de sol, siguió caminando como si nada y con cada paso que daba, su cuerpo comenzó a cambiar; los músculos se expandieron lentamente bajo la piel, ganando todavía más volumen. Pequeñas placas óseas empezaron a recorrer sus hombros, su espalda y sus brazos, mientras una pesada cola blindada nacía a su espalda, balanceándose de un lado a otro conforme la transformación híbrida terminaba de completarse. Aquel cuerpo no era únicamente fruto de una Akuma no Mi, era el resultado de cada batalla librada junto a Ragnarok, de cada entrenamiento, de cada cicatriz.
Su respiración se volvió más pausada mientras descendía los últimos metros hacia la arena, y durante un instante, los rostros de quienes ya no podían caminar a su lado cruzaron fugazmente por su mente, guerreros que habían reído junto a él, que habían luchado junto a él, que habían dado la vida persiguiendo el mismo sueño, pero no sintió tristeza, tan solo orgullo. Porque, de alguna manera, todos ellos seguían caminando a su lado.
Y no pensaba decepcionar a ninguno.
Cuando finalmente cruzó el límite de la arena, levantó la vista al frente. Casi al mismo tiempo, otra figura apareció avanzando desde el extremo opuesto, era su compañera, Runnin. El gigantesco buccaneer sonrió con esa mezcla de confianza y entusiasmo que parecía acompañarlo a todas partes, además de sentirse completamente absorto por su belleza. - Heh... parece que nos toca repartir leña juntos, baby.
Terminó de colocarse frente a ella mientras hacía crujir el cuello de un lado a otro y golpeaba un puño contra la palma de la otra mano.
- ¡Vamos a make some noise, que sepan quién manda, watermelon girl!
Su voz todavía resonaba en la arena cuando el Dirigente dio la señal de inicio.
Ubbe ni siquiera esperó un instante más.
Las enormes piernas del buccaneer se flexionaron con violencia antes de impulsar hacia delante los más de siete metros de músculo y hueso que componían su cuerpo híbrido. Se dejó caer sobre uno de sus hombros y comenzó a rodar, convirtiendo aquel gigantesco cuerpo blindado en una auténtica avalancha. Cada vuelta añadía más velocidad que la anterior mientras la pesada cola acorazada seguía el movimiento como una extensión natural del impulso.
No buscó entender qué hacían sus rivales. Ni siquiera les dio tiempo a terminar su primera acción.
Para Ubbe, el combate había empezado en el mismo instante en que el Dirigente lo había anunciado, y eso era todo lo que necesitaba saber.
Avanzó directamente hacia Jin, y una vez estuviera a su alcance... no volver a dejarlo marchar.
Las dos manos descendieron directamente hacia el torso y los brazos de su rival, cerrándose con firmeza alrededor de él mientras el gigantesco buccaneer utilizaba todo el peso de su propio cuerpo para impedir que pudiera alejarse. La pesada cola blindada se apoyó inmediatamente sobre el terreno para darle todavía más estabilidad, mientras el resto de su cuerpo comenzaba a inclinarse sobre Jin, dispuesto a envolverlo por completo poco a poco. 

HEY BABY
[Imagen: ksMOGZu.png]


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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano - La Arena (Parte V) - SEMIFINAL - por Ubbe - 29-07-2026, 02:30 AM

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