[personajeinvalido=537]
Por fin conseguí visualizar lo que tenía delante de mí. Una sala muy bonita, con un techo de cristal, y una iluminación muy fría y apagada. En el centro de esta, se encontraba nuestro anfitrión, un hombre relativamente "normal", su complexión era delgada, no parecía muy musculoso, con el pelo negro y los ojos rojizos. Me producía cierto rechazo, no sé por qué, quizás sus maneras poco elegantes a la hora de hablar y su tono sarcástico.
Parece ser que mi historia, aunque le conmovió - posiblemente irónicamente - le dio absolutamente igual, necesitaba un nombre y apellido para poder dirigirse a mí, incluso casi exigiéndolo - Le he dicho que no tengo apellido, así que puede usar el que más le guste para dirigirse a mí - No me gusta mentir, y si no tengo apellido, no lo tengo, que diga él lo que le más le apetezca. Procedió a desatarnos a mí y a Viktor, ahora le parecía poco caballeroso estar con los brazos atados. No sé si era bipolar o que, pero desde luego era raro. Además, utilizaba una colonia bastante llamativa que no pasaba desapercibido, pero no era un entendido de esto. El hombre volvió a la mesa lentamente, dándonos la espalda, por un instante me apeteció abalanzarme sobre él y agarrarlo, pero, llegados a este punto, quería ver que era lo que nos iba a ofrecer.
Nos dijo su nombre, Therens Blackmore, no me sonaba de ningún lado ese nombre. Tras esto, mi compañero Viktor dijo su nombre completo y se ofreció a negociar con él. Me alegraba que él pensara como yo, y creo que entendí por donde quería ir, así que no me quedaba otra que apoyarle y ver donde llegaba todo esto. Me crují los nudillos y las muñecas, las tenía entumecidas de la maldita cuerda - Bien, señor Blackmore, le escuchamos. Que sea rápido y claro, si es posible, por favor. Si es así, nosotros lo seremos también con usted - Me puse de lado, con mi torso mirando a la derecha, y mis ojos sin quitar la mirada de este extraño hombre.
Por fin conseguí visualizar lo que tenía delante de mí. Una sala muy bonita, con un techo de cristal, y una iluminación muy fría y apagada. En el centro de esta, se encontraba nuestro anfitrión, un hombre relativamente "normal", su complexión era delgada, no parecía muy musculoso, con el pelo negro y los ojos rojizos. Me producía cierto rechazo, no sé por qué, quizás sus maneras poco elegantes a la hora de hablar y su tono sarcástico.
Parece ser que mi historia, aunque le conmovió - posiblemente irónicamente - le dio absolutamente igual, necesitaba un nombre y apellido para poder dirigirse a mí, incluso casi exigiéndolo - Le he dicho que no tengo apellido, así que puede usar el que más le guste para dirigirse a mí - No me gusta mentir, y si no tengo apellido, no lo tengo, que diga él lo que le más le apetezca. Procedió a desatarnos a mí y a Viktor, ahora le parecía poco caballeroso estar con los brazos atados. No sé si era bipolar o que, pero desde luego era raro. Además, utilizaba una colonia bastante llamativa que no pasaba desapercibido, pero no era un entendido de esto. El hombre volvió a la mesa lentamente, dándonos la espalda, por un instante me apeteció abalanzarme sobre él y agarrarlo, pero, llegados a este punto, quería ver que era lo que nos iba a ofrecer.
Nos dijo su nombre, Therens Blackmore, no me sonaba de ningún lado ese nombre. Tras esto, mi compañero Viktor dijo su nombre completo y se ofreció a negociar con él. Me alegraba que él pensara como yo, y creo que entendí por donde quería ir, así que no me quedaba otra que apoyarle y ver donde llegaba todo esto. Me crují los nudillos y las muñecas, las tenía entumecidas de la maldita cuerda - Bien, señor Blackmore, le escuchamos. Que sea rápido y claro, si es posible, por favor. Si es así, nosotros lo seremos también con usted - Me puse de lado, con mi torso mirando a la derecha, y mis ojos sin quitar la mirada de este extraño hombre.
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