Discúlpeme, señor oficial...¿Lo conozco? [Pasado] [Priv. Bertram]
#7
Inclinó su cabeza hacia un lado y sus ojos brillaron con interés, mientras que su boca se abría en una casi perfecta “o”, un inequívoco signo de sorpresa… ¿Por qué se sorprendía? Simple, de entre todas las personas que pudieran contarle algo personal, jamás creyó que un marine, que sospechaba de haberlo encontrado en una actividad ilegal el día anterior, se atreviera a contarle algo tan personal… ¿Sería cierto? ¿O era solo una estrategia para hacerlo entrar en confianza? Bueno, no es que importara la razón, porque, de todos modos, algo dentro del pecho del pelirrosa se había removido.

Por inercia, llevó su mano al medio de su pecho, arrugando con su puño le tela rosa de su camisa. Por un instante el aire le faltó y se vio obligado a respirar fuerte… ¿Era capaz de sentir envidia por un marine? Sí, en ese momento la sentía…Sentía envidia por el simple hecho de que el otro hombre fuera capaz de tener un recuerdo agradable con un miembro de su familia…como cualquier persona normal. El anormal era él…Él era quien se veía incapaz de recordar más allá de su despertar en aquella mugrosa y húmeda celda, con su cuerpo adolorido y con su cabeza matándolo, por eso ahora que el pelirrojo mencionaba un recuerdo tan casual, el médico no pudo hacer más que preguntarse: ¿Qué se sentiría contar con un recuerdo familiar? ¿El habría tenido abuelos, padres, hermanos?

La simple idea hizo que el pelirrosa sonriera…No, él no podía anhelar algo como eso, en medio de su corrupción, seguramente los arrastraría a su caótica vida, así como arrastró a su antigua tripulación, a esos mismos que recordaba luego de haber despertado en ese barco asqueroso, con dolor, sin memoria, sin nada…El médico movió su cabeza de lado a lado y apartó unos cuantos mechones de cabello con su mano antes de encarar nuevamente al marine pelirrojo.

—En ese caso, espero que disfrute su bebida cuando el mesero amargado se digne en traerla, joven marine —. Mencionó de manera casual, como quien lleva una conversación con alguien que es prospecto para ser un posible amigo…aunque en este caso, eso estaba muy lejos de la realidad. —Seguro que su abuelo lo ha de extrañar. Sé que los marines no suelen quedarse en su isla de origen y pasa mucho para que regresen de visita…Estuve un tiempo en la marina, por eso lo sé —. Como infiltrado, sí…pero en la marina, al fin y al cabo. En una posición de poder era más fácil conseguir posibles “donantes” de órganos. —Como médico, por supuesto…nunca he sido un soldado, pero ¡Ya ve! Aquí tiene otro motivo más por el que no podría yo ser ese sujeto que dice haber visto… ¿Acaso alguien que haya trabajado con la marina se involucraría en algo ilegal?

Era un dato que había olvidado mencionar, pero que en ese momento le pareció de lo más adecuado mencionar, después de todo, si el marine era capaz de mencionar un dato personal, él también podría usar ese tipo de detalles a su favor… ¿Qué mejor manera de hacer que alguien confiara en él que contándole detalles inocentes sobre su vida? Sin embargo, antes de que pudiera añadir algo más, el marine empezó a darle la descripción que el mismo había pedido antes sobre Rafael.

Chasqueó la lengua…Rubio, alto, bien vestido…Como si no lo conociera.

Casi que suelta un bufido… ¿En qué estaba pensando?

Era claro que esto no podía terminar bien si seguían hablando, además, no es como que pudiera delatar realmente a Rafael, pero por ahora, debía seguir con esa mentira que se había montado, a fin de cuentas, actuar y mentir se le daba bastante bien.

—¡Ah! Lo siento, oficial, pero lo cierto es que la descripción que me da puede coincidir con muchas personas, aunque seguro que un retratista podría intentar hacer un dibujo si llega a dar más detalles de como se veía el tal…Raf… ¿Rafael, no? —Se hizo el inocente, como si de verdad le costara recordar un nombre que, a diferencia de otros, tenía más que memorizado. —¿Conoce a alguno? Porque si no, podríamos buscarle a alguien que lo ayude, si así lo prefiere —. Luego de eso, el médico guardó silencio, no porque quisiera, si no porque el mesero amargado llegó con los pedidos de ambos.

Sobre la mesa quedaron las croquetas, el vaso de tequila y la jarra de hidromiel, desperdigados sobre la madera, pues el chico no se había tomado la molestia de colocarlos en orden ni frente a los comensales correctos, pues el vaso de tequila estaba más del lado del marine y la jarra de hidromiel, en cambio, del lado del pirata. El médico suspiró y deslizó la jarra sobre la mesa para que el pelirrojo la alcanzara y luego movió su brazo para tomar su vaso. Estaba frío, mucho…eso lo alivió, pues el calor del día y el improvisado interrogatorio lo habían hecho sudar frío.

—¡Salud, marine! —El vaso de tequila se alzó cuando el pelirrosa decidió hacer un pequeño brindis que solo servía para extender el tiempo que usaba para pensar en la respuesta que le daría al marine sobre su oficio, su vida, sus viajes…Incluso, en medio de ese gesto, el médico se mordió el labio inferior antes de llevar el trago a su boca y dar un sorbo corto, sin atreverse a beber de más, a fin de cuentas, sabía bien la poca resistencia que tenía ante el alcohol.

—Y ahora, respondiendo a sus preguntas… ¿Qué desea saber de mi oficio? Soy médico, cirujano, me encargo de atender casos graves, solo si me llaman…aunque en Sorbet tenía una clínica para emergencias y urgencias, me iba bien, pero creo que preferí ir de casa en casa cuando alguien me llamara que quedarme en una oficina de brazos cruzados esperando que los enfermos me buscaran ¿Entiende? —En este caso no había mentiras, de verdad intentó tener un clínica cuando llegó a Sorbet, de verdad intentó ser decente, pero entendió pronto que un trabajo legal jamás le dejaría tanto dinero como la ilegalidad en la que ahora vivía. —Así que…esa es mi forma de ganarme la vida: operando —. Sonrío, dedicándole al pelirrojo una mirada directa a sus ojos. Él podía interpretarla como quisiera.

—Sobre mis viajes no hay mucho que decir. Aquí estoy por vacaciones…quería pasar el rato, además, escuché que hay buenos lugares para entrenar y la verdad, las artes marciales me llaman la atención —. ¿Qué más podía decirle? Lo meditó por un momento mientras llevaba a su boca una de esas croquetas de cangrejo que pidió…Se sorprendió, lo cierto es que estaban mejor de lo que creyó. Cuando terminó de comer el pequeño bocadillo prefirió seguir hablando antes de que pareciera demasiado sospechoso. —¿Desea saber el medio de transporte? En cruceros…creo que es la mejor forma de viajar, no he conocido otra manera en mi vida —. Mintió, lo cierto es que la mayor parte de su vida, al menos la que podía recordar, se la había pasado en barcos piratas y en la actualidad, no era la excepción. 
—¿Eso es suficiente para complacerlo, marine? ¡Ah! Cierto, mi próximo destino…Tal vez regrese a Sorbet, a menos que algún paciente me llame de alguna otra isla de South —. Y eso, en cambio, era una verdad a medias. No regresaría a Sorbet, porque ya había pasado mucho tiempo en esa isla, se había vuelto un mercado que prefería evitar, pero la clave estaba en el “tal vez”, pues, por ahora, no tenía planes de moverse de Karate, a fin de cuentas, eso dependía de su capitán y navegante… ¿Se quedarían en el South o se aventurarían a ir al Gran Line…al cementerio de piratas? Aunque, como dijo…si por algún motivo encontraba un cliente importante en alguna otra isla, pues iría allí sin pensarlo dos veces.

—Entonces, oficial, de acuerdo a todo lo que le he contado: ¿Le ha convencido mi inocencia?
[Imagen: hyakocheja.png]
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RE: Discúlpeme, señor oficial...¿Lo conozco? [Pasado] [Priv. Bertram] - por Hyákinthos - 04-08-2026, 09:04 AM

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