Parecía ser que a la bruja no le había caído bien el pulpo y no entendía por qué… a mi me parecía un animal muy simpático. Me recordaba a los que había en mi isla, pero más inteligente. ¿Vendría de ahí también? Se lo acabaría preguntando, de eso estaba seguro. Como fuese, volé hacia la rubia, la agarré con mi mano derecha y me la llevé volando mientras ella gritaba que no y decía con potencia la palabra pulpo. No le vi la cara, pero seguro que fue muy graciosa y terrorífica. Cuando ya habíamos alcanzado cierta altura la chica me dijo su nombre, Triana Tempesta. Tras eso dejó de moverse, ¿estaría muerta?
-… está muerta… -susurré con un notable tono de angustia. -Sus últimas palabras fueron su nombre… -susurré de nuevo, palideciendo. Había muerto en mis manos, ¿apreté demasiado su cuerpo? ¿Murió del susto? Mi padre ya me decía que la gente como el solía ser más frágil. Lo siento mucho señora Tempesta.
Aterricé y la dejé en el suelo con delicadeza. El pulpo llegó con bastante velocidad y nada más llegar se tumbó en el suelo.
-Oh no… -dije para mis adentros, esperando que no ocurriera lo que estaba pensando.
Pedía agua, pero yo no tenía nada de eso, y estábamos en medio de un viñedo. Miré a mi alrededor y busqué algún pozo, pero solo encontré una basta llanura. Dijo que había ido todo demasiado rápido y dijo lo que parecía ser su nombre, al igual que Triana Tempesta. Fue demasiada casualidad, los dos se despidieron diciendo su nombre para que fueran recordados. Peixe esbozó una sonrisa, suspiró y murió. Triana también debía estar muerta. Sólo quedaba yo, en medio de un viñedo, rodeado de muerte, desolación y uvas. Cogí un racimo y me lo comí, en honor a mis dos nakamas que yacían en el suelo. Me arrodillé, miré al cielo y dije en voz alta.
-¿Por qué te los has tenido que llevar tan pronto? Eran mis mejores amigos, y ahora son comida para gusanos. ¡¿Por qué?!
-… está muerta… -susurré con un notable tono de angustia. -Sus últimas palabras fueron su nombre… -susurré de nuevo, palideciendo. Había muerto en mis manos, ¿apreté demasiado su cuerpo? ¿Murió del susto? Mi padre ya me decía que la gente como el solía ser más frágil. Lo siento mucho señora Tempesta.
Aterricé y la dejé en el suelo con delicadeza. El pulpo llegó con bastante velocidad y nada más llegar se tumbó en el suelo.
-Oh no… -dije para mis adentros, esperando que no ocurriera lo que estaba pensando.
Pedía agua, pero yo no tenía nada de eso, y estábamos en medio de un viñedo. Miré a mi alrededor y busqué algún pozo, pero solo encontré una basta llanura. Dijo que había ido todo demasiado rápido y dijo lo que parecía ser su nombre, al igual que Triana Tempesta. Fue demasiada casualidad, los dos se despidieron diciendo su nombre para que fueran recordados. Peixe esbozó una sonrisa, suspiró y murió. Triana también debía estar muerta. Sólo quedaba yo, en medio de un viñedo, rodeado de muerte, desolación y uvas. Cogí un racimo y me lo comí, en honor a mis dos nakamas que yacían en el suelo. Me arrodillé, miré al cielo y dije en voz alta.
-¿Por qué te los has tenido que llevar tan pronto? Eran mis mejores amigos, y ahora son comida para gusanos. ¡¿Por qué?!
![[Imagen: fqQSUZC.png]](https://i.imgur.com/fqQSUZC.png)
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