Devuelve la plata [Aventura T2 - PR]
#11
Lamentablemente para Manigoldo, sus palabras son ignoradas. Hasta ahora, se mostró valiente, agresivo, siempre dispuesto a ir hacia adelante. A pesar de llevar consigo una vida llena de fracasos, confía en su capacidad, en que podrá sobreponerse a la adversidad y prevalecer en los combates. Sin embargo, siempre llega un momento en donde recibe un fuerte golpe por parte de la realidad que lo obliga a salir de esa burbuja que tiene en la cabeza. Y no, no le decimos burbuja por ser calvo. El miedo al dolor y al sufrimiento, uno que le acomplejada día y noche, le obliga a cerrar los ojos. “Si no veo, no existo”. Ojalá la vida fuese tan sencilla.

Primero llega un golpe, el cual le mueve todas las neuronas dentro del cráneo. Experimenta un mareo, sus ojos no son capaces de enfocar la visual que tiene al frente. También le cuesta hablar. — E-espe… — No, Gaki no quiere esperar. La pereza que mostró en un comienzo desapareció. Ahora, frente a él se encuentra un pirata con todas las de la ley, cuya fuerza está siendo utilizada para pegarle y ponerlo en su lugar. ¿Pero cuál es su lugar? Manigoldo utiliza métodos violentos. Llamó la atención de todo el pueblo. Mostró mala cara ante cualquiera que se puso en su camino. Sobornó a un muchacho. Secuestró a otro. Todo eso es cuestionable. En el fondo, solo quiere de regreso lo que es suyo. Hizo un acuerdo justo con Gaki en una noche de copas. ¿Que él lo haya olvidado es realmente motivo para que ahora descargue su ira en forma de puñetazos directo a su rostro?

Como sea, llega el segundo que prácticamente lo noquea. Todo le da vueltas. Su cuerpo ya no ejerce fuerza y cae hacia atrás debido a la presión ejercida por Pochito en esa dirección. Queda sentado. La espada queda suelta de sus manos, ubicada al costado derecho de su cuerpo. Su cabeza se encuentra gacha, con ojos perdidos mirando hacia abajo. Un hilo de sangre cae por su nariz, ensuciando el poco césped que hay debajo. No está inconsciente, pero levantarse y seguir peleando le resulta imposible. — Yo… yo… — Imposible. Formular palabras, al menos en este momento, es imposible.

Gaki decide no esperar ni seguir tomando justicia por sus manos. Se adelanta para toparse con Pochito y lo obliga a soltar la cuerda, echándoselo al hombro como si de un saco de papas se tratase. — ¡E-espera, Gaki! — El pirata no obedece, pero el niño se avispa. Antes de quedar totalmente alzado, se agacha lo que puede para tomar por el mango la espada que Manigoldo dejó caer. En lo que su ídolo abandona la escena con él cargado, también arrastra el arma, dejando un camino por la tierra debido al arrastre del filo. El niño se aleja mientras no aparta la vista del calvo marine. Llega un punto en que se han distanciado tanto, que es imposible de reconocer.

Pasados los segundos, casi un minuto, Manigoldo recobra la movilidad. Lentamente, y con mucho esfuerzo, toma un den den mushi de entre su ropa. Apenas alcanza a mandar un mensaje para sus compañeros en el cuartel. — Vengan… por mí… — Cuando le responden, preguntando dónde está, ya no hay respuesta. Manigoldo cae del todo hacia atrás y pierde el conocimiento. Aguantó lo mejor que pudo. Pero a veces, en la vida, darlo todo no basta. Hoy es el ejemplo más claro de eso.

Regresando con Pochito y Gaki, tras haberse alejado lo suficiente, detienen sus pasos, sobre todo porque el niño se lanza para quedar en tierra firme. No es que le moleste ser cargado por el pelinegro, sino que tiene algo que decir al encontrarse con el chico de hace rato. Un conocido del barrio, no mucho mayor que él, pero que reconoce como el culpable de que el marine lo encontrara. — ¡Chefcito! Tú le dijiste dónde estaba. — El chico se alerta ante la presencia de Gaki. No vaya a ser que la agarren contra él por lo que hizo. — Anda, no te molestes, Pochito. Me dio mucho dinero a cambio, y siempre pensé en compartirlo contigo. Anda, podremos comprar muchas figuritas en el mercado. — El menor de todos no parece conformarse. Amenaza con levantar la espada y usarla para atacar, aunque es muy pesada para él. — Ah, ¡eso! Además, conseguiste esa espada genial. ¿Acaso no valió la pena que ese viejo fuera a por ti? — Aparte, lanza una mirada suplicante hacia Gaki, por si él le echa un cable.

— No, esta espada no es para mí. — Sin poder levantarla del todo, intenta acercarla a las manos del pirata. — Quédatela tú. Si la vendes, de seguro sacas un buen dinero. Que de algo sirva haber peleado contra ese viejo tan loco. — Parece que no aceptará un no como respuesta porque se la deja en las manos y se va corriendo. — ¡Pero a ti te daré una paliza, Chefcito! — El otro no pierde el tiempo y se echa a correr, esperando que el más pequeño no lo alcance.

Por ahora, la historia de Pochito y sus amigos ha llegado a su fin. ¿El perdedor de todo? El pobre de Manigoldo. Un hombre nacido para perder. En la vida también existen los que siempre fallan. Vale la pena recordarlos de vez en cuando.

OFF ROL


Ronda 6/6
[Imagen: u2oxCl9.png]

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RE: Devuelve la plata [Aventura T2 - PR] - por Kiyoshi Maeda - 14-08-2026, 12:39 AM
RE: Devuelve la plata [Aventura T2 - PR] - por PX-5 - 15-08-2026, 12:38 AM

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