[Pasado] - La calma después de la Tempesta
#7
El joven Kenzo apareció llenando la escena con su resplandeciente jovialidad. Su desenfadada vestimenta denotaba su estado de ánimo, debía sentirse orgulloso y relajado. Eso le dibujó una sonrisa al vaquero, quien recibió súbitamente una ligera embestida seguida de un agarre potente, el cual crujió sus vértebras dorsales sonoramente. Tobías pasó del temor al alivio en una fracción de segundo. Le había sentado de maravilla aquella descarga en su espalda. Por suerte, tanto Garnet como el resto estaban en perfectas condiciones, ahora primaba conocer cada una de sus experiencias particulares en la “fiestecita” del día anterior. Garnet se lanzó a explicar su peculiar aventura particular. La historia comenzó bien, llamando severamente la atención del carpintero, el detalle de que uno de los robots tenía la personalidad de Finn. “Maldito George Enmanuel Michael Sararene Utakata…” Tobías no saboreó por mucho tiempo la apasionante parte en la que las dos máquinas se unían en una sola, pues la narración se comenzó a enturbiar. Las caras de los presentes comenzaron a desencajarse, cada vez más con cada palabra que articulaba el lascivo músico. Su apetito sexual tenía límites insospechados. Tobías se quedó unos segundos en silencio, con la boca entreabierta, digiriendo lentamente aquella irrepetible anécdota. “¿Qué tipo de estrategia tenía pensada Utakata para Garnet? Supongo que infravaloró sus virtudes sexuales.” El vaquero seguía perplejo, intentando comprender algo que había sido fruto del azar y del vasto sex appeal del pelirrojo. Aún así, Tobías alcanzó a enorgullecerse de su hermano, pues el Shichibukai había tenido que enviarle dos autómatas para poder acabar con él, y ni con esas lo había logrado.

Triana devolvió la cordura, increpando al Rey del tanga y preguntando a los otros dos presentes si lo veían como algo normal. - Jish jish jish jish. Es Garnet. Aunque sigue y seguirá sorprendiéndome, lo comprenderé. Unas veces cuesta más que otras, pero es mi hermano de otra madre. Jish jish jish jish. - Tobías amaba, en el sentido fraternal de la palabra, incondicionalmente al músico. Aunque le rompiera los esquemas, se reordenaban más tarde o más temprano, ya se había acostumbrado a ello. La capitana pasó a responder al músico, afirmando que ni a ella, y seguramente a ningún otro, le había tocado lidiar con una robot gorila cachonda. - Jish jish jish. Secundo la moción. - La historia de la espadachina comenzó impactando en gran medida al vaquero. “El cerebro del doctor fuera de su cuerpo, eso es increíble. ¿Hasta dónde habría sido capaz de llegar este tipo?” Cada vez que pensaba en todo lo que se había perdido en aquella brutal explosión, la culpabilidad le quemaba por dentro. Tenía que recuperar todo lo posible de aquellas ruinas y comenzar su propio camino, desde casi cero, por la ciencia y por hacer su viaje más divertido y emocionante. Triana terminó quitándose méritos y agradeciendo la intervención de Jolyne y Tobías. - ¡Pero si casi lo partiste en cuatro! ¡A LA MEJOR MÁQUINA DE MATAR DE LA QUE ES LA MENTE MÁS BRILLANTE DE LA HISTORIA! Bueno… Era. - Tobías se atabaló de más al indignarse por como su capitana se estaba infravalorando. - A mi me tocó un robot a medida para derrotarme, pero tenía un punto débil demasiado condicionante. Necesitaba mi energía gravitatoria para poder atacarme y lo aproveché bien. - 

El pistolero fue lo más escueto posible para quitarse la tarea que tenía pendiente su cerebro, que era contar su parte, y volver a dirigirse específicamente a Triana y animarla en condiciones. - Tu eras el objetivo principal del Shichibukai, no por nada. Y tu eres la que mejor conoce el porqué. No hace falta que te lo diga, pero eres una de las personas más increíbles que he conocido. Capaz de enfrentarse a un Almirante sin que le tiemble el pulso y mucho más. - El mar se agitó tímidamente, balanceando con delicadeza el Solar Karma. Un tenue destello se proyectó hacia los ojos del vaquero, distrayendo su atención en su discurso unos segundos. Parecía una moneda en mitad del suelo de cubierta. Reservó esa imagen para más adelante y volvió a mirar a la espadachina. - Sin ti no estaríamos aquí. - Le dedicó una sincera sonrisa a su capitana, alzando su cigarro como si de un brindis se tratara. - Por cierto. ¿Pudiste hablar con el doctor antes de enterrarlo? -
[Imagen: l47Ucve.png]

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Para. Respira. Ordena. Apuesta.

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RE: [Pasado] - La calma después de la Tempesta - por Tobias Murray - 19-08-2026, 12:32 AM

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