T8-P.A. ¿Adónde van los desaparecidos?
#40


Había algo extraño en aquello. Desde que había visto aparecer al mink, bailando como un idiota, el antiguo pescador había sentido en su fuero interno como si todo fuese inútil, que estaba solo, que no podría hacerse cargo de aquella situación. Hacía mucho que no sentía algo así y aún con su espíritu intrépido y decidido, la duda empezó a carcomer la voluntad del Comandante de la Armada Revolucionaria. Era vergonzoso, y eso no hizo si no acrecentar aquella sensación que le había invadido desde que viese la estúpida performance del león, sin duda había algún truco en aquello, pero no tenía tiempo de descubrir que era, tenía que matarlo y terminar con el sufrimiento de aquellas chicas que habían sido abusadas por semejante bastardo.

"Recuerda, imbécil, no luchas por ti... luchas por los demás... por los que no pueden hacerlo... para que no sean víctimas de la gente con poder..."

A pesar de aquel estado mental en el que se encontraba el antiguo pescador, este se lanzó al ataque con el recuerdo de aquel muchacho que había ido a pedirles ayuda en la mente. No obstante, Kisuke lo sabía. Lo sabía muy bien. Era perfectamente consciente por todas las veces que se había enfrentado entrenando a Panda. Por eso mismo, el desagradable mink león tuvo tiempo de preparar una buena defensa ante su acometida, e incluso pudo contraatacarle con uno de los escudos. Era fuerte, de eso no había dudas, puesto que fue capaz de embestir con su escudo en la cara de Kisuke, antes de que este pudiese activar su haki de armamento para mitigar el golpe.

"Te falta entrenamiento, lanzacañas..."

Sin duda el golpe fue duro y una sensación parecida a una corriente eléctrica le recorrió la espina dorsal, ante el brutal golpe de su contendiente. Fue empujado hacia atrás fuera incluso del vestíbulo, saliendo por la puerta que había echado abajo su compañero, quedando fuera del castillo a tres metros de esta. Había conseguido frenar su desplazamiento involuntario con sus katanas, pero había perdido la concentración hasta tal punto que había perdido momentáneamente el control de su haki y de su habilidad de akuma no mi. Resopló y agitó la cabeza tratando de hacer remitir aquella sensación de agarrotamiento que sentía en el cuerpo, pero no era capaz. Casi podía oir la voz de Onikiba desde su mano izquierda riéndose de él.

"Qué lamentable espectáculo... ¿y así pretendes cambiar el mundo?"

Kisuke chasqueó la lengua y se irguió entrando de nuevo por la puerta con paso firme aunque sentía que las rodillas le flojeaban aún por estar bajo los efectos del golpe que se había llevado. Un hilo de sangre le brotaba sobre la ceja izquierda donde el impactó había conseguido abrir un corte en la tensa piel del revolucionario. No era nada grave, ni mucho menos, pero dejaba en claro que aquel tipo era mucho más fuerte de lo que aparentaba. No podía despistarse ni lo más mínimo. El muy imbécil seguía tratando de insultarle y provocarle, pero a ese juego sabía jugar también Kisuke. Se detuvo a 10 metros de él e hizo un molinete con ambas espadas, tratando de liberar tensiones y centrarse de nuevo en su objetivo, activando el kenbunshoku de nuevo a su mayor nivel con un radio que abarcaba la distancia que los separaba. Tras esta muestra de su habilidad cruzó ambos brazos, imbuidos con haki de armamento, al igual que las hojas de sus katanas, a la altura del pecho con Yamigiri y Onikiba alzadas orgullosas como si nada hubiese pasado.

-Me dice marica el que necesita de escudos para defenderse de mis ataques... en fin...

Pensó en Gregory, pensó en su hermana que yacía inconsciente en el suelo al fondo de la estancia, pensó en las chicas que había ido a rescatar Panda, incluso pensó en el hombre vela que había arruinado su incursión y el otro tipo que se suicido, pues todos eran víctimas de aquel maldito bastardo. La ira comenzó a fluir de nuevo y sujetó con fuerza la empuñadura de sus katanas, sin apartar la vista del mink león, sintiendo como todo el peso de la justicia social tenía que caer sobre aquella alimaña. El hollín empezó a surgir del suelo y empezó a tomar una forma de esfera envolviendo a Kisuke.

-Kakumei no bõei...

La esfera de hollín se iba compactando y cerrando en torno a Kisuke, pero pudo dedicarle unas palabras más al mink antes de que la técnica estuviese completa.

-Te equivocas, gatito... Voy a vencerte y justamente por preocuparme por esa muchacha, por todas las demás... La Armada Revolucionaria no lucha para ellos mismos, lucha por los indefensos y los que son abusados... Así que venga, ven a demostrarme que me equivoco, maldito cabrón...

información
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 11790 - 3999 = 7791
Energia: 6366 - 431 = 5935
Espiritu: 2864 - 270 = 2594


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RE: T8-P.A. ¿Adónde van los desaparecidos? - por Kisuke Kageyama - 20-08-2026, 11:58 PM

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