[Entrenamiento, P.Relativo] Casi cuatro metros
#1
[Reino de Briss,
South Blue,
2 de verano, año 18]

Era un día soleado. Las calles de Briss estaban tan concurridas como de costumbre. Como también era costumbre, Magnus estaba más aburrido que una ostra. Se encontraba sentado sobre una roca en el puerto contemplando el amanecer. 
Aunque fuera así de temprano, llevaba horas despierto. A veces le costaba dormir debido al picor de la cicatriz que tenía en el pecho. Se la rascaba compulsivamente, a pesar de que sabía que eso solo lo empeoraba.
«Pues toca fumarse un cigarrito. Me lo he ganado», se consolaba. Tenía la creencia de que el picor de la cicatriz estaba relacionado con el mono del tabaco. Sacó su encendedor del bolsillo derecho de su abrigo y se encendió el enésimo cigarro del día. Le dio unas caladas mientras miraba al cielo, en plena calma. 
«Joder, qué aburrimiento». No podía más. Llevaba días y días deambulando por Briss sin nada mejor que hacer que patearle el pecho a un esclavista. 
«Tal vez estaría bien entrenar». No es que tuviese mucho interés, ni tampoco costumbre. Pero sabía que si perfeccionaba su técnica podría dar patadas de mejor calidad en el pecho del cabronazo que se pusiera en su camino.
Se dio una vuelta por la ciudad, buscando un rincón donde practicar sin que nadie le tocase las narices. Tras vagando sin rumbo, encontró un jardín bastante amplio, perteneciente a una casa que parecía abandonada desde hacía ya años.
«Pues aquí mismo», asintió Magnus para sí mismo.
Se puso en el centro e hizo unos estiramientos. Se ve que se pasó estirando, porque le dio un tirón en el isquio. Se sintió ridículo, pero continuó con la pantomima sin darle mucha importancia. Estaba haciendo lo que él creía que era el ritual habitual de alguien que tiene la costumbre de entrenar. Encontró un tronco pequeño y se tumbó encima, rodándoselo por la espalda. Le crujía cada vértebra, pero le daba cierto gusto. Estuvo media hora retozando sobre aquel tronco.
«Joder, que me desvío». Se puso en pie, colgó el tronco de la rama de un árbol que parecía estable con una cuerda que había encontrado por ahí tirada y empezó a golpearlo.
«Puñetazo. Puñetazo. Patada. Patada. Patada. Puñetazo.», pensaba Magnus mientras realizaba estas acciones. Claramente no era algo natural para él. "Entrenar es de capullos", solía pensar. Un tipo que mide más de cinco metros no había sentido nunca esta necesidad.
Tras aproximadamente treinta segundos de golpeo con una técnica lamentable, sintió que era suficiente. Descolgó el tronco, se sentó en él y se encendió un cigarro.
«Qué bien sienta el cigarro después de haber cumplido una dura jornada de entrenamiento»

Off
[Imagen: qWhXPFX.png]
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[Entrenamiento, P.Relativo] Casi cuatro metros - por Magnus Brand - 21-08-2026, 12:21 PM

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