[personajeinvalido=530]
Interesante.
Parece que nuestro anfitrión tenía algo más que modales y una apariencia pedante: una oferta rentable. Tras volver a mofarse de manera muy sutil de Joe, Blackmore se dirigió a su escritorio y sacó algo de un cajón. Un cofre de manera con adornos metálicos y una bolsa de cuero que puso delante de Joe. Afirmó que era un donativo, que en jerga mafiosa es el eufemismo de soborno, y se lo colocó sobre el pecho. Tras esto, volvió hacia la mesa y se dirigió por primera vez de manera directa y extensa hacia mí. De repente, el altivo caballero quería negociar conmigo, cuando pensaba que querría con Joe.
Expuso que se trataba de un hombre de negocios y que tendría que viajar. Tal parecía ser su importancia y el peligro de sus compañías que requería de un guardaespaldas. Yo escuchaba todo esto con atenta mirada comprensiva y con cierta sonrisa de complicidad, hasta que mencionó que su antiguo guardaespaldas falleció y suspiró. Suspiro que acompañé con un gesto de mi mano derecha sobre mi pecho, como dando el pésame por alguien que, a todas luces, le importaba una puta mierda, como a mí. Finalmente, me ofrecía un trato la mar de sabroso y lucrativo a partes iguales: una akuma no mi que descubrió destapando el cofre y un millón de Berries por cada viaje con él, todo esto, por la simple directa de que matara a Joe.
— Y se jodió. — pensé. Estaba dispuesto a hacer lo que fuera por esa fruta, pero matar... bueno, supongo que un santo no soy y que desde que nos vimos envueltos en todo este asunto, no quedaba otra. Eso sí, sería a mi manera. Apenas reaccioné, simplemente me moví despacio mirando a Blackmore mientras me acercaba al cofre por la zurda de Joe. — El cofre ahora y los berries por adelantado. — dije sonriendo al anfitrión mientras cogía el cofre con mi mano izquierda y justo una fracción de segundo antes de llevar mi diestra hacia Shimei Kaeru y desenvainarla súbitamente girando hacia Joe, propinando un corte diagonal de cadera a clavícula. Aprovechando el gesto, pivoté y me ubiqué tras Joe dando varios pasos hacia atrás, acercándome de nuevo hacia la entrada de la enorme sala. Mi idea era simple: Joe es rápido y fuerte, mucho más que yo. Si le permito pelear en terreno abierto, ni lo veré venir. El pasillo por el que vinimos podría ser un terreno ideal. — ¡Eh, Blackmore! — grité al hombre en el escritorio — ¿Te gusta la piel de serpiente? Te puedo hacer una cartera con él. — cuestioné con sorna, mientras jugueteaba con mis pies dando saltitos y me colocaba en posición de espera con la espada por delante de mí en vertical.
Interesante.
Parece que nuestro anfitrión tenía algo más que modales y una apariencia pedante: una oferta rentable. Tras volver a mofarse de manera muy sutil de Joe, Blackmore se dirigió a su escritorio y sacó algo de un cajón. Un cofre de manera con adornos metálicos y una bolsa de cuero que puso delante de Joe. Afirmó que era un donativo, que en jerga mafiosa es el eufemismo de soborno, y se lo colocó sobre el pecho. Tras esto, volvió hacia la mesa y se dirigió por primera vez de manera directa y extensa hacia mí. De repente, el altivo caballero quería negociar conmigo, cuando pensaba que querría con Joe.
Expuso que se trataba de un hombre de negocios y que tendría que viajar. Tal parecía ser su importancia y el peligro de sus compañías que requería de un guardaespaldas. Yo escuchaba todo esto con atenta mirada comprensiva y con cierta sonrisa de complicidad, hasta que mencionó que su antiguo guardaespaldas falleció y suspiró. Suspiro que acompañé con un gesto de mi mano derecha sobre mi pecho, como dando el pésame por alguien que, a todas luces, le importaba una puta mierda, como a mí. Finalmente, me ofrecía un trato la mar de sabroso y lucrativo a partes iguales: una akuma no mi que descubrió destapando el cofre y un millón de Berries por cada viaje con él, todo esto, por la simple directa de que matara a Joe.
— Y se jodió. — pensé. Estaba dispuesto a hacer lo que fuera por esa fruta, pero matar... bueno, supongo que un santo no soy y que desde que nos vimos envueltos en todo este asunto, no quedaba otra. Eso sí, sería a mi manera. Apenas reaccioné, simplemente me moví despacio mirando a Blackmore mientras me acercaba al cofre por la zurda de Joe. — El cofre ahora y los berries por adelantado. — dije sonriendo al anfitrión mientras cogía el cofre con mi mano izquierda y justo una fracción de segundo antes de llevar mi diestra hacia Shimei Kaeru y desenvainarla súbitamente girando hacia Joe, propinando un corte diagonal de cadera a clavícula. Aprovechando el gesto, pivoté y me ubiqué tras Joe dando varios pasos hacia atrás, acercándome de nuevo hacia la entrada de la enorme sala. Mi idea era simple: Joe es rápido y fuerte, mucho más que yo. Si le permito pelear en terreno abierto, ni lo veré venir. El pasillo por el que vinimos podría ser un terreno ideal. — ¡Eh, Blackmore! — grité al hombre en el escritorio — ¿Te gusta la piel de serpiente? Te puedo hacer una cartera con él. — cuestioné con sorna, mientras jugueteaba con mis pies dando saltitos y me colocaba en posición de espera con la espada por delante de mí en vertical.
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