T8-P.A. ¿Adónde van los desaparecidos?
#42
Las últimas palabras de su contrincante no le causaron el menor pudor a la hora de buscar rematarlo en el suelo como la alimaña que era. Aun así demostró cierta resiliencia, porque a pesar de la incesante andanada de puñetazos que Bambú le propinó, sin contención alguna hay que añadir, Wiplash seguía aferrándose a la vida como un insecto desesperado por salir de un charco de agua. No dudó ni un instante en extinguir su vida por completo con un rápido zarpazo en su cuello que terminaría por desangrar al pobre desgraciado en la oscuridad de aquel sótano en el que tanto disfrutó haciendo el mal. Púdrete en el infierno, Wiplash, así no descanses jamás.

Pudo sentir a través de su versión menos avanzada del haki cómo las muchachas experimentaban toda una gama de emociones diferentes, desde nervios hasta quizás alegría por la muerte de aquel degenerado que tanto las torturaba. Una de ellas, que conservaba la calma a pesar de los traumas que había vivido, se aproximó a los barrotes y le indicó a Bambú la localización de las llaves en el cuerpo de aquel hombre látigo. —Lo que me faltaba... —Se dijo a sí mismo con exasperación por lo que tenía que hacer. Sin miramientos desgarró los pantalones y la ropa interior de Wiplash, desvelando el látigo oculto que guardaba entre sus piernas, y extrajo sin cuidado la llave que reposaba a un lado de su flácida herramienta. Bambú tendría que lavarse las manos cien veces después de aquello, y aun así quizás no volviera a sentirse limpio en su vida. Se levantó con la llave entre los índice y pulgar de su mano izquierda, porque incluso las tareas más desagradables han de hacerse con esa mano si se busca hacerlas bien. Se desplazó de un salto a toda velocidad hacia la celda de las muchachas y empezó a trastear con la llave y la cerradura algo encorvado sobre la puerta de la celda. En un abrir y cerrar de ojos la puerta estaba abierta y las muchachas estaban más cerca de la libertad que nunca. —No tenemos mucho tiempo. —Las alertó Bambú. A través de su haki de observación básico podía sentir a Kisuke cerca de la puerta y al Conde Adam desbordando con intenciones hostiles hacia él. No dudaba de la capacidad de su comandante, pero no quería dejarle solo. —He venido en un túnel. Lo que vamos a hacer es lo siguiente. Vais a venir conmigo y voy a extender el túnel hasta el exterior. Una vez fuera, vais a alejaros del castillo todo lo que podáis y yo voy a asistir al Comandante de los Ejércitos del Oeste en la cruenta batalla que está teniendo con el conde de este castillo. —Dicho aquello Bambú se irguió cuan alto era y se dirigió hacia el túnel por el que había llegado. Tenía más o menos claro a partir de qué punto y en qué dirección debía excavar si quería que las muchachas apareciesen sanas y salvas en el exterior del castillo, a unos diez metros por delante del castillo como mínimo. Sin perder el tiempo, pero tampoco a las muchachas de vista con su haki de observación, Bambú empezó a cavar en dirección a la libertad. —Ya casi está, comandante, aguante un poco más... —Le susurró al ratoncillo de hollín en su hombro.

Datos
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 10976 + 0 = 10976
Energia: 7257 + 55 = 7312
Espiritu: 2557 - 135 = 2422


Mensajes en este tema
RE: T8-P.A. ¿Adónde van los desaparecidos? - por Max D. Bambú - 27-08-2026, 08:53 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)