29-08-2026, 06:35 AM
Fingir preocupación se le daba de maravilla, más aún cuando se trataba de personas que recién conocía… ¿Habría aceptado atender a un completo extraño en circunstancias normales? No, pero considerando que fue el cocinero aliado quien le pidió el favor, uno que vino acompañado de un buen desayuno, después del caos que él mismo hizo, no pudo negarse, pues una regla importante en el océano, al menos para él, era saber crear alianzas, por más frágiles que estas fueran, a fin de cuentas, nunca sabría cuando podía estar en peligro.
Por eso se encargó de hacer las preguntas correctas, por eso su rostro casi angelical y de mirada distraída mostraban un dejo de preocupación que era imposible de ignorar aun cuando se había separado de la camilla para recostarse a un lado de la mesa en la que reposaba el desayuno que se supone estaba destinado al desconocido que ahora estaba había despertado.
—Eros…claro, eso dije —. Sonrío de medio lado, nervioso, bien sabía que había vuelto a errar en otro nombre, nada raro en alguien con una mente tan distraída. —Pues es un gusto conocerte y más aún que estes bien, pero… ¿En verdad se formó una pelea tan grande por este perrito? —Ahora sí que había logrado captar su atención, algo en la historia le faltaba, porque él, simplemente, no podía entender como es que dos personas eran capaces de arriesgar, sin ninguna recompensa de por medio, sus vidas por alguien más, mucho menos por un animal. Alzó una ceja, se cruzó de brazos, incrédulo, aunque curioso por saber que tipo de persona valoraba tan poco su bienestar para hacer algo como eso. Luego miró al perro, se veía tan tranquilo a pesar de los golpes que cualquiera que lo viera creería que lo vivido se dio días antes y no esa misma mañana. —Tú si que eres un buscapleitos, perrito…mira nada más lo que provocaste.
Soltó una risa, estaba más relajado que antes, aunque aun no podía procesar lo que el chico, Eros, le estaba contando, una historia que se le hizo más mágica cuando la mención de una de esas frutas de las que tanto había oído hablar salió a colación.
—¿Ah sí? Entonces puedes estar tranquilo, pude revisarte y no tienes fracturas ni ninguna herida grave, aunque no entiendo como es eso posible luego de haberse enfrentado a 100 personas… ¿Fue gracias a la fruta? He visto a algunas personas usarlas, pero nunca he entendido su funcionamiento real, tal vez debería dedicarme a estudiarlas por un tiempo para comprender mejor…parecen más comunes de lo que uno podría pensar —. Habló al mismo tiempo que decidió agarrar nuevamente la bandeja, con sus manos enguantadas, para poder acercarla al hombre en la camilla, la dejó a un lado, en una mesita metálica con ruedas que luego colocó justo frente al hombre. —Por cierto, puedes sentarte si estas en la capacidad de hacerlo, no pienses en comer acostado…No es lo mejor para el cuerpo.
No se había dado cuenta que el perro lo había seguido y ahora se levantaba en dos patas para intentar alcanzar a aquel hombre que lo había ayudado… ¿Debía detenerlo? En teoría sí…si de verdad le interesara, pero ya había curado las heridas que los tipos le generaron al animal y si este volvía a causarse otra, ya no sería su problema, aunque…mientras estuviera ahí…Chasqueó la lengua…No podía permitir que el perro manchara con más sangre el piso de un barco que ni siquiera era de él.
Suspiró y se acercó al perro para cargarlo en sus brazos y luego sentarlo sobre su regazo para que no incomodara a su paciente, quien parecía ahora ser también aliado del cocinero, por ende…sería mejor llevarse bien con él.
—Come cuanto quieras…El desayuno quedó bien, lo hizo el cocinero del mechón blanco y puedo asegurar que su comida siempre es genial, viajé un tiempo con él después de todo y…también relájate, te saldrán arrugas si te preocupas tanto de dónde estás…No te pasará nada, si quisiera lastimarte podría haberlo hecho antes, si eso es lo que te preocupa —. Acarició el pelaje suave del perrito quien ahora parecía más relajado sobre su regazo, tal vez el can necesitaba descansar. —De todos modos, te responderé, solo…déjame ordenar mis ideas, son muchas preguntas a la vez y ni siquiera puedo recordar el nombre exacto de esta isla —. No mentía, su memoria era pésima para los nombres y eso incluía los nombres de los lugares.
—A ver… ¿Por dónde empiezo? Facción, es lo más sencillo…soy pirata o algo así, aunque la verdad me considero un simple médico, bueno, no tan simple, soy el mejor cirujano que podrías encontrar, así que si en algún momento esa regeneración tuya falla, podrías llamarme si necesitas que acomode tus huesos o si requieres un trasplante —. No le diría que él mismo podría conseguir el órgano que deseara. —Aun así, me catalogan como pirata…maldito gobierno —. Mordió su labio inferior antes de seguir hablando, no exactamente por la frustración de ser catalogado como un criminal, que bueno…si lo era, pero estaba cómodo fingiendo que no, si no porque de esa manera podía concentrarse y responder a las preguntas que el chico de cabellos azules le había hecho.
—Y con respecto a la tripulación…Jmmm…la verdad preferiría que fuera otro que te respondiera, suelo olvidar el nombre…Dead…eh… ¿Mano Muerta? ¡Ah! Eso… ¡La mano del hombre muerto! —Sus ojos se iluminaron al recordar el nombre, aunque fuera en otro idioma, del grupo al que pertenecía, uno que terminaría disolviéndose más adelante, aunque el médico aun no tuviera conocimiento sobre eso. —Y este barco no tiene nombre, no es nuestro…debemos conseguir uno nuevo, tsk…debo hablar con la sirena y el gigante sobre eso —. Divagó por un momento sin importarle si el herido podía o no entender de lo que hablaba.
—También querías saber el nombre de la isla ¿no? —. Ladeó su cabeza, esperando haber acertado en su suposición, pues por más que las preguntas hayan sido recientes, entre tantas palabras dichas por él mismo terminaba perdiéndose en sus pensamientos. —Pues no lo sé, Tequila Shot o algo así, pero te puedo describir el exterior, el ambiente es algo desértico y hay montañas de cactus gigantes, además de muchas tabernas y hostales…se nota que es la primera isla del Gran Line —. Sonrío al decir eso último, al menos si que recordaba el nombre del mar por el que viajaban y ¿Cómo no? Si era el famoso cementerio de piratas.
—¿Eso te deja más tranquilo? Espero que si, porque no quisiera que el cocinero entrara aquí y te encontrara con un ataque de ansiedad o algo por el estilo, aunque… ¿De verdad estas bien? No eres el más expresivo… ¿Debería preocuparme o es solo tu manera de ser? No quiero creer que estas ocultando algún tipo de dolor —. Lo cierto es que dudaba de eso último, el hombre se veía como alguien sano, alguien que podría ser un perfecto donador, a menos que tuviera algún tipo de vicio que provocara que sus órganos se fueran deteriorando lentamente, pero…El médico parpadeó luego de pensar en aquello, luego movió su cabeza de lado a lado, quitándose el pensamiento de la cabeza… ¿Qué le pasaba? No podía tratar a un posible aliado como mercancía, por más que supiera que todos podían llegar a tener un valor en berries si se sabía con quien negociar. Aclaró su garganta y volvió a mirar al chico, esta vez queriendo expresar algo más de preocupación en su mirada.
—Ah, por cierto… ¿Puedes dejar de hablarme de forma tan…formal? Me hace pensar que estoy en un trabajo de oficina o con la mafia, es incómodo y ¡Lo olvidaba! Mi nombre…Soy Hyákinthos…Aunque puedes llamarme Hyak o Cherry, por el color de mi cabello ¿Sabes? Alguien dijo alguna vez que eran como las flores de cerezo —. Jugueteó con un mechón de su cabello antes de continuar hablando. —Y con respecto al dinero…Jmmm…La verdad es que…
Meditó por un momento la oferta, podría cobrarle, claro que sí, para empezar porque no era veterinario y había tenido que gastar insumos en un perro, pero, tampoco sabía cuanto cargaba el hombre encima y tampoco si podía obtener algo más interesante que los berries.
—…Déjame pensarlo. No sé mucho de ti, nada más que eres conocido del cocinero y que serías capaz de arriesgar tu vida por un perrito, entonces…Cuéntame más… ¿A qué te dedicas? ¿También eres pirata? Asumiría que si solo por tus amistades —. Y con ello se refería solo a Uker. —Pero prefiero evitar las suposiciones, entonces…dime, si hubiera algún otro pago que pudieras hacer que no fuera con berries ¿Con qué podría ser? Es que… ¿Sabes? Tengo mis maneras de siempre conseguir dinero, pero conexiones…eso es más difícil, así que, hablemos y antes de irte de mí “consultorio” veamos si decido cobrarte en berries o en favores —. A pesar de sus palabras, el tono de su voz era suave, tranquilo, incluso algo aburrido, como si estuviera hablando del clima y no de un posible trato con alguien que, a su manera de ver, tal vez también era un pirata.
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