T8-P.A. ¿Adónde van los desaparecidos?
#45
En un principio, cuando abrió la puerta, las chicas se mostraron recelosas. Evidentemente habían sufrido tanto a lo largo de los últimos meses —¡o incluso años!— y las habrían torturado de tan diversas formas que eran completamente incapaces de depositar su confianza en un desconocido. ¿A qué clase de juegos perversos habrían jugado con ellas? ¿Les habrían ofrecido la libertad alguna vez para luego castigarlas severamente? Sin duda, los juegos a los que jugaban los canallas que habitaban aquel castillo eran de lo más vil y abyecto. A pesar de todo, una de ellas decidió confiar en el panda. Animó a las chicas a seguirle, a aceptar su sincera bondad y a buscar la libertad una vez más. Bambú dirigió la marcha por el túnel que, a pesar de estar oscuro, al ser prácticamente unidireccional no debía suponer el menor de los problemas para las muchachas. La muchacha que tomó la iniciativa se llamaba Slavianka y al parecer llevaba ya un tiempo allí atrapada. Podía sentir todo un repertorio de emociones poderosas pugnando en su interior. Por un lado había una gran cantidad de odio y rencor, sin duda dirigidos hacia el conde Adam. Por otro lado, agradecimiento y esperanza renovada propiciadas por el mariscal revolucionario. —No penséis más en él, porque hoy habrá sido el último día que os haya hecho daño nadie de este castillo. —Prometió Bambú. Mientras el camino del túnel se acercaba a su final, empezó a darles instrucciones a las muchachas que iban con él. —Corred en línea recta y no miréis atrás. Salid de este lugar y seguid el camino que os aleja de las montañas. Tras media hora caminando llegaréis a una casa muy limpia. Ahí vive el camarada Gregory, que os acogerá con los brazos abiertos si le indicáis quiénes sois y de dónde venís. Decidle que nosotros llegaremos pronto. —¿Estaba su hermana entre las chicas que acababa de rescatar o sería la pálida presencia que se encontraba en el vestíbulo cerca de Kisuke y del conde Adam? No podía estar seguro. —Si alguna de vosotras es su hermana Charllote se alegrará de verlas. Si no, la traeremos nosotros. —Concluyó mientras empujaba los últimos metros de tierra hacia delante con los poderes de su fruta.

Finalmente la luz se hizo al otro lado del túnel. Si sus instintos no le habían engañado, y ciertamente no lo hicieron, acababan de aparecer en la entrada misma del castillo. Bambú expandió la boca del túnel hasta los cuatro metros de ancho empleando el largo de sus dos brazos completamente extendidos y salió de la boca de tierra sintiendo cómo la electricidad empezaba a surcar ferozmente su cuerpo. Mientras el chisporroteo de su pelaje se hacía cada vez más visible, el panda se giró brevemente para mirar a las muchachas a la cara. Sus magulladuras, la suciedad de sus ropajes y su mal estado... Era el momento de cobrárselas a alguien. Bambú les sonrió con amabilidad, aunque su puño derecho se encontraba extremadamente tenso. No les dijo nada, porque ya no había nada que decir. En su lugar, se giró hacia la puerta y entró en el vestíbulo, colocándose a un lado de Kisuke mientras el conde Adam se reía y animaba a Kisuke a seguir con el combate. —Aquí estoy, comandante. —Anunció bien alto.

Identificó a simple vista lo que más le llamaba la atención: aquel mink tenía activo su electro, por lo que debía de estar en un estado que le permitía moverse a mayor velocidad igual que Bambú en aquellos momentos. ¿Cómo de rápido podría moverse? Eso era algo que pensaba averiguar muy pronto. Sabía que Kisuke no era tan rápido desplazándose como un mink, pero una vez en rango de ataque era endiabladamente imparable. Sin perder ni un momento de su tiempo, Bambú arrancó a correr en línea recta seis metros de distancia hacia el conde Adam. Mientras realizaba esta carrera, su mano izquierda se tiñó del color negro brillante propio del haki de armadura medio. Una vez a cuatro metros de él, flexionó sus piernas e imprimió en ellas una parte de su fuerza para saltar diez metros de altura y avanzar otros seis metros para aterrizar en las escaleras detrás de él. Su puño izquierdo se iluminó como una bombilla con toda la carga eléctrica que acababa de acumular en él y girándose 180 grados desde su aterrizaje, propinó un potentísimo puñetazo en la cabeza del león al mismo tiempo que liberaba una explosión de haoshoku en un radio de tres metros, buscando empujarle con el impacto hacia el cuerpo a cuerpo de Kisuke para que éste lo deshiciera en pedacitos y quebrar por completo su voluntad leonina.

La postura de Bambú se mantendría estática tras el impacto, con el puño izquierdo extendido a la altura del rostro del león y el derecho tenso con el codo apoyado en su propia cadera, expectante ante la respuesta del conde.

Datos
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 10976 + 0 = 10976
Energia: 7312 - 1788 = 5524
Espiritu: 2422 - 382 = 2040


Mensajes en este tema
RE: T8-P.A. ¿Adónde van los desaparecidos? - por Max D. Bambú - 01-09-2026, 10:58 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 2 invitado(s)