16-12-2023, 02:34 AM
Gideon comenzó a relatar cuál fue su motivación para hacerse cazarrecompensas y, como no podía ser de otra forma, Kevin permaneció en silencio y atento a lo que le tenía que contar su jefa. Sin embargo, sus motivos para cazar piratas, no se trataban de ninguna historia de honor, epicidad, ni voluntad heredada. Era una historia terriblemente triste y amarga. Kevin podía sentir perfectamente el pesar de Gideon y el por qué odiaba a los piratas. Al final, es duro cuando alguien, solo por tener más poder o más fuerza, siente que tiene todo el derecho para hacer lo que le da la gana, lastimando a personas más débiles. Era frustrante.
Kevin no podía hacer otra cosa que apretar fuertemente sus labios, ciertamente no sabía que decir.- Y-yo, esto... Lo siento mucho... - Miró fijamente hacia el suelo.- Tu-tuvo que ser horrible tener que presenciar aquello...- No pudo evitar en su conejo blanco, su pequeño amiguito, ya fallecido, Mr. Whiskers, si a él le hubiera pasado algo tan trágico como eso, Kevin no lo podría haber soportado.- N-no sé si ayudará en algo... - Dirigió su mirada hacia la chica de cabello morado.- Pero yo tenía un amiguito... Esto... Era un conejo blanco, se llamaba Mr. Whiskers... - Alzó su cabeza hacia el cielo, con una expresión completamente melancólica.- Fa-falleció por causas naturales hace ya muchos años... M-me gusta imaginarme que ahora está en un lugar mejor, feliz y observándome.- Volvió a mirar a Gideon, con una tímida sonrisa.- Se-seguro que tus amigos del refugio ahora están descansando y agradeciéndote por todo.- Kevin se separó de la pared y se puso frente a Gideon, se colocó la corbata, y le tendió la mano derecha.- De-después de saber el peso con el que cargas... ¡Te prometo que te seré de utilidad, jefa! - El hombrecillo trajeado siempre se entregaba en cuerpo y alma a cualquier empleo al que aplicaba, más por inercia que por otra cosa. Pero esta vez era distinto. Quizás ser cazarrecompensas no era, ni mucho menos, su trabajo soñado, ni de lejos. Pero en Gideon, encontró un motivo tan puro para cazar piratas, que era que nadie más tuviera que pasar por el infierno que tuvo que pasar ella.
Kevin no podía hacer otra cosa que apretar fuertemente sus labios, ciertamente no sabía que decir.- Y-yo, esto... Lo siento mucho... - Miró fijamente hacia el suelo.- Tu-tuvo que ser horrible tener que presenciar aquello...- No pudo evitar en su conejo blanco, su pequeño amiguito, ya fallecido, Mr. Whiskers, si a él le hubiera pasado algo tan trágico como eso, Kevin no lo podría haber soportado.- N-no sé si ayudará en algo... - Dirigió su mirada hacia la chica de cabello morado.- Pero yo tenía un amiguito... Esto... Era un conejo blanco, se llamaba Mr. Whiskers... - Alzó su cabeza hacia el cielo, con una expresión completamente melancólica.- Fa-falleció por causas naturales hace ya muchos años... M-me gusta imaginarme que ahora está en un lugar mejor, feliz y observándome.- Volvió a mirar a Gideon, con una tímida sonrisa.- Se-seguro que tus amigos del refugio ahora están descansando y agradeciéndote por todo.- Kevin se separó de la pared y se puso frente a Gideon, se colocó la corbata, y le tendió la mano derecha.- De-después de saber el peso con el que cargas... ¡Te prometo que te seré de utilidad, jefa! - El hombrecillo trajeado siempre se entregaba en cuerpo y alma a cualquier empleo al que aplicaba, más por inercia que por otra cosa. Pero esta vez era distinto. Quizás ser cazarrecompensas no era, ni mucho menos, su trabajo soñado, ni de lejos. Pero en Gideon, encontró un motivo tan puro para cazar piratas, que era que nadie más tuviera que pasar por el infierno que tuvo que pasar ella.
