16-12-2023, 05:56 PM
Estaba claro que ninguno de los dos sabía qué rayos pasaba ni por qué Triana y yo íbamos vestidas de aquella forma. Intentando que no cundiera el pánico, cerré los ojos y traté de pensar en lo que hice la noche anterior más allá de ir a ver a Triana, pero todos mis recuerdos se iban como tragados por una especie de agujeros negros. En mi cabeza me imaginaba a una rata con bigotes alargados hablándome, pero parecía que se trataba de un sueño más que de la realidad. Además, el mensaje en la cara de Triana era muy sospechoso, ¿qué es lo que no debíamos olvidar exactamente? Esperaba que no hubiéramos sido tan estúpidas de no apuntarlo.
A Yojimbo pareció gustarle el vestido que llevaba puesto. Cierto es que no era de mi estilo, pero los volantes tenían su gracia. - ¿Tú crees? – dije jugueteando con el vuelo de la tela. Como señaló Triana, no era de mi talla, pero si lo fuera incluso me plantearía dejármelo puesto toda la mañana. No acostumbraba a vestir así, pero de vez en cuando podría darle un uso. Las gafas serían la única excepción, tendría que pensar en algo de provecho. De repente, Triana me agarró del brazo. Era una sensación que recordaba de anoche. ¿Me habría llevado a algún lado? Aún estaba demasiado confundida, pero podía escuchar claramente la voz de alguien pidiendo ayuda. Tal vez Triana me arrastrara hasta alguien en problemas y termináramos metidas en algún lío.
No me había fijado antes, pero lo que señalaba mi compañera en mi brazo eran unos números escritos en él. -No tengo ni idea de qué es esto, ¿sería eso lo que no debíamos olvidar? Tenía la sensación de que era algo de vital importancia y la frustración no me dejaba pensar con claridad. Volví a cerrar los ojos para concentrarme y sentí el vago recuerdo de nosotras dos andando por el desierto en mitad de la noche. Me di la vuelta para volver sobre nuestros pasos y vi tirada al lado de la puerta por donde salimos una señal de madera que indicaba con una flecha “Pueblo Goruden”. De momento tenía una rata con bigotes, agujeros negros, una mujer pidiendo ayuda, unos números importantes y ahora una señal. – Yo no entiendo nada. Y eso sí que no ha podido estar ahí siempre – le dije a Yojimbo por si se le ocurría soltarlo como excusa.
