17-12-2023, 02:03 PM
Estaba siendo una noche de locos. Kevin le había respondido que estaba bien, pero acto seguido empezó el desenfreno. El artista había intentado ligar con Kevin, el cual no se enteraba de nada. Gideon se encontraba tensísimo y notaba que sus antenas vibraban un poco. No daba crédito a todo lo que estaba pasando. Pensó en llevarse de allí a su compañero, dar por finalizada la noche y que mañana fuese otro día. Sin embargo, Kevin decidió ir a por otra cerveza, que a saber quién había dejado en la otra punta del bar,
— ¡Kevin, espera!
El chico ignoró completamente su llamada y volvió con ella y empezó su espectáculo. Gideon se echó las manos a la cabeza… Y mira que Kevin parecía muy formalito… de eso nada.
Si no fuera poco, Erika estaba totalmente dispuesta a ponerse a pegar tiros con su rifle y Alzeid estaba buscando una presa a la que llevarse a la cama. Lo intentó con un chico, que por cómo le había hablado Erika supuso que sería su compañero, este se sentó con ellos y Gideon no pudo no percatarse de su aspecto. Tenía unas alas enormes y preciosas, eran una versión exagerada de las suyas, las cuales nunca mostraba por miedo a que las toquetearan o quisieran arrancárselas.
Pero es que la noche no se quedaba en estos dos, el artista había enviado a su séquito a por el grandullón y la pelirroja había perforado la cara de uno de los chavales con su tacón, mientras que el grandullón le propinaba un puñetazo a otro de los seguidores del cantante. Gideon llevaba en su cinturón, algo escondida por su abrigo largo a Blockbuster, cerró la mano en la empuñadura de su katana y se preparó para defender a Kevin a muerte si era necesario.
Su compañero tenía otros planes. Gideon no sabía si rebanar la cabeza de alguno de los asistentes o directamente la de su compañero, iba a causarle un infarto aquella noche. Kevin se había subido a una de las mesas del bar y se había colocado su corbata en la cabeza y giraba sin ton ni son sobre sí mismo. Él no pudo hacer otra cosa que acercarse a su compañero y colocar los brazos extendidos por si se caía de allí arriba. Sintió cómo Omi salía de su bolsillo y se colocaba en su cuello, haciendo pequeños ruidos como llamando a Kevin.
— Kevin por el amor de dios baja de ahí o te bajo de una patada —Gideon no sabía si bajarlo de allí o dejarlo a sus anchas y centrarse en defenderle de la que se iba a liar. Además, al rodear a su compañero, el que no dejaba de girar con la corbata al aire, podía sentir cómo su espíritu se preparaba aún más para una posible trifulca, tenía una motivación clara y palpitante en su pecho.
Estaba seguro de que el grandullón y la pelirroja no iban a quedarse en apalizar a esos dos. Se les veía en la cara la sed de sangre. ¿Eran piratas? Iban vestidos demasiado elegantes, pero eso no era identificativo de nada.
De repente entró un gyojin al bar y tras pedir algo en la barra se acercó a ellos, mirándolos a todos fijamente. ¿Podía dejar de entrar gente rara al bar? Gideon estaba hasta las narices, se colocó esta vez delante de Kevin y ordenó a Omi que se metiera en su bolsillo.
Esta se suponía que iba a ser una noche sin pena ni gloria, se suponía que se iba a ir a dormir tranquilamente y a seguir con su aburrida vida. Cómo envidiaba a su compañera Siri que estaba durmiendo plácidamente en su habitación.
Karmas
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