[Presente relativo] - Una calma extraña
#4
     Todavía con los ojos cerrados y oyendo las notas poco afortunadas que el grupo de marineros graznaba, noté cómo, de pronto, un aroma peculiar se colaba por mis fosas nasales. Ya me había acostumbrado al olor que tantas y tantas veces en mi vida había soportado: no podemos pretender que la fauna que visita este tipo de tugurios sea la más higiénica de los mares. Era algo soportable. Pero lo que ahora olía era... diferente. Olía como a... puerto... ¿A lonja, tal vez? No, era aún peor. Era un aroma a pescado más intenso, más... desagradable.
     Abrí los párpados y miré a la derecha, por encima de mi hombro, y simplemente no estaba preparada para lo que vi a continuación: dos grandes ojos redondos me miraban desde una cabeza gigante grisácea de lo que a todas luces parecía un pez. Para haber pasado más de diez años en el mar, nunca me había interesado por sus animales y criaturas, por lo que no supe identificar la forma de ese rostro. Aquellos ojos me miraban fijamente, sin disimulo alguno, como si las normas sociales fuesen un invento descabellado. Pensándolo bien, en realidad lo eran, sobre todo en el entorno en el que me movía. Con todo, me hizo sentir algo incómoda, aunque no tenía muy claro si era por su mirada, su olor corporal o por aquellos dientes afilados que parecían suponer un arma en sí mismos.
     Pero ¿cuánto medía aquel tipo?
     Bah, no es que ahora me fuese a escandalizar por alguien que tuviese aquel aspecto. Como si no hubiese visto criaturas peculiares a lo largo de toda mi travesía como pirata. Como si no hubiese crecido en un circo de "fenómenos". Como si no se me hubiese considerado uno. ¿Qué me importaba a mí que un gyojin enorme de aspecto amenazante y traje sucio estuviese tan cerca de mí que podía oler hasta su alma?
     Lo que sí me extrañaba era que hubiese pedido una consumición y parecía que no tenía ni la más mínima intención de tocarla. O eso, o se le había olvidado al estar mirándome casi sin pestañear.
     Señalé su jarra mientras dejaba la mía, por la mitad, sobre la barra pegajosa. A su lado, ambos recipientes parecían apenas dedales.
     —Esta no es la mejor cerveza de la ciudad, pero es preferible a no tener ninguna. ¿Te vas a beber eso? Con gusto me la quedo si tú no la quieres.
     Pero, antes de que me respondiese, desvié los ojos hacia la puerta de la cantina y una aparición llamó poderosamente mi atención. Se trataba de una chica que, sin duda, desentonaba con la gente que nos rodeaba. Puntualizo: era una chica muy grande con cuernos, un espectacular cabello rojo intenso y una piel muy clara que nada tenía que envidiar a la mía. Su rostro bello dibujaba una mueca de asco que se me antojó divertida.
     Me pregunté si era una oni, pero parecía demasiado "pequeña" para corresponderse con tal raza. En realidad, me era indiferente. La vi acercarse a la barra.
     Entre estos dos parezco una tontatta, pensé, y reí en silencio ante mi propia ocurrencia estúpida.
     "La cerveza es para los salvajes", la escuché decir entonces. No pude evitar contestar:
     —¡Qué suerte ser salvaje! La vida es muy aburrida cuando te domestican, ¿verdad?
     Desde la penumbra de mi capucha negra, le guiñé un ojo.

RESUMEN


KARMAS RELEVANTES
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RE: [Presente relativo] - Una calma extraña - por Maeve Knox - 17-12-2023, 08:17 PM

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