[Presente relativo] Resacón en Toko
#6
El vestido de aquella mujer era demasiado largo y tenía que andar sujetándome la falda para no tropezar. Triana también agarró la ropa de aquel hombre y así fue cómo nos las arreglamos para salir callejón siendo personas completamente distintas. La seguí todo el tiempo por los diferentes caminos mientras ella rastreaba como un sabueso en busca de una presa hasta que se quedó quieta de golpe. Estaba preocupada porque si nos adentrábamos en el páramo, cabía la posibilidad de que no supiéramos ubicarnos y quedáramos desamparadas en medio del desierto. Entonces, cortó de un tajo el letrero de “Pueblo Goruden” y se lo puso al hombro, por si nos perdíamos, al menos poder volver al pueblo.

-Hay que ver lo ingenua que eres. Si nos llevamos el cartel solo sabremos la dirección y eso no nos sirve de nada. Tenemos que saber también cuál es la distancia. – Revolví los bolsillos de mi ropa nueva y la de mi compañera buscando algo con lo que poder escribir, hasta que por suerte encontré lo que necesitaba. -Hay que contar el número de pasos que damos y así sabremos siempre el camino de vuelta, pero antes… Por si acaso se nos olvidaba este razonamiento, lo lógico sería escribirlo en un lugar que pudiera ver siempre. Así que lo apunté en la cara de Triana con un claro “Importante. No olvidar”. Esto era igual que con los agujeros negros que nos rodeaban; los números y la señal eran nuestro farolillo en medio de la oscuridad para volver a casa. En otras palabras, lo que nos haría volver a la vida.

Apenas empezamos a andar, nos encontramos de frente con un cactus. Para no perder los números de vista y mientras me sujetaba el vestido para no pisarlo, extendí mi brazo izquierdo para que Triana los anotara allí. -Veinticinco, apunta. Ese cactus serviría como punto de referencia para ir hacia la derecha, así que cambiamos de rumbo y nos pusimos a andar otra vez. ¿Habían sido setenta y ocho o sesenta y ocho pasos? No lo recordaba, pero eran medidas aproximadas, por lo que un desvío de unos diez pasos tampoco iba a cambiar mucho. -Hemos girado y hemos dado cincuenta y ocho pasos. Así que apunta, cuarenta y ocho.

Con cada paso que daba intentaba susurrar el número para no perder la cuenta, pero había algunos que se me escapaban pese al empeño que le ponía. Y, aunque Triana iba demasiado rápido como para poder contar al mismo tiempo, tampoco quería asustarla. Así que yo seguí con mi cantinela. – Setenta y tres, apunta.

Arrastraba los pies en el suelo, agotada de esta fuga sin fin. Con todos los giros que habíamos hecho, dudaba que nos encontraran a menos que tuvieran perros rastreadores o alguna habilidad especial. Lo bueno era que, aunque nos dieran caza, solo verían a una pareja dando un paseo a las afueras. Llegamos hasta una zona de tierras en la que había también algunas casas. Era un buen lugar para abastecernos antes de largarnos de la isla ya que ir al pueblo sería demasiado arriesgado, pero si armábamos lío, vendrían aquí a por nosotras. - ¿Qué hacemos? ¿Pasamos de largo?

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¿Yo escribo aquí y cualquiera puede leerlo? ¿Cómo es eso posible? ¿Y tengo que decir lo que yo quiera? En ese caso, juraría que una vez vi a la legendaria vaca marina. ¿Cuánto has dicho que me queda para poder expli

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RE: [Presente relativo] Resacón en Toko - por Jolyne Jones - 18-12-2023, 04:26 PM

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