19-12-2023, 02:39 PM
Kevin le había revelado cual era su sueño y, aunque no lo compartía, esperaba que algún día pudiese llegar a cumplirlo. Sabía que le iba a coger cariño a ese hombrecillo, Gideon asintió ante su explicación y se sorprendió ante la pregunta de si había matado a alguien. No iba a mentirle al chaval, se le daba de pena mentir y tampoco lo veía necesario. Antes o después le vería desenvainar su katana y, si fuese necesario, cortar a los malhechores.
— Verás, no es lo que más me gusta de mi trabajo, aunque tampoco voy a decir que esté en contra de cortar algunas cabezas de según qué piratas… —su odio por los piratas iba mucho más allá que la moral. Hervía su sangre y no había manera de pensar fríamente las decisiones que tomaba en combate—. De hecho, Siri me ha visto rebanar la cabeza a un tipo, a la pobre le salpicó en la cara.
Quizás se había pasado, Kevin probablemente estaría aterrorizado con la normalidad con la que Gideon se refería a acabar con la vida de una persona. No es que Gideon no viera el valor de una vida, por supuesto que era consciente de lo cruel que sonaba, pero es que los sucios piratas no merecían ni un poco de su misericordia. Gideon sacó otro de sus cigarrillos y empezó a fumar, mientras observaba el rostro perplejo de su compañero.
— Intento que sea en casos excepcionales, si tu vida estuviese en peligro… no me lo pensaría ni dos veces —intentó apaciguarle con su sinceridad.
