Kibai se recuperó poco a poco de aquel extraño estallido, mientras que a traves de sus oídos le llegaban, muy lejanas, casi como si proviniesen de un Den Den Mushi situado tras una pared, las burlas del capitán Enji. No sabía que demonios había sido aquell sensación, pero lo cierto es que ahora había desaparecido, o al menos eso sentía en aquel momento, como si el nudo de tensión que había liberado de golpe en su afán de retener el control sobre el campo de percepción que le permitía sentir al gyojin cangretuga sobre el que estaba sentado se hubiese desvanecido dentro de él. SIn duda, sería algo en lo que debería trabajar con el tiempo.
Por otro lado, el comandante parecía estar muy satisfecho con su entrenamiento hasta el momento. Al ver como volvía a sacar las extremidades fuera de su caparazón, Kibai se apoyó con una mano sobre él para saltar a un lado, cruzándose de brazos mientras miraba al marine peliblanco que los observaba aún desde su privilegiada posición sobre las ramas del árbol al que se había encaramado.
— Lo cierto es que si, Enji-sensei. Las personas parecen verse como luces de colores, pero no todas, otras parecen ser neutras o no tener ningún tipo de forma o color determinado. Me pregunto si es porque son totalmente insignificantes o porque sus espíritus no han terminado de forjarse del todo. Sea como sea, si he empezado a ver algo yo también.
Cuando Juan hizo referencia a su espíritu como rayos verdes, Kibai alzó una ceja, recordando que Enji había dicho algo parecido (aunque con la boca mucho más llena) cuando se habían encontrado fuera de la casa que le había sido asignada en la ciudad. El propio mink había podido sentir como debajo de sus pies emanaba una fuerte llama de color rojo intenso, bastante similar al cascarón del comandante en su forma estándar.
— También deberé practicar más con esto. Me pregunto si será posible ampliar el rango para detectar cualquier tipo de presencia, sería muy interesante a la hora de cazar... — pensó el mink para si mientras miraba al capitán Enji, curioso por saber cual sería el siguiente paso. — O más vital aún, me pregunto si hay algún modo de enmascarar mi presencia para que nadie pueda detectarme, sin duda eso será mucho más vital a partir de ahora, especialemente si los maestros de Skypiea están enseñando a todos por igual, sean malvados o no...
Por otro lado, el comandante parecía estar muy satisfecho con su entrenamiento hasta el momento. Al ver como volvía a sacar las extremidades fuera de su caparazón, Kibai se apoyó con una mano sobre él para saltar a un lado, cruzándose de brazos mientras miraba al marine peliblanco que los observaba aún desde su privilegiada posición sobre las ramas del árbol al que se había encaramado.
— Lo cierto es que si, Enji-sensei. Las personas parecen verse como luces de colores, pero no todas, otras parecen ser neutras o no tener ningún tipo de forma o color determinado. Me pregunto si es porque son totalmente insignificantes o porque sus espíritus no han terminado de forjarse del todo. Sea como sea, si he empezado a ver algo yo también.
Cuando Juan hizo referencia a su espíritu como rayos verdes, Kibai alzó una ceja, recordando que Enji había dicho algo parecido (aunque con la boca mucho más llena) cuando se habían encontrado fuera de la casa que le había sido asignada en la ciudad. El propio mink había podido sentir como debajo de sus pies emanaba una fuerte llama de color rojo intenso, bastante similar al cascarón del comandante en su forma estándar.
— También deberé practicar más con esto. Me pregunto si será posible ampliar el rango para detectar cualquier tipo de presencia, sería muy interesante a la hora de cazar... — pensó el mink para si mientras miraba al capitán Enji, curioso por saber cual sería el siguiente paso. — O más vital aún, me pregunto si hay algún modo de enmascarar mi presencia para que nadie pueda detectarme, sin duda eso será mucho más vital a partir de ahora, especialemente si los maestros de Skypiea están enseñando a todos por igual, sean malvados o no...
La Caja de Pandora
