20-12-2023, 01:47 AM
(Última modificación: 20-12-2023, 01:59 AM por Tobias Murray.)
Tanto Garnet como Ariel se lanzaron hacia abajo creando otro pequeño desprendimiento con su levantamiento de polvo pertinente. Sage lo hizo de una manera más discreta y adorable sin crear ninguna señal que apuntara que la mina estaba siendo invadida por intrusos.
Tras llegar todos abajo, dos acciones más bien previsibles y otras dos más sorpresivas, debido a las personalidades de cada uno. Las dos primeras ejecutadas por el músico y la médico. Garnet Se había lanzado a por el carromato que se acercaba hacia ellos (bueno al edificio, pero ellos estaban por allí), flanqueándolo para evitar ser visto por su conductor. La jugada le había salido bien pues debido a su agilidad y estrategia había logrado subirse al carro pillando por sorpresa al muchacho que lo conducía. Casi tiró del vehículo al joven con su acometida, haciendo que el asno que tiraban de éste hicieran un movimiento en zigzag que zarandeó la carga debido al tirón que recibió a través de las riendas. El chico no salió volando porque Garnet lo había cogido tapándole a su vez la boca para que no alertara a nadie y escuchara lo que le tenía que decir, que estaba de su lado y su intención era ayudar a los trabajadores.
- ¡Hmmhm mhmmh mmhm! - Al ver que el joven pretendía hablar, el músico le destapó la boca. - ¡Ah! ¡Que susto cabrón! ¡Casi me tiras del carro! ¡Joder! ¡Pero si eres un tigre! ¡Por favor, no me hagas daño! Si dejas que me vaya no le diré nada a Ben. ¡Te lo juro! - El joven muchacho tiritaba a causa del miedo.
Ariel se quedó al lado de Sasha y su acción fue acorde a su personalidad también, no hacer ningún movimiento que llamara la atención. Se quedó allí viendo la temeridad de Garnet, ella no era tan temeraria e inconsciente. Simplemente preguntó a su compañera que pretendía el músico.
Sasha demostró más madurez de la habitual (primera sorpresa de las dos) y se limitó a contestar tanto a Ariel como a Sage, antes de asomar su cabeza lo justo por la esquina suroeste del edificio, en dirección al norte, para ver la entrada al edificio grande. No la alcanzaba a ver en su plenitud, pero era una puerta de casi cuatro metros de alto, custodiada por nadie. El edificio grande medía casi ciento cincuenta metros de largo, unos cincuenta de ancho y su altura era de casi siete metros en lo que parecía una sola planta.
Y llegó la mayor sorpresa hasta el momento, el que parecía un ornitorrinco prudente, pasó por delante de aquella puerta en dirección al río. Iba como Pedro por su casa, sin asegurarse que hubiera nadie vigilando, de entrada tuvo suerte, pues no había nadie frente al portón. Al llegar a la orilla vio que el agua estaba más limpia allí, la contaminación llegaba a las aguas a su paso por las escombreras y las balsas de residuos. No se percató de un tercer edificio (por llamarlo de una manera) que estaba pegado al río. Era una choza de dos metros por uno y casi tres de alto. Ya volvía Sage de vuelta hacia donde estaban sus compañeros, cuando escuchó unas palabras que lo detuvieron en seco.
- Ni un paso más, patito, como te muevas te vuelo los sesos. ¿Quién eres y que haces en nuestra mina? -
Sage sintió que lo encañonaban con un arma a su cabeza desde atrás y no se alejaba de la realidad, cuando Sasha se asomó para mirar hacía el río, a través de la esquina del edificio mayor, no pudo ver nada pues la acción se estaba dando en la cara norte, justo en la cara opuesta donde estaba ella. Como mucho, pudo percibir que Sage estaba tardando en regresar.
Tras llegar todos abajo, dos acciones más bien previsibles y otras dos más sorpresivas, debido a las personalidades de cada uno. Las dos primeras ejecutadas por el músico y la médico. Garnet Se había lanzado a por el carromato que se acercaba hacia ellos (bueno al edificio, pero ellos estaban por allí), flanqueándolo para evitar ser visto por su conductor. La jugada le había salido bien pues debido a su agilidad y estrategia había logrado subirse al carro pillando por sorpresa al muchacho que lo conducía. Casi tiró del vehículo al joven con su acometida, haciendo que el asno que tiraban de éste hicieran un movimiento en zigzag que zarandeó la carga debido al tirón que recibió a través de las riendas. El chico no salió volando porque Garnet lo había cogido tapándole a su vez la boca para que no alertara a nadie y escuchara lo que le tenía que decir, que estaba de su lado y su intención era ayudar a los trabajadores.
- ¡Hmmhm mhmmh mmhm! - Al ver que el joven pretendía hablar, el músico le destapó la boca. - ¡Ah! ¡Que susto cabrón! ¡Casi me tiras del carro! ¡Joder! ¡Pero si eres un tigre! ¡Por favor, no me hagas daño! Si dejas que me vaya no le diré nada a Ben. ¡Te lo juro! - El joven muchacho tiritaba a causa del miedo.
Ariel se quedó al lado de Sasha y su acción fue acorde a su personalidad también, no hacer ningún movimiento que llamara la atención. Se quedó allí viendo la temeridad de Garnet, ella no era tan temeraria e inconsciente. Simplemente preguntó a su compañera que pretendía el músico.
Sasha demostró más madurez de la habitual (primera sorpresa de las dos) y se limitó a contestar tanto a Ariel como a Sage, antes de asomar su cabeza lo justo por la esquina suroeste del edificio, en dirección al norte, para ver la entrada al edificio grande. No la alcanzaba a ver en su plenitud, pero era una puerta de casi cuatro metros de alto, custodiada por nadie. El edificio grande medía casi ciento cincuenta metros de largo, unos cincuenta de ancho y su altura era de casi siete metros en lo que parecía una sola planta.
Y llegó la mayor sorpresa hasta el momento, el que parecía un ornitorrinco prudente, pasó por delante de aquella puerta en dirección al río. Iba como Pedro por su casa, sin asegurarse que hubiera nadie vigilando, de entrada tuvo suerte, pues no había nadie frente al portón. Al llegar a la orilla vio que el agua estaba más limpia allí, la contaminación llegaba a las aguas a su paso por las escombreras y las balsas de residuos. No se percató de un tercer edificio (por llamarlo de una manera) que estaba pegado al río. Era una choza de dos metros por uno y casi tres de alto. Ya volvía Sage de vuelta hacia donde estaban sus compañeros, cuando escuchó unas palabras que lo detuvieron en seco.
- Ni un paso más, patito, como te muevas te vuelo los sesos. ¿Quién eres y que haces en nuestra mina? -
Sage sintió que lo encañonaban con un arma a su cabeza desde atrás y no se alejaba de la realidad, cuando Sasha se asomó para mirar hacía el río, a través de la esquina del edificio mayor, no pudo ver nada pues la acción se estaba dando en la cara norte, justo en la cara opuesta donde estaba ella. Como mucho, pudo percibir que Sage estaba tardando en regresar.
resumen
Mapa de la zona
Aclaraciones
información
![[Imagen: l47Ucve.png]](https://imgur.com/l47Ucve.png)
