[Pasado] - La calma después de la Tempesta
#8
Ya era todo nuestro… Sandías, calabazas, tomates, patatas, castañas, higos, maíz, setas… Con las rodillas pagadas al pecho y echa un ovillo, me frotaba las manos solo de pensar en la variedad de frutos que se podrían plantar en el nuevo terreno. Si conseguíamos autoabastecernos no habría que tratar con timadores que intentaran convencernos de que su mísera caja de judías costaba lo mismo que una de melocotones. Negué con la cabeza. Con melocotones se podía hacer mermelada, y eso se podía intercambiar fácilmente por leche. ¿Y desde cuándo unas judías valían lo mismo que un queso? Era el mundo al revés.

—Veamos… ¿Debería fiarme de los animales que hay por aquí o no? Definitivamente no. Así que pensé que el siguiente paso sería convencer a Triana de trasladar en el barco un par de animales de cada especie, macho y hembra, para que pudieran reproducirse. Me quedé pensativa y comencé a contar con los dedos. —Dos vacas, dos gallinas (sin contar a Jimba, claro, porque ya tenía otras funciones aunque no las cumpliera con diligencia), dos cabras, dos ovejas, dos gorrinos, dos bueyes, dos patos, dos conejos, y por qué no, dos elefantes… Ya había perdido la cuenta, pero antes de que pudiera retomar mi lista, Garnet gritó como un loco. Me llevé una alegría al saber que por fin dejaría de haber tanto silencio y tranquilidad en el barco, y así podría campar a mis anchas por el camarote de Triana o de Tobías sin llamar tanto la atención.

Desde una pequeña grieta vi que el cocinero salió a la cubierta, y todos los demás se acercaron para recibirlo. Yo seguía agazapada dentro de un barril, todavía esperando para ser la ganadora de esta ronda de escondite. Tan solo quedaban unos minutos para terminar y sería mi vigésimo tercera victoria consecutiva. Como no podía hacer nada, escuché con atención mientras hablaban de lo que hicieron ayer cuando entramos en el edificio de Utakata. Garnet empezó contando que se peleó contra dos robots que se fusionaron en un gorila en celo, y Tobías que se enfrentó a otro robot más… ¡Y tiempo! A lo tonto, ya había batido mi récord personal de victorias. 

—Aficionados… — dije saliendo con cuidado del barril y acercándome al mástil. — Cuando os fuisteis, un robot descendió del techo y me señaló con la mano. Yo le dije que tendría que pasar por encima de mi frío cadáver si quería ir a por vosotros, y me lanzó una ráfaga de misiles que esquivé con fintas igual que haría una liebre. Después me transformé en un camaleón místico y de un solo disparo le partí por la mitad — dije sujetando un rifle invisible. —Pero no solo eso, porque luego me colé por los conductos de ventilación y con mi magnífica intuición llegué hasta la habitación donde estaba Triana, le disparé a unos sesos en conserva y el resto es lo que ellos ya saben — señalé a Triana y luego a Tobías, que llegó poco después. —Se apagaron todas las luces y las máquinas. Estábamos solos frente a otro robot todavía más peligroso. El muy asqueroso usó una de mis técnicas contra mí, pero yo pegué otro disparo y nuestras municiones chocaron en una explosión, luego Tobías le aplastó la cabeza con su gravedad y Triana le metió un par de tajos con sus katanas. Y eso es todo, creo. No sé lo que pasaría antes. — dije encogiéndome de hombros.

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¿Yo escribo aquí y cualquiera puede leerlo? ¿Cómo es eso posible? ¿Y tengo que decir lo que yo quiera? En ese caso, juraría que una vez vi a la legendaria vaca marina. ¿Cuánto has dicho que me queda para poder expli

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RE: [Pasado] - La calma después de la Tempesta - por Jolyne Jones - Hace 3 horas

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