07-10-2026, 10:56 PM
Año 18, Día 69 de Verano
El joven arquero de pelos rojizos está realmente hecho polvo, su cuerpo completamente agotad y apenas le quedan fuerzas para evitar caer inconsciente allí mismo, algo que seguramente hubiera ocurrido en poco tiempo de no ser por la aparición de Moja en el momento justo para tratar sus heridas a pesar de estar él mismo herido. El mink pantera había decidido salir por su cuenta, y tampoco avisó a ninguno de los dos compañeros de sus intenciones, por lo que ni Bertram ni Kibai sabían donde había ido ni si estaba bien, solo sabían que no estaba en el campamento que improvisaron. Una vez el arquero fue curado y tras agradecer el tratamiento, algo que nunca olvidaría hacer pues así fue criado por sus abuelos quienes indicaron que aquellos que dedican parte de su tiempo a curar a los demás merecen todo el respeto del mundo siempre que no hagan nada indebido. Sin embargo, que merezca respeto y agradecimiento como médico no le exime de responder por sus actos, y el marcharse por la isla en su estado, sin avisar y sin saber si había peligros cerca fue merecedor de una serie de preguntas por parte de su superior de división, que en este caso es Bertram. Kibai, quien estuvo entrenando y es responsable del estado del arquero, se mantiene en silencio, puede por respeto a la cadena de mano para no intervenir en la cadena de mando, o bien por algún otro motivo.
Moja escucha en silencio, la mirada fija en el arquero a quien cada palabra que articula le genera dolor, pues esa última patada en la mandíbula aún está presente y el dolor se vuelve pesado, pero igualmente el arquero tiene que tratar el tema inmediatamente, no puede permitir que las cosas se descontrolen. Si bien el contramaestre Moja tomó una mala decisión, por lo menos asume su responsabilidad y se disculpa por ello. El arquero ve con claridad que cuando el mink dice que no volverá a pasar lo dice en serio, pues a pesar de su aspecto distraído en ocasiones, el arquero tiene una percepción bastante aguda, por lo que es capaz de percibir los pequeños detalles que pueden indicar una mentira o que lo que se dice no es totalmente sincero.
Tras eso Moja toma asiento en el tronco en el que estaba antes, buscando una postura en la que se encuentre cómodo mientras el arquero se mueve despacio hacia uno de los laterales para sentarse con la espalda apoyada en una de las rocas, su cuerpo agotado y adolorido gritando internamente por descansar, y mientras se rasca tras la cabeza el joven observa como las flechas aún están funcionales por lo que mira a Moja y dice
-No digo que no puedas salir, entiendo que estar quieto sin hacer nada pueda ser exasperante, pero para la siguiente avísanos y si es necesario alguien te acompaña por precaución. Por cierto Kibai, hazme un favor y recoge todas las flechas que haya por aquí y tráemelas, quiero ver si aún se pueden usar o tengo que renunciar a ellas. Lo haría yo mismo, pero como puedes ver, mi cuerpo apenas y se mantiene en pie.-
Moja escucha en silencio, la mirada fija en el arquero a quien cada palabra que articula le genera dolor, pues esa última patada en la mandíbula aún está presente y el dolor se vuelve pesado, pero igualmente el arquero tiene que tratar el tema inmediatamente, no puede permitir que las cosas se descontrolen. Si bien el contramaestre Moja tomó una mala decisión, por lo menos asume su responsabilidad y se disculpa por ello. El arquero ve con claridad que cuando el mink dice que no volverá a pasar lo dice en serio, pues a pesar de su aspecto distraído en ocasiones, el arquero tiene una percepción bastante aguda, por lo que es capaz de percibir los pequeños detalles que pueden indicar una mentira o que lo que se dice no es totalmente sincero.
Tras eso Moja toma asiento en el tronco en el que estaba antes, buscando una postura en la que se encuentre cómodo mientras el arquero se mueve despacio hacia uno de los laterales para sentarse con la espalda apoyada en una de las rocas, su cuerpo agotado y adolorido gritando internamente por descansar, y mientras se rasca tras la cabeza el joven observa como las flechas aún están funcionales por lo que mira a Moja y dice
-No digo que no puedas salir, entiendo que estar quieto sin hacer nada pueda ser exasperante, pero para la siguiente avísanos y si es necesario alguien te acompaña por precaución. Por cierto Kibai, hazme un favor y recoge todas las flechas que haya por aquí y tráemelas, quiero ver si aún se pueden usar o tengo que renunciar a ellas. Lo haría yo mismo, pero como puedes ver, mi cuerpo apenas y se mantiene en pie.-
Carcaj Eléctrico

