El peso de los que quedan [P.R]
#2
[personajeinvalido=4372]

Las sensaciones eran contradictorias, sin embargo no se arrepentía de lo ocurrido, al final, una de las lecciones que aprendió en Kutsukku venía desde el más sencillo de los cuestionamientos; ¿cuánto está dispuesto a sacrificar un enemigo herido? De no ser por su última distracción, creyendo que aquel wotan estaba vencido, la forma tan violenta en que quedó desprotegido frente a dos piratas se habría evitado, en conjunto con la preocupación que se extendió hacia sus tripulantes en aquella época, por ende, la decisión de atacar a Rackham al mostrar evidentes señales de querer levantarse incluso tras su advertencia le pareció correcta. Volvería a hacerlo las veces que fueran necesarias.

Tras un rato, donde pudo recomponerse ligeramente del impacto inicial que le había causado el drenaje de energía del combate, volvió a activar su Kenbunshoku haki, a ciento cincuenta metros en radio, vigilando que ningún usurero ni intento de carroñero moviese el cuerpo sin vida del pirata, vigilándolo de pie y con sus ojos cerúleos enfocándolo. Esperó todo lo que hizo falta, cuidando los detalles y por supuesto, priorizando mantener intacto el futuro registro que enviarían a la marina, sin manchar la escena final donde yacía Uker, puesto que una vez llegase Omuyaga se encargarían de la parte burocrática que conllevaba la eliminación del último integrante de la desarticulada tripulación Sepultura.

Por fortuna, ese lapso de tiempo le sirvió para tranquilizarse y poner en orden sus pensamientos, asegurando algo tan lógico como la confianza en sus decisiones si había algún mínimo atisbo de remordimiento en su cabeza. No le fascinaba la rueda de violencia de la cual formaba parte, pero mucho menos le inspiraba tranquilidad ofrecer oportunidades de que su poder sea arrebatado de las fuerzas que él consideraba justas con su muerte, entonces la encrucijada hallaba un único camino posible.

Uker y los Sepultura siguieron sus propias decisiones.

La División Treinta se enfrentó a esas decisiones.

Al final, siguieron adelante las voluntades más fuertes.

Su filosofía se había aplicado a la perfección, aunque le habría gustado tener la oportunidad de sacarle alguna información o dato sobre sí mismo a quien fue conocido como "El Marcado", ex-capitán de los Piratas Olvidados. Suspiró, detectando una presencia familiar en los alrededores y levantó la vista hacia esa misma dirección, encontrándose con el azabache ingresando a los doscientos metros de llanura en radio donde encontró a Rackham, de pie a tan sólo cuatro metros del cadáver.

No tardó demasiado en recortar las distancias encima de la montura, momento donde Shin intentó cambiar sus energías, eludiéndose de ideas solemnes similares al tono empleado en la llamada y llevándose a un punto que no preocupase a su amigo, porque cuando finalmente rompió el silencio, con una frase que interrumpió casi de inmediato, notó ese deje de incertidumbre en su actitud. Hasegawa lo dejó hablar, hasta que le cedió el turno con una pregunta.

—Mejor que nunca. —hizo contacto visual levemente, luego bajó la mirada sin más, llevándose ambas manos a los bolsillos —Esto significa que podré dormir tranquilo. —señaló con el mentón el cuerpo del experimentado pirata, redirigiendo la atención con ese leve gesto y sacando sus gafas de sol del interior de la chaqueta para colocárselas —Nos estaba buscando, o al menos es seguro que seguía el rastro de sus compañeros. De otra forma, ya se habría largado de aquí. —aseguró, cediéndole espacio al tesorero de la División.

—No lo culpo, yo habría hecho lo mismo. Pero tampoco me arrepiento, ya sabes lo que opino de querer vivir al margen de un sistema. —incluso y si no compartía todos los fundamentos del susodicho, aunque el albino prefiriera intentar transformarlo desde dentro y de manera pacífica, con política, imagen y fortaleza. —¿Trajiste tu Den Den Mushi Visual? No he registrado el cuerpo, sé que tendré que hacer el informe y toda esa basura de papelerío. —refunfuñó, sonando un poco más como acostumbra —Sino, tocará llevarlo al barco, aunque tenía planes de hacerlo de todas formas. No será necesario cargar con el cuerpo hasta la siguiente isla si dejamos un registro correcto de lo sucedido. —aseguró, acercándose al cadáver.

Entonces, decidió que era momento de contarle cómo se dio esa desafortunada situación.

—No le di oportunidad de nada, ¿sabes? —alzó la mano, enfocando al Sepultura a través del cristal oscuro, sin observar el punto que su dedo señalaba —Me acerqué desde allí y lo ataqué de inmediato. Lo derribé y le di la oportunidad de rendirse si se quedaba quieto. Cuando me di cuenta que quería levantarse, volví a atacarlo sin permitírselo y ahí dejé de percibir su aura, murió en ese momento. —entonces, observó a Kael, reafirmando las mismas palabras que dijo antes —No me arrepiento. Ni tú ni yo podemos volver a permitir lo que ocurrió en Kutsukku, o en Sorbet. No al menos sin luchar con todo lo que tenemos. —bajó el brazo, soltando otro suspiro.

—¿Listo para trabajar? —gotas de sudor comenzaron a caerle desde el mentón, su lenguaje físico ligeramente encorvado y pesado también eran señales claras, estaba cansado, incluso y si no lo verbalizaba, pero tenía la determinación de ayudar a su compañero y finalizar con lo que fuese necesario para volver al Ford's Transit y dormir las horas que se estuvo negando a sí mismo durante la búsqueda del pirata que encontró su final el setenta de verano del año dieciocho, Rackham Uker.

Let there be light
[Imagen: vEBNZb3.png]
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RE: El peso de los que quedan [P.R] - por Hasegawa Shin - Hace 1 hora

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