[personajeinvalido=537]
En apenas unos segundos, aquello se convirtió en el mismísimo infierno.
Observé con atención lo que sucedía en el centro de aquella sala, como Viktor le rebanó el cuello a la chica avispa. A raíz de eso, aquello se convirtió en un espectáculo de sangre, haciendo que salpicara a ambos en los ojos, lo que supuse que ambos no verían absolutamente nada. Pero para mi sorpresa, no fue así, por algún extraño motivo, Blackmore podía seguir viendo con sus ojos, desde luego aquel hombre no era normal. Esto hizo que, usando aquel extraño látigo, consiguiera inmovilizar a Viktor en el tren superior de su cuerpo, a la vez que volvía a decir cosas sobre Dios. Para mi sorpresa, Viktor comenzó a transformarse en algo, podía reconocer perfectamente aquello y solo había un motivo posible: Una Akuma no mi.
Pero por desgracia, el estar pendiente de aquello me jugó a mí una mala pasada. De repente, dentro de la cabeza de la jirafa explotó algo, a saber qué cosas podía tener dentro de la garganta. Esto hizo que se dañase tanto el cómo mi mano izquierda con la que sujetaba la cabeza, la cual, aunque recibí daño, no dejé de soltársela, aquel movimiento suicida no iba a ser suficiente para nuestro amigo moteado.
Del pequeño desplazamiento de mi cuerpo hacia atrás por aquella explosión, aproveché la inercia para clavarle los colmillos en la parte donde empezaba el cuello - junto a la cabeza - e inyectarle el veneno lo más rápido posible. Separé mi boca y saqué los colmillos y acto seguido cerré mi puño derecho y volví a propinarle un puñetazo en la zona de los ojos - ¡Me tienes harto! - De nuevo, otro puñetazo, pero este con mucha más fuerza, tensando así los músculos para poder realizarlo con más potencia - Si tanto queréis a vuestro Dios... Os enviaré junto a el - Dije totalmente lleno de rabia, mirándole a los ojos directamente. La cara de Hawk era un baile totalmente grotesco, desfigurada completamente, llena de sangre, la cual salía de él y me salpicaba directamente a mí, sin contar que aún seguía con el corte que me hizo Viktor antes. Lo poco que quedaba de mi camisa, ya no era blanca, ahora estaba bañada totalmente de un rojo carmesí por la sangre, el cual poco a poco lo traspasaba llegando a mi cuerpo y bañándolo también en aquel color. Aquello era el mismísimo infierno, pero poco me importaba.
Ahora solamente quería matar a la jirafa, y después, matar a Blackmore.
En apenas unos segundos, aquello se convirtió en el mismísimo infierno.
Observé con atención lo que sucedía en el centro de aquella sala, como Viktor le rebanó el cuello a la chica avispa. A raíz de eso, aquello se convirtió en un espectáculo de sangre, haciendo que salpicara a ambos en los ojos, lo que supuse que ambos no verían absolutamente nada. Pero para mi sorpresa, no fue así, por algún extraño motivo, Blackmore podía seguir viendo con sus ojos, desde luego aquel hombre no era normal. Esto hizo que, usando aquel extraño látigo, consiguiera inmovilizar a Viktor en el tren superior de su cuerpo, a la vez que volvía a decir cosas sobre Dios. Para mi sorpresa, Viktor comenzó a transformarse en algo, podía reconocer perfectamente aquello y solo había un motivo posible: Una Akuma no mi.
Pero por desgracia, el estar pendiente de aquello me jugó a mí una mala pasada. De repente, dentro de la cabeza de la jirafa explotó algo, a saber qué cosas podía tener dentro de la garganta. Esto hizo que se dañase tanto el cómo mi mano izquierda con la que sujetaba la cabeza, la cual, aunque recibí daño, no dejé de soltársela, aquel movimiento suicida no iba a ser suficiente para nuestro amigo moteado.
Del pequeño desplazamiento de mi cuerpo hacia atrás por aquella explosión, aproveché la inercia para clavarle los colmillos en la parte donde empezaba el cuello - junto a la cabeza - e inyectarle el veneno lo más rápido posible. Separé mi boca y saqué los colmillos y acto seguido cerré mi puño derecho y volví a propinarle un puñetazo en la zona de los ojos - ¡Me tienes harto! - De nuevo, otro puñetazo, pero este con mucha más fuerza, tensando así los músculos para poder realizarlo con más potencia - Si tanto queréis a vuestro Dios... Os enviaré junto a el - Dije totalmente lleno de rabia, mirándole a los ojos directamente. La cara de Hawk era un baile totalmente grotesco, desfigurada completamente, llena de sangre, la cual salía de él y me salpicaba directamente a mí, sin contar que aún seguía con el corte que me hizo Viktor antes. Lo poco que quedaba de mi camisa, ya no era blanca, ahora estaba bañada totalmente de un rojo carmesí por la sangre, el cual poco a poco lo traspasaba llegando a mi cuerpo y bañándolo también en aquel color. Aquello era el mismísimo infierno, pero poco me importaba.
Ahora solamente quería matar a la jirafa, y después, matar a Blackmore.
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