23-12-2023, 12:25 AM
(Última modificación: 23-12-2023, 12:50 AM por Tobias Murray.)
Lejos de tranquilizar a Bobby, el muchacho que conducía el carro, que Garnet hubiera vuelto a su forma humana lo había impactado más y se hubiera lanzado del vehículo en marcha si no le hubiera dicho que querían ayudarlos. Las palabras del músico tardaron en asentarse en el consciente de Bobby, pero hicieron efecto.
- ¡Das mucho miedo! Y hablas y... en general eres rarísimo. ¿No eras un tigre? ¿Por qué siempre me pasan estas cosas a mi? Con lo tranquilo que estaba yo picando en el hoyo... ¿En qué momento me destinaron a llevar el maldito carro...? Eso me pasa por ser tan servicial y sumiso... ¿No tendrás un cigarrito "colegui"? - El joven se fue calmando lentamente. - Por muchos que seáis no tenéis nada que hacer contra Ben y los demás, son unos psicópatas desalmados. Es la única manera de llegar al equipo de control, no tener sentimientos. Y dicen que quien los comanda aún está peor de la cabeza, que es una fiera perversa. Yo nunca lo he visto ni se como se llama pero hasta los de control tiemblan frente a su presencia. Yo soy el encargado de llevar el carro desde las escombreras hasta ese almacén de ahí enfrente y vuelta a empezar. Los capataces de control son muy herméticos y no nos dicen como se procesa el oro, pero yo creo que en ese edificio, donde descargan el oro en bruto que llevo yo, hay unos hornos donde lo funden y lo convierten en lingotes. Mi teoría es que el edificio más pequeño que hay detrás es el almacén donde se guardan las piezas de oro puro. Madre mía, como se enteren que he explicado todo esto a un intruso... Que más da, estoy harto ya de estar esclavizado aquí. Tras el derrumbe masivo del hoyo, en el que mis padres murieron, esos pirados me raptaron con solo ocho años y me obligaron a seguir con sus tareas, a mi y a los huérfanos de todos los que quedaron sepultados. Tuvimos que desenterrar a nuestros propios padres para despejar el hoyo y seguir después con la explotación, hará doce años ya de eso. - Los ojos del joven Bobby comenzaron a humedecerse hasta que sus parpados inferiores se saturaron de lágrimas y estas fueron desbordando. - Ponte debajo de la lona, yo te cuelo en el almacén. Confía en mi. - El muchacho le señaló la tela que cubría el oro en bruto cargado en el remolque.
La situación era más tensa en los alrededores del mencionado almacén. Sage seguía encañonado por Abraham, un muchacho de unos veinticuatro años sin escrúpulos, que formaba parte del equipo de control, vamos, los seguratas del edificio donde se trataba el oro. Por suerte para Sage, su historia le estaba resultando llamativa.
- ¿Eres repartidor o vendedor? ¿En que quedamos? Además los que se encargan de esto están abajo, en la... - "Calla estúpido, siempre deciden ellos el menú, ya estoy harto de esas insípidas natillas para el postre, este mes me toca decidir a mi jejeje" - Tras una extraña y demasiado larga pausa el pistolero prosiguió. - ...Están en Goruden hoy, así que yo soy tu hombre, cuéntame. ¿Qué postres tenéis? Dime que tenéis bizcochitos de chocolate o te vuelves por donde has venido. - La escasez de agilidad mental del muchacho y su obsesión por el chocolate, le habían forzado a obviar como había podido llegar hasta allí el mink ornitorrinco sin que los capataces del este lo vieran antes, por suerte para Sage. Dejó de apuntarlo en la cabeza con el revólver. - Acompáñame adentro, hace demasiado calor aquí. - Cogió a Sage por el hombro y lo dirigió hacia la puerta norte, que era más pequeña, de un tamaño estándar para humanos.
Ariel había avanzado por el lado oeste hasta asomase hacia la cara norte tras ser advertida por Sasha de que Sage estaba tardando mucho en volver. Había visto la escena anterior y vuelto junto a la semioni antes de que el mink y Abraham entraran al edificio. Durante la corta excursión de la gyojin, Sasha había estado haciendo señas a Garnet en balde, pues el músico estaba sumergido en la triste historia que Bobby le contaba.
Mientras tanto, en el interior del edificio, dos sujetos mantenían una conversación que pronto cambiaría la dirección en la que iban los sucesos.
- ¿Qué dices que has visto? ¡¿Una chica gigante con cuernos?! -
- Si, ha bajado por la ladera sur, venía del muro seguro y acaba de pasar por delante de la ventana del comedor una mujer pez, no puede ser casualidad. ¿Quién crees que pueden ser? Lo que está claro es que han venido a por nuestro oro. Ya he avisado a la jefa. -
- Abraham está tardando mucho, ve a echar un vistazo. Yo voy a recibir la carga, tiene que estar al caer. -
- ¡Das mucho miedo! Y hablas y... en general eres rarísimo. ¿No eras un tigre? ¿Por qué siempre me pasan estas cosas a mi? Con lo tranquilo que estaba yo picando en el hoyo... ¿En qué momento me destinaron a llevar el maldito carro...? Eso me pasa por ser tan servicial y sumiso... ¿No tendrás un cigarrito "colegui"? - El joven se fue calmando lentamente. - Por muchos que seáis no tenéis nada que hacer contra Ben y los demás, son unos psicópatas desalmados. Es la única manera de llegar al equipo de control, no tener sentimientos. Y dicen que quien los comanda aún está peor de la cabeza, que es una fiera perversa. Yo nunca lo he visto ni se como se llama pero hasta los de control tiemblan frente a su presencia. Yo soy el encargado de llevar el carro desde las escombreras hasta ese almacén de ahí enfrente y vuelta a empezar. Los capataces de control son muy herméticos y no nos dicen como se procesa el oro, pero yo creo que en ese edificio, donde descargan el oro en bruto que llevo yo, hay unos hornos donde lo funden y lo convierten en lingotes. Mi teoría es que el edificio más pequeño que hay detrás es el almacén donde se guardan las piezas de oro puro. Madre mía, como se enteren que he explicado todo esto a un intruso... Que más da, estoy harto ya de estar esclavizado aquí. Tras el derrumbe masivo del hoyo, en el que mis padres murieron, esos pirados me raptaron con solo ocho años y me obligaron a seguir con sus tareas, a mi y a los huérfanos de todos los que quedaron sepultados. Tuvimos que desenterrar a nuestros propios padres para despejar el hoyo y seguir después con la explotación, hará doce años ya de eso. - Los ojos del joven Bobby comenzaron a humedecerse hasta que sus parpados inferiores se saturaron de lágrimas y estas fueron desbordando. - Ponte debajo de la lona, yo te cuelo en el almacén. Confía en mi. - El muchacho le señaló la tela que cubría el oro en bruto cargado en el remolque.
La situación era más tensa en los alrededores del mencionado almacén. Sage seguía encañonado por Abraham, un muchacho de unos veinticuatro años sin escrúpulos, que formaba parte del equipo de control, vamos, los seguratas del edificio donde se trataba el oro. Por suerte para Sage, su historia le estaba resultando llamativa.
- ¿Eres repartidor o vendedor? ¿En que quedamos? Además los que se encargan de esto están abajo, en la... - "Calla estúpido, siempre deciden ellos el menú, ya estoy harto de esas insípidas natillas para el postre, este mes me toca decidir a mi jejeje" - Tras una extraña y demasiado larga pausa el pistolero prosiguió. - ...Están en Goruden hoy, así que yo soy tu hombre, cuéntame. ¿Qué postres tenéis? Dime que tenéis bizcochitos de chocolate o te vuelves por donde has venido. - La escasez de agilidad mental del muchacho y su obsesión por el chocolate, le habían forzado a obviar como había podido llegar hasta allí el mink ornitorrinco sin que los capataces del este lo vieran antes, por suerte para Sage. Dejó de apuntarlo en la cabeza con el revólver. - Acompáñame adentro, hace demasiado calor aquí. - Cogió a Sage por el hombro y lo dirigió hacia la puerta norte, que era más pequeña, de un tamaño estándar para humanos.
Ariel había avanzado por el lado oeste hasta asomase hacia la cara norte tras ser advertida por Sasha de que Sage estaba tardando mucho en volver. Había visto la escena anterior y vuelto junto a la semioni antes de que el mink y Abraham entraran al edificio. Durante la corta excursión de la gyojin, Sasha había estado haciendo señas a Garnet en balde, pues el músico estaba sumergido en la triste historia que Bobby le contaba.
Mientras tanto, en el interior del edificio, dos sujetos mantenían una conversación que pronto cambiaría la dirección en la que iban los sucesos.
- ¿Qué dices que has visto? ¡¿Una chica gigante con cuernos?! -
- Si, ha bajado por la ladera sur, venía del muro seguro y acaba de pasar por delante de la ventana del comedor una mujer pez, no puede ser casualidad. ¿Quién crees que pueden ser? Lo que está claro es que han venido a por nuestro oro. Ya he avisado a la jefa. -
- Abraham está tardando mucho, ve a echar un vistazo. Yo voy a recibir la carga, tiene que estar al caer. -
Resumen
mapa
Abraham
información
![[Imagen: l47Ucve.png]](https://imgur.com/l47Ucve.png)
