[personajeinvalido=626]
Tras desviar su ataque y cuando me disponía a asestar dos garrotazos furiosos hacia su pecho, pues sabía que las tetas les dolían mucho a las mujeres si se les golpeaba ahí - y aunque quisiera no llegaba más arriba - y que sin dudan iban a acabar por darme el pase a la victoria en esta batalla, todo cambió. El destino dejó de sonreírme y al confiarme para atacarla con simpleza y no realizar un ataque lo suficientemente fuerte como para dañarla tanto como antes, o quizá porque se había acostumbrado a mi modus operandi, la chica tuvo tiempo para no perder la forma y hacer que algo se enroscase a toda velocidad desde mis piernas hasta mi torso, aprisionando hasta casi los hombros todo mi cuerpo — Pero qué... — alcancé a decir bajando la mirada viendo que se trataba de una enorme cola que me aprisionaba con fuerza suficiente como para no poder mover ni un músculo — ¿¡Tienes cola!? — grité sorprendido y emocionado - pues realmente me parecía algo genial - alzando la vista para mirarla mientras decía que me había pillado — ¡Eso es la hostia también! — la elogié, sinceramente. Entonces comenzó a soltarme un discurso que no me dejó indiferente. Habló de algo que no podía ser una casualidad: Los Cabos Gemelos — ¿Ella estuvo allí? — me pregunté mientras la escuchaba — Sobrevivió a... ¿eso? — me pregunté de nuevo. Ella hablaba de haberme devuelto a Ein Hauch cuando me fui con Joe... ¡Joe! ¿También conocía a Joe? ¿Quién cojones era esta niña?.
Entonces dijo que después de haberlo dado todo yo, era su turno, y tras separar su cola del resto de su cuerpo adoptó una postura fantástica con el kanabo. Buena posición de pies, de espalda y de hombros — Buena postura — alcancé a decir mientras ella bramaba el nombre de su técnica, no se qué de un meteorito. Y así lo sentí. Un batacazo inmenso de su arma se estrelló directamente contra mi cabeza, lateralmente, pasando de largo con la trayectoria de su movimiento y arrancándome el casco en el proceso haciendo que saliera despedido unos cuantos metros hacia el lado contrario del que provenía su arma, rebotando un par de veces y deteniéndose por la inercia.
La luz me cegó levemente los ojos por el cambio de luminosidad, y ella pudo verme el rostro. Mi piel continuaba de un tono entre anaranjado y brillante. Mis ojeras crónicas acentuando aun más mis ojos amarillos. El pelo rosa alborotado y despeinado. La cicatriz cruzando mi rostro de lado a lado por encima del tabique, y algunas gotas y restos de sangre por las comisuras de los labios y la barbilla, fruto del sobresfuerzo del Steam Engine. Tosí una bocanada más de sangre mientras sentía el retumbar de mi cerebro y el dolor de mi cráneo por aquel golpe. Podría asegurar que jamás en mi vida había recibido un golpe tan brutal como ese. El pitido de mis oídos y el sabor a metal en mi boca acaparaban mis sentidos, y la imagen tardó en enfocarse unos instantes que se hicieron eternos.
Tras ellos, focalizando mi vista en la muchacha y sin poder terminar de escuchar bien del todo, no pude evitar explotar — ¡¡WRY HA HA HA!! — reí a gritos echando la cabeza atrás — ¿Quién coño eres tú? — le pregunté, volviendo a mirar hacia delante clavando mis ojos en los suyos, con una sonrisa tan grande y tan pura como la de un niño abriendo regalos de navidad, y mientras preguntaba, la temperatura volvía a salir de mi cuerpo, liberando calor como había hecho anteriormente para mantenerla bajo el yugo de aquel sofoco y mermar su resistencia poco a poco. No podría moverme, pero eso no significaba que no pudiera atacar. Y quería, por todos los cielos y las fuerzas del planeta, continuar esta pelea con todas mis fuerzas.
Tras desviar su ataque y cuando me disponía a asestar dos garrotazos furiosos hacia su pecho, pues sabía que las tetas les dolían mucho a las mujeres si se les golpeaba ahí - y aunque quisiera no llegaba más arriba - y que sin dudan iban a acabar por darme el pase a la victoria en esta batalla, todo cambió. El destino dejó de sonreírme y al confiarme para atacarla con simpleza y no realizar un ataque lo suficientemente fuerte como para dañarla tanto como antes, o quizá porque se había acostumbrado a mi modus operandi, la chica tuvo tiempo para no perder la forma y hacer que algo se enroscase a toda velocidad desde mis piernas hasta mi torso, aprisionando hasta casi los hombros todo mi cuerpo — Pero qué... — alcancé a decir bajando la mirada viendo que se trataba de una enorme cola que me aprisionaba con fuerza suficiente como para no poder mover ni un músculo — ¿¡Tienes cola!? — grité sorprendido y emocionado - pues realmente me parecía algo genial - alzando la vista para mirarla mientras decía que me había pillado — ¡Eso es la hostia también! — la elogié, sinceramente. Entonces comenzó a soltarme un discurso que no me dejó indiferente. Habló de algo que no podía ser una casualidad: Los Cabos Gemelos — ¿Ella estuvo allí? — me pregunté mientras la escuchaba — Sobrevivió a... ¿eso? — me pregunté de nuevo. Ella hablaba de haberme devuelto a Ein Hauch cuando me fui con Joe... ¡Joe! ¿También conocía a Joe? ¿Quién cojones era esta niña?.
Entonces dijo que después de haberlo dado todo yo, era su turno, y tras separar su cola del resto de su cuerpo adoptó una postura fantástica con el kanabo. Buena posición de pies, de espalda y de hombros — Buena postura — alcancé a decir mientras ella bramaba el nombre de su técnica, no se qué de un meteorito. Y así lo sentí. Un batacazo inmenso de su arma se estrelló directamente contra mi cabeza, lateralmente, pasando de largo con la trayectoria de su movimiento y arrancándome el casco en el proceso haciendo que saliera despedido unos cuantos metros hacia el lado contrario del que provenía su arma, rebotando un par de veces y deteniéndose por la inercia.
La luz me cegó levemente los ojos por el cambio de luminosidad, y ella pudo verme el rostro. Mi piel continuaba de un tono entre anaranjado y brillante. Mis ojeras crónicas acentuando aun más mis ojos amarillos. El pelo rosa alborotado y despeinado. La cicatriz cruzando mi rostro de lado a lado por encima del tabique, y algunas gotas y restos de sangre por las comisuras de los labios y la barbilla, fruto del sobresfuerzo del Steam Engine. Tosí una bocanada más de sangre mientras sentía el retumbar de mi cerebro y el dolor de mi cráneo por aquel golpe. Podría asegurar que jamás en mi vida había recibido un golpe tan brutal como ese. El pitido de mis oídos y el sabor a metal en mi boca acaparaban mis sentidos, y la imagen tardó en enfocarse unos instantes que se hicieron eternos.
Tras ellos, focalizando mi vista en la muchacha y sin poder terminar de escuchar bien del todo, no pude evitar explotar — ¡¡WRY HA HA HA!! — reí a gritos echando la cabeza atrás — ¿Quién coño eres tú? — le pregunté, volviendo a mirar hacia delante clavando mis ojos en los suyos, con una sonrisa tan grande y tan pura como la de un niño abriendo regalos de navidad, y mientras preguntaba, la temperatura volvía a salir de mi cuerpo, liberando calor como había hecho anteriormente para mantenerla bajo el yugo de aquel sofoco y mermar su resistencia poco a poco. No podría moverme, pero eso no significaba que no pudiera atacar. Y quería, por todos los cielos y las fuerzas del planeta, continuar esta pelea con todas mis fuerzas.
Aclaración
Bélico

![[Imagen: mz3XEoL.png]](https://i.imgur.com/mz3XEoL.png)