20-10-2026, 11:32 PM
—Honhonhon, por supuesto. —Respondió Bambú con lealtad ante las palabras de su comandante. En efecto, sentía que con los Toros Negros podía hacer la diferencia que nunca pudo hacer con el Escuadrón de Asalto X, el grupo que tenía con Kovashi. Se preguntó entonces, justo antes de iniciar su discurso sobre los acontecimientos relativos a la historia del mundo y más concretamente la de Voi D. Rowned, qué estaría haciendo en estos momentos aquel traidor al Ejército Revolucionario. ¿Estaría planificando su último acto de venganza contra el panda? ¿Se habría encerrado arrepentido por el terrible acto cometido contra Derya, que era la mejor de todos ellos? Era mejor no hacerse preguntas como aquellas.
Asintió ante sus preguntas relativas a la historia del Rey de los Piratas. En efecto, ¿por qué no contarlo? Quizás porque la historia era tan increíble que no podía transmitirse a través del verbo, sino que uno tenía que encontrar la verdad por su cuenta para siquiera ser capaz de creerla. —Yo estaba... —Intentó recordarlo. ¿Dónde estaba en aquel momento de su historia? Debía de tener 20 o 21 años, su madre todavía estaba viva y Bambú trabajaba con ella en su biblioteca. Su padre había renegado de él, pues el joven Max había decidido que no quería convertirse en un Marine como él. Con el resto de su familia paterna, todos ellos pertenecientes o a la Marina o al Gobierno Mundial, la relación era todavía más distante. Los veía de Pascuas a Ramos y, como el joven había manifestado abiertamente que no quería convertirse en miembro de la Marina y mucho menos del Gobierno Mundial, tanto su abuelo como su tío y sus primos perdieron todo el interés en él. De su familia materna nunca supo gran cosa, sólo que vivían en Zou, de donde su madre se había mudado para ir a vivir con su padre...
¿Qué había pensado Don Bambú del asunto en su juventud? Para empezar no se creía que Voi D. Rowned se hubiera marchado sin más. Le parecía un cuento que estaban contando para enaltecer su figura o darle sabor a la historia. Él consideraba que había muerto y ya está y que la Marina tampoco quería decir mucho del asunto porque no era necesario recordar al pirata. Sin embargo, ahora que sabía que en efecto existe un poder capaz de lograr eso que dice la historia que sucedió, todo cobraba sentido. Kisuke le preguntó sobre la isla de Voi D. Rowned, aunque cometió un error al parecer habitual entre las personas que narran la leyenda. Al fin y al cabo, Raftel y Laugh Tale se parecen mucho. Voi D. Rowned debía de ser del East Blue, ya que el dialecto de algunas islas favorece el rotacismo. —Laugh Tale, como reír e historia. Una historia de risa, ¿se lo imagina? Honhonhon —Aquel nombre quizás tuviera algún sentido concreto, pero de momento no se lo encontraba. —De la isla no se sabe nada, sólo que existe y que está en algún lugar del mundo, presumiblemente en el Grand Line. Lo más probable es que esté en el Nuevo Mundo, que es a donde aspiran a llegar la mayor parte de los piratas en busca de la susodicha. ¿Cómo se llega al lugar en cuestión? Nadie tiene esa respuesta. Sin embargo... —Había otro detalle histórico que no tenía necesariamente que ver con la historia de Voi D. Rowned. Se trataba, naturalmente, de los Poneglyph. —Existen unas rocas cuadradas que están dispersas por el mundo. Son muy difíciles de encontrar, a tal punto de que hay gente que incluso duda de su existencia. Son casi tan legendarias como esta isla de la que hablamos. Se trata, sin duda, de los Poneglyph, comandante. —Su corazón se aceleraba cuando hablaba de ellos. El misterio que encerraban debía de ser de lo más emocionante. —Encontrar una y ocultársela al Gobierno Mundial, hacer copias y especialmente traducirla puede llegar a castigarse, según dicen, con la muerte. Ya sabe que mi objetivo es descifrar los símbolos que hay escritos sobre estas piedras, los Poneglyph, y leer una o más de estas columnas pétreas. ¿Qué secretos ocultan? La facultad de leerlas es extremadamente escasa, por lo que, de nuevo, nadie lo sabe. Si el Gobierno Mundial quiere evitar a toda costa que estos petroglifos puedan leerse, estoy seguro de que tienen algo que ver con el Siglo Vacío, más concretamente con la formación del Gobierno Mundial. Esto es, claro, sólo una teoría. Podría ser otro tipo de información, pero sin duda será información valiosa para el Ejército Revolucionario... —Entonces apoyó ambas manos sobre la barandilla del balcón de la terraza. Ciudad Kamome empezaba a traquetear con el bullicio de un nuevo día. El sol brillaba con fuerza en el horizonte. —Creo que sí que existe. Intuyo que la isla puede albergar incluso algún Poneglyph en su interior. ¿Y si el One Piece es una historia? La Historia. La verdad del mundo que olvidamos por completo hace 800 años. Quizás... —Miró a Kisuke a los ojos. En su rostro había una sonrisa.
—...quizás sea una historia divertida. —Qué tontería. Qué chiste más malo, pensó Bambú. Pero no podía evitar sentirse atraído por lo que Laugh Tale prometía. La promesa de una trama completa. De una historia que cobra sentido.
Asintió ante sus preguntas relativas a la historia del Rey de los Piratas. En efecto, ¿por qué no contarlo? Quizás porque la historia era tan increíble que no podía transmitirse a través del verbo, sino que uno tenía que encontrar la verdad por su cuenta para siquiera ser capaz de creerla. —Yo estaba... —Intentó recordarlo. ¿Dónde estaba en aquel momento de su historia? Debía de tener 20 o 21 años, su madre todavía estaba viva y Bambú trabajaba con ella en su biblioteca. Su padre había renegado de él, pues el joven Max había decidido que no quería convertirse en un Marine como él. Con el resto de su familia paterna, todos ellos pertenecientes o a la Marina o al Gobierno Mundial, la relación era todavía más distante. Los veía de Pascuas a Ramos y, como el joven había manifestado abiertamente que no quería convertirse en miembro de la Marina y mucho menos del Gobierno Mundial, tanto su abuelo como su tío y sus primos perdieron todo el interés en él. De su familia materna nunca supo gran cosa, sólo que vivían en Zou, de donde su madre se había mudado para ir a vivir con su padre...
¿Qué había pensado Don Bambú del asunto en su juventud? Para empezar no se creía que Voi D. Rowned se hubiera marchado sin más. Le parecía un cuento que estaban contando para enaltecer su figura o darle sabor a la historia. Él consideraba que había muerto y ya está y que la Marina tampoco quería decir mucho del asunto porque no era necesario recordar al pirata. Sin embargo, ahora que sabía que en efecto existe un poder capaz de lograr eso que dice la historia que sucedió, todo cobraba sentido. Kisuke le preguntó sobre la isla de Voi D. Rowned, aunque cometió un error al parecer habitual entre las personas que narran la leyenda. Al fin y al cabo, Raftel y Laugh Tale se parecen mucho. Voi D. Rowned debía de ser del East Blue, ya que el dialecto de algunas islas favorece el rotacismo. —Laugh Tale, como reír e historia. Una historia de risa, ¿se lo imagina? Honhonhon —Aquel nombre quizás tuviera algún sentido concreto, pero de momento no se lo encontraba. —De la isla no se sabe nada, sólo que existe y que está en algún lugar del mundo, presumiblemente en el Grand Line. Lo más probable es que esté en el Nuevo Mundo, que es a donde aspiran a llegar la mayor parte de los piratas en busca de la susodicha. ¿Cómo se llega al lugar en cuestión? Nadie tiene esa respuesta. Sin embargo... —Había otro detalle histórico que no tenía necesariamente que ver con la historia de Voi D. Rowned. Se trataba, naturalmente, de los Poneglyph. —Existen unas rocas cuadradas que están dispersas por el mundo. Son muy difíciles de encontrar, a tal punto de que hay gente que incluso duda de su existencia. Son casi tan legendarias como esta isla de la que hablamos. Se trata, sin duda, de los Poneglyph, comandante. —Su corazón se aceleraba cuando hablaba de ellos. El misterio que encerraban debía de ser de lo más emocionante. —Encontrar una y ocultársela al Gobierno Mundial, hacer copias y especialmente traducirla puede llegar a castigarse, según dicen, con la muerte. Ya sabe que mi objetivo es descifrar los símbolos que hay escritos sobre estas piedras, los Poneglyph, y leer una o más de estas columnas pétreas. ¿Qué secretos ocultan? La facultad de leerlas es extremadamente escasa, por lo que, de nuevo, nadie lo sabe. Si el Gobierno Mundial quiere evitar a toda costa que estos petroglifos puedan leerse, estoy seguro de que tienen algo que ver con el Siglo Vacío, más concretamente con la formación del Gobierno Mundial. Esto es, claro, sólo una teoría. Podría ser otro tipo de información, pero sin duda será información valiosa para el Ejército Revolucionario... —Entonces apoyó ambas manos sobre la barandilla del balcón de la terraza. Ciudad Kamome empezaba a traquetear con el bullicio de un nuevo día. El sol brillaba con fuerza en el horizonte. —Creo que sí que existe. Intuyo que la isla puede albergar incluso algún Poneglyph en su interior. ¿Y si el One Piece es una historia? La Historia. La verdad del mundo que olvidamos por completo hace 800 años. Quizás... —Miró a Kisuke a los ojos. En su rostro había una sonrisa.
—...quizás sea una historia divertida. —Qué tontería. Qué chiste más malo, pensó Bambú. Pero no podía evitar sentirse atraído por lo que Laugh Tale prometía. La promesa de una trama completa. De una historia que cobra sentido.
