Hace 6 horas
Y empieza el movimiento, al fin comienzan a moverse desde la isla del Reino de Mogaro, donde han estado establecidos las últimas semanas, entrenando, conviviendo y conociéndose mejor, y ahora, se empiezan a mover. El joven gigante aún tiene que aprender algunas cosas, tiene que mejorar otras y moverse con más frecuencia y fluidez, pero poco a poco va retomando la rutina, poco a poco, va sintiendo que realmente forma parte de algo, y eso es agradable, más después de todos los golpes que ha recibido cuando intentaba formar su propia división, cuando se unió a otra, iniciada por otro sujeto de gran estatura.
▻Al fin parece que tenga un lugar estable, un grupo que puedo decir entiende la situación que vivo y me acepta. ◅
La mente del joven se divaga en esas situaciones, en las memorias de momentos de alegría, momentos de tristeza y pesar, en toda una vida con altibajos, aunque con una mayor presencia de bajos que de altos a decir verdad, mientras se yergue de la cama. Había sido citado por su capitán en el puerto, junto a la embarcación de la división, por lo que la suya propia quedaría allí, al menos hasta que decidieran que hacer con la misma.
El joven toma un trago del whisky en su petaca, no bebe en grandes cantidades, pero sí con bastante frecuencia, siendo que realmente no tiene un gran problema con el alcohol, solo que cada tanto bebe un poco de whisky, un vicio derivado de los pesares que ha vivido a lo largo de su vida, y el hecho de que se haya quedado pegado a barras de bares y tabernas incontables noches mientras pensaba como salir de aquel atolladero en el cual se hallaba.
El joven se había despertado un par de horas antes del primer rayo del alba, la mentalidad de no llegar tarde, la exaltación y excitación de un nuevo viaje, hicieron que durmiera relativamente poco, pero lo poco que durmió lo durmió bastante bien. Aprovecha ese tiempo para pulir su arma, dejarla a punto, no sabe que puede ocurrir en el camino, y tampoco quiere arriesgarse a que su arma quede en mal estado o perder la costumbre por no hacerlo.
El joven se encamina hacia la zona del puerto, su arma colgando de su espalda, apenas unos centímetros sobre el suelo, y sobresaliendo bastante por encima de la cabeza del gigante, lo que da un indicio del gran tamaño de la misma. En su cuello se puede ver un collar con las piedras y animales que representan a sus padres, mientras que en el bolsillo de su abrigo se esconde Mdofarak, el pequeño fenek que acompaña al gigante en sus viajes.
⇒Kelvin smash… ⇐ Dice mientras sube al barco con su paso amplio. ⇒ ¿Cómo se presenta el día para este viaje capitán? Espero que no tengamos problemas en la travesía, no creo que el agua y yo seamos buenos amigos. ⇐ Bromea un poco el joven mientras con su mano acaricia el colgante un par de segundos, recordando las historias que contaban sus padres.
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La mente del joven se divaga en esas situaciones, en las memorias de momentos de alegría, momentos de tristeza y pesar, en toda una vida con altibajos, aunque con una mayor presencia de bajos que de altos a decir verdad, mientras se yergue de la cama. Había sido citado por su capitán en el puerto, junto a la embarcación de la división, por lo que la suya propia quedaría allí, al menos hasta que decidieran que hacer con la misma.
El joven toma un trago del whisky en su petaca, no bebe en grandes cantidades, pero sí con bastante frecuencia, siendo que realmente no tiene un gran problema con el alcohol, solo que cada tanto bebe un poco de whisky, un vicio derivado de los pesares que ha vivido a lo largo de su vida, y el hecho de que se haya quedado pegado a barras de bares y tabernas incontables noches mientras pensaba como salir de aquel atolladero en el cual se hallaba.
El joven se había despertado un par de horas antes del primer rayo del alba, la mentalidad de no llegar tarde, la exaltación y excitación de un nuevo viaje, hicieron que durmiera relativamente poco, pero lo poco que durmió lo durmió bastante bien. Aprovecha ese tiempo para pulir su arma, dejarla a punto, no sabe que puede ocurrir en el camino, y tampoco quiere arriesgarse a que su arma quede en mal estado o perder la costumbre por no hacerlo.
El joven se encamina hacia la zona del puerto, su arma colgando de su espalda, apenas unos centímetros sobre el suelo, y sobresaliendo bastante por encima de la cabeza del gigante, lo que da un indicio del gran tamaño de la misma. En su cuello se puede ver un collar con las piedras y animales que representan a sus padres, mientras que en el bolsillo de su abrigo se esconde Mdofarak, el pequeño fenek que acompaña al gigante en sus viajes.
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