16-08-2023, 07:00 AM
(Última modificación: 16-08-2023, 07:04 AM por Kovashi Shimatsu.)
El apetito de ambos comensales era terrible, lo que Khruner no se comía, lo hacía Kovashi, hasta el punto en el que se peleaban por ciertos platos. La mujer anciana daría un paso atrás, asustada por lo que contemplaba. Más por Caló que por el tipo de pelo blanco, era un oso de un tamaño considerable sentado a la mesa, que hablaba y COMÍA CON TENEDOR. Sin embargo, como es la vida, para la niña eso fue altamente gracioso, el ver a un monstruo así intentando refinarse.
— ¡Buajajajaja! — La risa de la niña era peculiar, porque estallaba al salir de su boca, era graciosa. Señalaba al oso. — Come con las manos como en la selva, no importa — Su padre, el señor Gerald no terminó de sentarse a la mesa, se quedó colindando alrededor, inspeccionando a los invitados. Kovashi no le perdía ojo, con un trozo de pollo metido en la boca le ojeaba, testeando sus actitudes. No le gustaban, era un tipo muy sensitivo el Shimatsu, cuando algo no le cuadraba no le importaba manifestarlo, pero en otras ocasiones lo mejor era ver, oír y callar, bueno y comer como un cabrón.
No quedó ni un solo plato vivo. Todos vacíos, el de postres igual, eran bandejas tras bandejas puestas unas encimas de otras formando un castillo. - Sí que tiene platos, para vivir aquí solo tres personas - Por la información la mujer pequeña y anciana que les había hecho la comida era interna, así que en esa enorme casa convivían los tres.
Kovashi se sentó holgadamente, estirando un brazo que reposó vagamente sobre una de las sillas, pierna estirada y el botón del pantalón desabrochado. Su barriga estaba inflada, como si fuese a salir algo de ella, es lo que tenía comer descontroladamente. Con el paso del tiempo ya les daba las once de la noche.
— ¿Que os ha parecido la comida, chicos? ¿Estaba rica? — ¿Qué le pasaba en el tono de voz? Como que se diluía cuál mancha de petróleo en el océano.
— ¿Por qué hablsdssas ... — Nuestro protagonista se sorprendió a si mismo con no poder hablar bien. Se le pegaban las palabras al paladar y le impedían poder decir nada. Para cuando quiso el Shimatsu reaccionar el cuerpo no le hacía caso. Gerald sonreía, frotándose las manos.
— No os asustéis por favor — Miró a la niña que estaba entre feliz y triste.
— ¡Por fin papá! —
— No grites tanto, aún les está haciendo efecto la droga, pueden tener reacciones esporádicas, eso es peligroso. — Se acercó a Kovashi, palpándole el rostro, primero le frotó las cicatrices de la cara. — Espectacular ... — Susurró tras estirarle la mejilla. Todo esto con el espadachín consciente, ojos abiertos, atemorizado. ¿Dónde se habían metido? ¿qué casa de locos era esa?
La niña se precipitó sobre Khruner, él había comida incluso más que Kovashi, pero es que era más grande. — Con el oso no te preocupes, le he dado más medicación debido a que es más enorme. Su físico ha sido un reto, espero que no se muera, iba a ciegas, nunca he capturado (forma con la que llama el a las presas a las que paraliza) algo tan grande — Le tocó la cara, le abrió la boca.
— Ahora no parece tan malo — Golpeó el rostro del oso. — Su piel es muy calentita — Se frotó con el, acurrucándose en su pecho. — La quiero como sabana ... — Aquello era la casa de los horrores.
— ¡Buajajajaja! — La risa de la niña era peculiar, porque estallaba al salir de su boca, era graciosa. Señalaba al oso. — Come con las manos como en la selva, no importa — Su padre, el señor Gerald no terminó de sentarse a la mesa, se quedó colindando alrededor, inspeccionando a los invitados. Kovashi no le perdía ojo, con un trozo de pollo metido en la boca le ojeaba, testeando sus actitudes. No le gustaban, era un tipo muy sensitivo el Shimatsu, cuando algo no le cuadraba no le importaba manifestarlo, pero en otras ocasiones lo mejor era ver, oír y callar, bueno y comer como un cabrón.
No quedó ni un solo plato vivo. Todos vacíos, el de postres igual, eran bandejas tras bandejas puestas unas encimas de otras formando un castillo. - Sí que tiene platos, para vivir aquí solo tres personas - Por la información la mujer pequeña y anciana que les había hecho la comida era interna, así que en esa enorme casa convivían los tres.
Kovashi se sentó holgadamente, estirando un brazo que reposó vagamente sobre una de las sillas, pierna estirada y el botón del pantalón desabrochado. Su barriga estaba inflada, como si fuese a salir algo de ella, es lo que tenía comer descontroladamente. Con el paso del tiempo ya les daba las once de la noche.
— ¿Que os ha parecido la comida, chicos? ¿Estaba rica? — ¿Qué le pasaba en el tono de voz? Como que se diluía cuál mancha de petróleo en el océano.
— ¿Por qué hablsdssas ... — Nuestro protagonista se sorprendió a si mismo con no poder hablar bien. Se le pegaban las palabras al paladar y le impedían poder decir nada. Para cuando quiso el Shimatsu reaccionar el cuerpo no le hacía caso. Gerald sonreía, frotándose las manos.
— No os asustéis por favor — Miró a la niña que estaba entre feliz y triste.
— ¡Por fin papá! —
— No grites tanto, aún les está haciendo efecto la droga, pueden tener reacciones esporádicas, eso es peligroso. — Se acercó a Kovashi, palpándole el rostro, primero le frotó las cicatrices de la cara. — Espectacular ... — Susurró tras estirarle la mejilla. Todo esto con el espadachín consciente, ojos abiertos, atemorizado. ¿Dónde se habían metido? ¿qué casa de locos era esa?
La niña se precipitó sobre Khruner, él había comida incluso más que Kovashi, pero es que era más grande. — Con el oso no te preocupes, le he dado más medicación debido a que es más enorme. Su físico ha sido un reto, espero que no se muera, iba a ciegas, nunca he capturado (forma con la que llama el a las presas a las que paraliza) algo tan grande — Le tocó la cara, le abrió la boca.
— Ahora no parece tan malo — Golpeó el rostro del oso. — Su piel es muy calentita — Se frotó con el, acurrucándose en su pecho. — La quiero como sabana ... — Aquello era la casa de los horrores.
Cita:Información extendida
Nombre: Gerald Maclemor
Profesión: Manitas/inventor y Médico/Curandero
Armas: Se especializa en pequeñas armas de filo como cuchillos, puñales o material quirurjico
Facción: Ex marine
Edad: 46
Altura: 1´80
Breve historia: Grelad fue expulsado de la marina hace unos veinte años, justo en la epoca en la que empezó a dar rienda suelta a sus fantasías. Se aprovechaba de presidiarios para experimentar con ellos, desde quitarles la piel, hasta modificaciones carnales (como el las llamaba, que iban de implantar una pierna al lado de la cabeza y etc). Cuando lo "jubilaron" se fue a vivir a una isla tranquila, un viejo rancho de su familia en Conomi, allí pudo desatar su enferma mente aprovechando la buena voluntad de los turistas quee pasaban por allí. Al llegar a su vida Ebelynne, su hija, comenzó a utilizar a esta como cebo. Tanto la niña y su difunta mujer formaban parte del tenebroso entramado de este hombre. Florencia (mujer de Gerald) fue asesinada por su marido al enterarse de que estuvo a punto de contar la verdad.
Imagen: https://i.pinimg.com/564x/e6/7b/fa/e67bf...b71686.jpg
