16-08-2023, 11:25 AM
Con vistas puestas en la salida del vertedero y la esperanza de una continuación para aquella extraña y abrupta mañana, casi saboreaba el hecho de poder marcharme con al menos un trozo de metal sin oxidar y en condiciones para vender: la katana de aquel gualtrapas. Gualtrapas que por cierto, había perdido de vista, y eso que yo no era especialmente rápido, pero había tomado un camino más directo hacia la salida de este enorme cementerio de chatarra, de hecho, el vertedero más grande de todo el East Blue.
Aunque por experiencia propia sabía que el verdadero vertedero de la humanidad se encontraba dentro de sus propios corazones y ambiciones, pues yo había tenido el mío arraigado hasta lo más profundo desde la cuna de mi nacimiento, y aunque ahora mis males y demonios eran otros sabía identificar cuan podrido había estado.
Reflexiones filosóficas para más tarde... pocos pasos me separaban de la puerta improvisada de basura que delimitaba el territorio de aquellos tipos, y aunque cruzarla no significaba que fueran a dejarme marchar tan alegremente, era un punto importante del que partir para poder conseguir huir. Pero pareciera que la fortuna tenía otros planes para mí, pues flaqueándome pasaron varios cubos perfectos de tonalidades grisáceas y amarronadas, emulando el propio color de la tierra que pasos atrás había dejado en el pasado, impactaron contra la aparentemente endeble estructura de residuos y metales y la derribaron, haciéndome frenar en seco justo frente a ellos, cortando la salida.
La furia y la rabia de alguien que veía truncado su objetivo se apoderaron de mí, girando en derredor para observar a mi espalda al tipo peliblanquecino dirigirse caminando hacia mí reclamando su arma.
— ¿El truquito ha sido cosa tuya? — le pregunté abiertamente mientras le lanzaba de manera torpe y desorganizada su arma hacías el pecho, no con intenciones hostiles, si no como quien le pasa una patata a un amigo en época de hambruna — Porque por si no te has dado cuenta acabas de cortarnos nuestra única puta salida... — continúe — ¡¡... DE ESTE PUTO SITIO DE MIERDA!! — finalicé gritando con la voz más imponente que pudo salir del fondo de mi alma. Realmente estaba furioso, pero no era inteligente luchar ni contra él -y menos si aquellos cubos que vi había sido obra suya- ni contra el resto de matones hijos de puta que nos perseguían. En su lugar comencé a descargar mi rabia dando patadas al montículo de basura frente a mí intentando hacer un hueco para podernos escapar.
Aunque por experiencia propia sabía que el verdadero vertedero de la humanidad se encontraba dentro de sus propios corazones y ambiciones, pues yo había tenido el mío arraigado hasta lo más profundo desde la cuna de mi nacimiento, y aunque ahora mis males y demonios eran otros sabía identificar cuan podrido había estado.
Reflexiones filosóficas para más tarde... pocos pasos me separaban de la puerta improvisada de basura que delimitaba el territorio de aquellos tipos, y aunque cruzarla no significaba que fueran a dejarme marchar tan alegremente, era un punto importante del que partir para poder conseguir huir. Pero pareciera que la fortuna tenía otros planes para mí, pues flaqueándome pasaron varios cubos perfectos de tonalidades grisáceas y amarronadas, emulando el propio color de la tierra que pasos atrás había dejado en el pasado, impactaron contra la aparentemente endeble estructura de residuos y metales y la derribaron, haciéndome frenar en seco justo frente a ellos, cortando la salida.
La furia y la rabia de alguien que veía truncado su objetivo se apoderaron de mí, girando en derredor para observar a mi espalda al tipo peliblanquecino dirigirse caminando hacia mí reclamando su arma.
— ¿El truquito ha sido cosa tuya? — le pregunté abiertamente mientras le lanzaba de manera torpe y desorganizada su arma hacías el pecho, no con intenciones hostiles, si no como quien le pasa una patata a un amigo en época de hambruna — Porque por si no te has dado cuenta acabas de cortarnos nuestra única puta salida... — continúe — ¡¡... DE ESTE PUTO SITIO DE MIERDA!! — finalicé gritando con la voz más imponente que pudo salir del fondo de mi alma. Realmente estaba furioso, pero no era inteligente luchar ni contra él -y menos si aquellos cubos que vi había sido obra suya- ni contra el resto de matones hijos de puta que nos perseguían. En su lugar comencé a descargar mi rabia dando patadas al montículo de basura frente a mí intentando hacer un hueco para podernos escapar.
Aclaraciones

![[Imagen: mz3XEoL.png]](https://i.imgur.com/mz3XEoL.png)