Me dispuse a ir a mi taquilla, para prepararme para la guardia de la mañana. Al ir a mi taquilla a coger mi reloj de bolsillo, vi una carta. No era mía. Supongo que alguien la ha metido por las rendijas de la taquilla y la dejó allí. Procedí a leerla con calma. No tenía mucho texto, no era larga. Pero sí clara y concisa.
Un tal Vulkan, amigo de Sephiroth, quiere entrenar conmigo. Me dio dirección y hora. Por un momento levanté una ceja por lo confuso que era esta situación. - ¿Le habrá dicho algo Sephiroth de mí a este tal Vulkan? - pensé. Por unos segundos hasta me molestó, quien se creía que era. ¿Una niñera? Yo también quiero disfrutar de mi tiempo. Pero al momento recordé una cosa. Yo molesté a Sephiroth con su entrenamiento. Me entrometí en él, cuando no tenía el derecho de hacerlo, pero él aceptó encantado y al final fue agradable. Por lo que supuse que este tal Vulkan, si es amigo de Sephiroth, sería otro joven animado y con ganas de mejorar al igual que él.
- hmm - soné levemente con una mueca pequeña en la sonrisa. Procedí a guardarme la nota y el reloj e ir a mi turno.
Hace ya rato que acabé mi turno y estaba en mi habitación recogiendo un poco. Al ir a sacar el reloj de mi bolsillo, también saqué la nota de esta mañana. Me había olvidado completamente. Pero no había problema ninguno. Eran las 18:37. Me da tiempo a ir a la ubicación mencionada. Me puse la camisa, me até los botones, me puse bien las mangas, me puse los zapatos y salí por mi puerta. Era una tarde calurosa, a mí no me afecta, estoy acostumbrado a estar entre fogones, pero lo sabía igualmente. Solo ver a la gente del pueblo cada dos por tres llevarse el brazo a la frente me lo confirmaba.
Estaba llegando a la ubicación. 18.50 en mi reloj - Puede que haya llegado algo pronto - pensé. Al pasar por debajo del puente que daba a la playa lo vi directamente. Un joven de pelo rojo, con una chaqueta oscura de la Marina, de espaldas al océano, estaba tranquilamente contemplándolo. No se le veía nada nervioso, al revés, estaba bastante relajado. Fui caminando hacia él, no pretendí que no se me escuchase la verdad, no suelo ser así, aun así, mis zapatos andando en la arena hacían el ruido suficiente para que el muchacho pudiera escucharlos.
Me puse a un par de metros de él y me paré en la arena, crucé los brazos y le miré atentamente. El muchacho se giró, me miró y automáticamente una sonrisa de oreja a oreja se le puso en su rostro. Apenas pude verle los ojos, tenía unas gafas de sol.
- Encantado de conocerte, Vulkan. Primero de todo, gracias por la carta. Actualmente, estoy en proceso de mejorar y cualquier entrenamiento me viene bien - Le dijo Joe con tono serio a Vulkan - Pero primero de todo, ¿qué te hizo decidirte por mí? -
Un tal Vulkan, amigo de Sephiroth, quiere entrenar conmigo. Me dio dirección y hora. Por un momento levanté una ceja por lo confuso que era esta situación. - ¿Le habrá dicho algo Sephiroth de mí a este tal Vulkan? - pensé. Por unos segundos hasta me molestó, quien se creía que era. ¿Una niñera? Yo también quiero disfrutar de mi tiempo. Pero al momento recordé una cosa. Yo molesté a Sephiroth con su entrenamiento. Me entrometí en él, cuando no tenía el derecho de hacerlo, pero él aceptó encantado y al final fue agradable. Por lo que supuse que este tal Vulkan, si es amigo de Sephiroth, sería otro joven animado y con ganas de mejorar al igual que él.
- hmm - soné levemente con una mueca pequeña en la sonrisa. Procedí a guardarme la nota y el reloj e ir a mi turno.
Hace ya rato que acabé mi turno y estaba en mi habitación recogiendo un poco. Al ir a sacar el reloj de mi bolsillo, también saqué la nota de esta mañana. Me había olvidado completamente. Pero no había problema ninguno. Eran las 18:37. Me da tiempo a ir a la ubicación mencionada. Me puse la camisa, me até los botones, me puse bien las mangas, me puse los zapatos y salí por mi puerta. Era una tarde calurosa, a mí no me afecta, estoy acostumbrado a estar entre fogones, pero lo sabía igualmente. Solo ver a la gente del pueblo cada dos por tres llevarse el brazo a la frente me lo confirmaba.
Estaba llegando a la ubicación. 18.50 en mi reloj - Puede que haya llegado algo pronto - pensé. Al pasar por debajo del puente que daba a la playa lo vi directamente. Un joven de pelo rojo, con una chaqueta oscura de la Marina, de espaldas al océano, estaba tranquilamente contemplándolo. No se le veía nada nervioso, al revés, estaba bastante relajado. Fui caminando hacia él, no pretendí que no se me escuchase la verdad, no suelo ser así, aun así, mis zapatos andando en la arena hacían el ruido suficiente para que el muchacho pudiera escucharlos.
Me puse a un par de metros de él y me paré en la arena, crucé los brazos y le miré atentamente. El muchacho se giró, me miró y automáticamente una sonrisa de oreja a oreja se le puso en su rostro. Apenas pude verle los ojos, tenía unas gafas de sol.
- Encantado de conocerte, Vulkan. Primero de todo, gracias por la carta. Actualmente, estoy en proceso de mejorar y cualquier entrenamiento me viene bien - Le dijo Joe con tono serio a Vulkan - Pero primero de todo, ¿qué te hizo decidirte por mí? -
